entrevistas

Mar Asunción y Heikki Willstedt, responsables de energía y cambio climático de WWF/Adena
“Nadie entendería que tuviéramos que importar el 85% del agua. Pero importamos el 85% de energía y todavía la tiramos”

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Entrevista publicada en el número 53 de Energías Renovables en papel, de diciembre de 2006. Autor: Luis Merino Son la voz de WWF/Adena cuando de energía y cambio climático se trata. Un área más bien joven –5 años– dentro de la organización ecologista en España, que no ha parado de crecer y acaparar protagonismo. Aunque ni Mar ni Heikki parecen pecar de “protagonistas” (papel que se llevarían sin duda por su físico; juzguen ellos y ellas). Lo suyo es cuestión de trabajo y buen hacer. Y de creérselo, porque Heikki se confiesa “obseso de las bombillas de bajo consumo” (entre risas, no vaya nadie a pensar cosas raras…) y Mar tiene un colector solar térmico en su casa desde hace…¡15 años!, “que funciona de maravilla”. Para predicar con el ejemplo.

Mar y Heikki son la última incorporación al Consejo Asesor de nuestra revista, aunque desde hace tiempo mantienen con Energías Renovables una relación muy cercana. De hecho, Heikki ha publicado ya varios reportajes y es probable que acabes de leer el último de ellos si te has parado en las páginas del Sun21, el barco solar. El pasado 16 de noviembre WWF/Adena nos concedió el Premio Panda a la mejor iniciativa de comunicación on-line, un premio que nos llena de orgullo.

– Cuando Tony Blair dice que el cambio climático es un tema muy serio, acapara las portadas y los informativos de todo el mundo. Pero es lo que llevan diciendo desde hace décadas ecologistas y científicos sin que se les preste tanta atención. ¿Es injusto?
Heikki: Creo que es una hazaña que pase la barrera de los científicos y ecologistas y llegue a una parte más amplia de la sociedad, incluidos los economistas, que siempre han sido los más reacios a que se tomen medidas contra el cambio climático. Hasta ahora aducían que esas medidas son muy costosas y que el fenómeno es todavía incierto. En cambio ahora el informe Stern, encargado por el Gobierno británico, sobre los costes económicos del cambio climático dice que hay que actuar ya, con urgencia, porque costaría mucho más no hacer nada y dejarlo para más adelante. Que Blair hable sobre ello es positivo. Porque para decir que las soluciones son costosas o que no tenemos certezas científicas ya está Bush.

– Pero ¿no da un poco de rabia que lo diga cuando apenas le quedan unos meses como Primer Ministro británico?
Mar: De todas formas hay que reconocer que la Unión Europea y, concretamente, el Reino Unido han sido motores de la lucha contra el cambio climático. Nos gustaría que hicieran más, por supuesto, pero el Reino Unido es pionero en este asunto. Ellos empezaron a mover su propio comercio de emisiones antes de que existiera el comercio europeo. Es cierto que es un movimiento estratégico, lo hicieron para marcar las pautas y adelantarse a otros países como España, que entonces sólo escondía la cabeza y esperaba a ver lo que hacían los demás. Pero es importante que lo hayan hecho. Yo siento reconocimiento por nuestro trabajo cuando los políticos –lo que hace Al Gore, por ejemplo– amplifican nuestro mensaje.

– ¿Cómo es la relación con otros compañeros de WWF/Adena que se ocupan de especies o de espacios naturales cuando vosotros tenéis que pregonar las bondades de las renovables y lo que ellos ven son aerogeneradores en el monte, impacto paisajístico?
H: Puede parecer un poco esquizofrénico pero no es así. Aquí hablamos los temas, estudiamos cada caso. Los parques eólicos, como todo, se pueden hacer bien y mal. Pero todo indica que en España es posible instalar muchos megavatios sin tener grandes impactos. A veces tendrás que renunciar a ese aerogenerador que tiene muchas horas de viento y quizás lo tengas que poner en otro sitio con menos horas, porque justo donde se pretendía instalar afecta a alguna especie protegida. La cuestión, por tanto, es no dar esa imagen de si se está a favor o en contra de la eólica sino decir: la eólica es interesante, soluciona problemas, pero se tiene que hacer bien. No se pueden poner parques en cualquier sitio y de cualquier manera por el hecho de que tenemos que combatir el cambio climático.
M: Nosotros, como otras organizaciones ecologistas, hemos vivido situaciones en las que grupos locales nos pedían que hiciéramos alegaciones contra algún parque eólico. Y llegamos al acuerdo de que ese tipo de cosas no se pueden hacer de una manera unilateral; y cuando ahora se plantea un problema concreto, como pasó con algunos parques cercanos al Parque Nacional de Cabañeros, nos reunimos de distintos departamentos de WWF/Adena y todos juntos decidimos qué se debía hacer. Hemos llegado a un punto de coordinación para que todos puedan exponer sus argumentos. Ahora estamos elaborando unos criterios eólicos para ver cuál puede ser el núcleo común, porque la misión de todos nosotros, más allá del área en la que trabajemos, es la misma: la conservación de un medio ambiente saludable, la protección de la biodiversidad y la prevención de la contaminación y el cambio climático.

– ¿Qué sensaciones quedan de la Cumbre del Clima de Nairobi?
M: Ha sido un paso adelante pero demasiado pequeño. Es verdad que nos hemos puesto en camino –ese es justo el aspecto más valioso de lo que se logró con el Protocolo de Kioto– y que vamos hacia la meta. Pero esperábamos que se concretaran más fechas. Para 2008 está prevista una revisión del Protocolo de Kioto, ver si se van a introducir nuevos gases, o si los países en desarrollo van a hacer algún tipo de contribución, etc. Nos preocupa que no se haya fijado la fecha en la que los países industrializados van a establecer sus nuevos compromisos de reducción de emisiones para después de 2012. Lo que significa que, como después hay que ratificar el nuevo acuerdo (Kioto 2, para entendernos), y tenemos la experiencia de lo que costó ratificar Kioto, puede suceder que haya una época de vacío, sin ningún acuerdo en vigor. Lo que sí se ha asumido internacionalmente, aunque de forma un tanto vaga por el momento, es que se necesitan reducciones de emisiones de más del 50% respecto al año 2000. No se dice para cuándo se ha cumplir este compromiso. La Unión Europa ya lleva tiempo hablando de que se necesitan reducciones del 30% para 2020, y del orden del 60-80% para 2050.
Ha habido otras cosas interesantes. Los negociadores no podían abstraerse a la realidad de los impactos que el cambio climático ya está provocando en África. Encendías la televisión y veías la mitad de Kenia inundada, y la otra mitad padeciendo una sequía que estaba acabando con las cosechas y el ganado. El propio Kofi Annan hizo un llamamiento para destinar a África más recursos. En la actualidad tan sólo un 3% de los Mecanismos de Desarrollo Limpio van a África. Es el continente que más está sufriendo los impactos, que menos responsabilidad tiene en las emisiones de gases de efecto invernadero, y al que menos recursos le llegan. Y en este sentido sí que se ha notado que la cumbre se ha celebrado en Kenia porque se han dado pasos a favor de África. El problema del cambio climático es que hay que tomar medidas con urgencia. Y los políticos, que trabajan siempre a cuatro años vista, no quieren tomar nunca decisiones que pueden parecer impopulares en el corto plazo.

– ¿Qué análisis se puede hacer del panorama energético español, de sus puntos débiles y de sus oportunidades? ¿Por qué sigue creciendo tanto la demanda, la intensidad energética o nuestra dependencia del exterior?
H: Creo que depende en gran medida de los precios de la energía. Cuando sube el petróleo en 2005 el crecimiento del consumo de gasolina y gasóleo se estanca porque el consumidor recibe la señal de que ese tipo de energía es caro. La asignatura pendiente es la electricidad, que sigue siendo excesivamente barata en España. Y el problema del déficit tarifario también viene de aquí; no se cubren los gastos de generación. El ciudadano todavía tiene la impresión de que la electricidad es un bien abundante, que cuesta poco. Y no sólo el ciudadano, las empresas también. Incluso las eléctricas; cuando ves sus oficinas por la noche tienen todas las luces encendidas. Todo eso contrasta mucho con la realidad, que dice que la mayor parte de la electricidad es generada con recursos foráneos. Con el agua, en cuanto ha habido sequía, la gente ha empezado a ahorrar. Porque lo ven. Nadie entendería que tuviéramos que importar el 85% del agua. En cambio, importamos el 85% de energía y todavía la tiramos. Y es porque no hay una concienciación social, no se ve como un bien escaso. No obstante, según los últimos datos el incremento de la demanda se ha moderado en 2005; y en 2006 parece que se va a moderar un poco más todavía. Hay más cosas. La electricidad española ha mejorado mucho en contenido de carbono. Cuando empezamos a trabajar, generar un MWh suponía la emisión de entre 500 y 550 kilos de CO2. Según nuestros datos en los últimos meses hemos bajado de 350. Lo que demuestra que se puede cambiar. En ese cambio tiene mucha importancia haber apostado por la eólica, que comienza a tener el tamaño suficiente como para desplazar a las tecnologías más sucias.

– ¿Qué se puede decir del nuevo Plan de Asignación 2008-2012? ¿Servirá para reducir las emisiones?
M: Consideramos que el Plan Nacional de Asignación (PNA) español, por el total de emisiones que adjudica, no está mal. Sobre todo comparado con el resto de los planes europeos, donde se han concedido tantos derechos de emisión que se acabaría con el mercado, hundirían el precio de la tonelada de CO2. En España se ha respetado el hecho de que las empresas no pueden tener más derechos que los que plantea Kioto, es decir, las emisiones de 1990 más el 15%. Pero nuestro PNA tiene dos importantes problemas. Uno de ellos es cómo se reparten luego las emisiones. Al hacerlo por intensidad de emisiones favoreces más a los que utilizan más el carbón. Y el otro problema es que se permite a las eléctricas utilizar derechos procedentes de proyectos de Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL), que suelen ser más baratos. Con lo que estás desincentivando que se hagan inversiones internas, aquí, en el parque de generación español. No obstante, no creemos la Unión Europea acepte está propuesta española que permitiría utilizar hasta un 70% de créditos procedentes de los MDL.
H: Nosotros publicamos un informe en el que se concluía que para que el comercio de emisiones sirviera realmente para propiciar cambios de tecnología, debería contar con un precio de la tonelada de CO2 entre 17 y 30 euros. Si el precio en los MDL está en torno a 5 euros y se permite negociar con estos derechos nunca se va a desarrollar un mercado efectivo.

– España puede presumir de modelo de desarrollo de las renovables. Pero a juzgar por algunos de los actores más importantes del sector, la revisión del 436 puede hundir lo conseguido hasta ahora.
H: El marco de apoyo que han tenido las renovables ha permitido su crecimiento porque ha asegurado la rentabilidad de los inversores. No vas a poner parques eólicos sólo porque tienes buen corazón. En los últimos años la eólica ha recibido críticas porque, decían, estaba ganando mucho dinero. Pero el sector no tiene la culpa. El precio del MWh eólico dependía del precio del pool, que ha sido muy alto. Más lamentable es que las eléctricas hayan recibido altas remuneraciones por plantas con tecnologías contaminantes, como las térmicas de carbón, que encima ya están amortizadas.
Pero para que las renovables consigan hacer su papel, que es sustituir a las convencionales, es fundamental ahorrar energía porque si la demanda sigue creciendo nunca conseguirán una participación significativa. Parecer ser que ahorrar es más difícil que instalar más renovables. ¿Por qué no se prima también el ahorro?
En cuanto a la revisión del Real Decreto 436, el secretario general de Energía, Ignasi Nieto, ha hablado de cosas que parecen razonables, como aumentar la prima de la biomasa y de la solar termoeléctrica, o equiparar la fotovoltaica de más de 100 kW con la de menor potencia, ahora que se están instalando grandes parques. El tema de la eólica es más delicado porque parece ser que se rebaja la prima y se elimina la referencia con al tarifa media de referencia. Todo ello con la intención de que la rentabilidad se mueva en un rango de entre 5 y 9%, con el objetivo del 7%. De cualquier modo España debe seguir trabajando en tecnología y en innovación para seguir manteniéndose entre los líderes del sector.

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