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José Luis Villate, director de Energías Marinas de Tecnalia

"Lo que echo en falta es una brújula"

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Genera, la gran feria anual de las energías renovables de España, celebra este año su vigésima edición. Y hoy, concretamente, acoge su ya clásica Jornada sobre las Energías Marinas, que organiza, como es habitual, la sección Marina de la APPA, con Beñat Sanz como maestro de ceremonias. Así que hemos decidido aprovechar la ocasión para publicar la entrevista que le hicimos hace unos días a José Luis Villate, director hoy de Energías Marinas de Tecnalia y presidente de la sección de Energías Oceánicas de la Agencia Internacional de la Energía hasta hace apenas unas semanas. En fin, una de las voces más autorizadas del mundo en la materia que nos ocupa. Periodismo made in Energías Renovables.
"Lo que echo en falta es una brújula"

Vizcaíno del 68, José Luis Villate nació en Portugalete, estudió Físicas en la Universidad del País Vasco, dirige el área de Energías Marinas de Tecnalia, acaba de cerrar un ciclo de cuatro años como presidente de la sección de Energías Oceánicas de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y es probablemente el hombre clave de la Marine Energy Week, “el mayor evento de las energías renovables marinas del sur de Europa”. En fin, una de las voces más autorizadas del mundo en la materia que nos ocupa.

¿Qué es la Marine Energy Week (MEW)?
Es un encuentro enfocado a las energías renovables marinas en el que tratamos de presentar las principales novedades que están surgiendo en el mundo en este sector. La Marine Energy Week la organizan Tecnalia, el Ente Vasco de la Energía [EVE] y el Bilbao Exhibition Centre, y lo que pretende, lo que pretendemos, es ver qué puede aportar la industria del País Vasco y, en general, la de España, a un sector que está en constante crecimiento. Esta es la tercera vez que organizamos la Semana en Bilbao y, como en las otras dos, vamos a traer a expertos de todo el mundo para que le cuenten a las empresas españolas y a nuestros centros de investigación y a nuestras universidades qué está ocurriendo en este sector. La Semana tiene dos días principales, dos jornadas: una, centrada en la energía eólica marina; y la otra, en la oceánica, sobre todo de las olas. Además, hay una zona expositiva –integrada en un encuentro, la World Maritime Week, que abarca otros sectores (naval, portuario y pesquero)–, una parte más científica –de presentación de proyectos de I+D mediante pósters– y una sección de B2B.

¿Por qué Bilbao se decide un buen día a impulsar una iniciativa como esta?
Pues porque en España tenemos una industria, y en particular en el País Vasco, que sabemos que tiene capacidad de suministrar tecnología, de exportar productos y servicios útiles para este sector. En realidad, la iniciativa surgió en el EVE, que organizó en 2005 una primera jornada. Un par de años después, Tecnalia se unió a su organización [Villate está desde entonces en el equipo organizador]. En 2011 asociamos el evento a un encuentro naval, porque siempre hemos creído que las energías marinas tienen muchas sinergias con el sector naval más tradicional. Y, por fin, en 2013, apostamos por convocar toda una semana. Desde esa primera edición semanal hemos contado con Iberdrola como patrocinador principal.

¿Qué lugar ocupa España en la carrera de las energías marinas?
En España hay actividad, pero principalmente para exportar. Apenas hay proyectos de energías marinas, incluyendo eólica offshore. Pero hay empresas, sobre todo en la cornisa cantábrica, que están suministrando productos a los parques eólicos marinos del norte de Europa. Tenemos por ejemplo a Navantia, Windar, Navacel o Vicinay, con contratos ya adjudicados. Los promotores del norte de Europa han buscado suministradores en todo el mundo, y las empresas españolas han sido competitivas, y por eso están suministrándoles servicios auxiliares, y componentes, estructuras, torres...

En todo caso, Euskadi sí que tiene una instalación de aprovechamiento de la energía de las olas…
Sí, una instalación que se encuentra embutida en el dique de Mutriku, un municipio de Gipuzkoa. Es una planta piloto que promovió el EVE, una planta ideada para demostrar la tecnología, que produce energía renovable de las olas y también sirve para ensayar nuevos componentes. Mutriku por cierto acaba de cumplir cinco años de operación. Además, en octubre instalamos frente a la costa de Bizkaia el primer prototipo flotante de aprovechamiento de la energía de las olas conectado a red de España. Lo ha desarrollado la empresa Oceantec, en la que Tecnalia participa. No estamos hablando del diseño final. No es un producto comercial. Digamos que es un paso más –todo un hito–, en el desarrollo tecnológico, para validar la tecnología. Lo probaremos durante unos meses.

¿Hay calendario?
Instalamos el prototipo en octubre, lo conectamos a la red en diciembre, estará en fase de pruebas hasta el verano, lo retiraremos entonces, haremos las modificaciones de las que hablaba y volveremos a instalarlo en la segunda mitad de este año (la fecha irá en función de la meteorología). Queremos probarlo durante otro año entero, con un invierno de por medio. Y esperamos extraer de ahí las conclusiones para abordar el diseño de un dispositivo a escala real. Pero hay más en desarrollo en el país: Wedge Global [con sede en Cantabria] ha probado un prototipo en Canarias, sin conexión a red; la empresa gallega Magallares está desarrollando un prototipo para aprovechar la energía de las corrientes marinas; Rotary Wave, de Valencia, ha estado probando durante 2016 un captador de energía de las olas.

¿Quién manda en la carrera de las energías marinas a escala global?
Reino Unido, tanto en eólica marina como en olas y corrientes. Además, hay interés en Francia, sobre todo en eólica y en corrientes… Y vendrían luego Estados Unidos, Canadá, Corea, Japón, Australia. Son países que están desarrollando tecnología, y también sus primeros proyectos... Pero si tuviera que destacar un país, ese sería sin duda Reino Unido.

¿Y por qué Reino Unido?
Tienen recurso. Tienen corrientes y olas y viento. Además, se da la circunstancia de que allí el desarrollo de la eólica en tierra ha suscitado mucha controversia social, por lo que han decidido apostar por llevar los aerogeneradores al mar. En todo caso es una apuesta. Reino Unido ha apostado como nación por ser pionera en este campo. Tanto en el desarrollo de tecnología como en el desarrollo de parques, de productos, de proyectos.

Supongo que, en la carrera de las energías marinas, la eólica va por delante.
Sí, con diferencia, la eólica marina ya es una realidad. Un negocio… y enorme. Ahora mismo las empresas están instalando estructuras que están fijas al fondo marino. Es la eólica cimentada. Ya hay más de 3.000 aerogeneradores instalados en Europa, funcionando, produciendo energía: en aguas británicas, en el mar del Norte, frente a las costas de Alemania. Pero ya se está empezando a hablar de una siguiente generación, la de las plataformas flotantes. Y ahí Tecnalia también está trabajando, a través de una empresa que se llama Nautilus Floating Solutions [que está desarrollando una plataforma flotante sobre la que se instalarán aerogeneradores marinos].

Soluciones flotantes para zonas donde la profundidad es mayor, supongo.
Sí. La industria empezó por instalar aerogeneradores en aguas poco profundas: de 5, 10 metros. Y luego 15, 20. Entre los 45 y los 50 metros todavía hay soluciones cimentadas –que van apoyadas o fijas al fondo marino– que son competitivas. Si nos vamos a profundidades mayores –más de 50, 60, 100 metros–, entonces hay que ir a soluciones flotantes, que es lo que necesita España, donde la plataforma continental es muy estrecha y en seguida el mar gana mucha profundidad. Afortunadamente ya empieza a haber soluciones flotantes, los primeros parques.

¿Quiere eso decir que la eólica marina llegará a España cuando haya soluciones flotantes?
En España puede haber eólica cimentada –algún parque piloto– en alguna zona muy concreta. Quizá en el sur, donde hay alguna zona poco profunda a cierta distancia de la costa y con bastante viento. Pero eólica marina en España a gran escala… si de lo que hablamos es de muchos megavatios… eso pasa por soluciones flotantes. Esa es mi opinión, al menos.

¿Y cuándo comenzará a ser comercialmente viable la eólica flotante?
Es complicado. De la eólica cimentada se ha dicho que podría entrar a competir en 2020, en 2021. Sin embargo, lo cierto es que ya estamos consiguiendo costes bastante competitivos. Todo depende del volumen. Si vamos a pequeños volúmenes la tecnología es cara. Y al revés: cuando las cosas se empiezan a fabricar en masa puedes bajar mucho los costes. Yo creo que va a haber tres o cuatro años de primeras soluciones flotantes… parques no competitivos… singulares… y quizá de aquí a cuatro años, si esos primeros parques dan buenos resultados… quizá en torno al año 2023 podrían empezar a multiplicarse los parques y a caer rápidamente los costes.

Pero, más allá de la eólica, las energías marinas también existen.
Por supuesto. Tras la eólica cimentada, que es presente, y las soluciones de eólica flotante, que son inminentes, tendríamos las corrientes marinas. Cierto es que a una distancia importante. En corrientes, la tecnología está convergiendo hacia turbinas de eje horizontal. Hay gente que dice que parecen aerogeneradores sumergidos. El caso es que esa convergencia tecnológica yo diría que va a acelerar la bajada de costes. El problema es que las zonas en las que hay recurso son unas pocas, muy concretas, en todo el mundo. En España hay un poco de recurso en Galicia y un poco en el Estrecho. Pero yo entiendo que son –y conste que esta es una opinión muy personal– localizaciones para hacer proyectos piloto. Un despliegue a gran escala lo veo complicado en España.

Olas sin embargo hay en todas partes.
Sí, el recurso está más extendido, por lo que, en principio, el volumen de negocio podría ser mayor. En este caso, sin embargo, la tecnología se encuentra en una fase de divergencia. Es decir, que todavía no se sabe cuál es la más adecuada para aprovechar la energía de las olas. Porque hay diferentes conceptos: en dique, flotantes... Es posible que no haya una única solución. Y que dependa de la ubicación. Pero tampoco puede haber decenas de tecnologías, porque entonces no se produce masa crítica para bajar costes. En todo caso, estamos hablando de un sector menos avanzado que el de las corrientes.

¿Cuándo podríamos empezar a ver instalaciones de aprovechamiento de la energía de las olas?
Pasarán al menos cinco años hasta que empiecen a surgir los primeros parques experimentales, que no van a ser competitivos, serán simplemente para validar la tecnología. Y luego hará falta un despliegue a gran escala que yo creo que puede llegar al final de la siguiente década.

¿Qué les hace falta a las energías marinas españolas para que alcancen el prestigio o la presencia que ya tienen en todo el mundo otras renovables made in Spain, como la termosolar o la eólica?
Hace falta una política clara en materia de energías renovables. Y quitarles el estigma de que son caras. Y que queden claros, de una vez por todas, los muchos beneficios sociales que las renovables traen aparejados. También deberíamos ser conscientes de que hay una segunda generación de energías limpias –las energías marinas– que vamos a necesitar si queremos un futuro renovable. En ese escenario deberán coexistir todas: la eólica, las marinas, la solar. Porque con las olas puedes generar también por la noche, porque la energía de las corrientes marinas es muy predecible, porque son fácilmente integrables en el sistema. En todo caso, vuelvo al principio: lo que hace falta en España es tener claro hacia dónde vamos, y tener muy claro también que algunas renovables ya son hoy competitivas, pero que otras aún necesitan un cierto apoyo. En países como el Reino Unido lo tienen más o menos claro; en Francia, también; en España, lamentablemente, no.

José Luis Villate ha sido presidente de la sección de Energías Oceánicas de la AIE durante los últimos cuatro años. Abandonó el cargo hace 30 días. ¿Experiencias extraídas?
Formas de hacer de otros, en cuanto a políticas, en cuanto a investigación, en cuanto a desarrollos tecnológicos, a incentivos... Ese es un foro donde aprendes lo que hacen en otros países y que te coloca en la avanzadilla, a escala internacional, de todo lo que se está haciendo en todo el mundo.

Bien, y, a la luz de toda esa experiencia, ¿tenemos o no tenemos, en España, capital humano lo suficientemente cualificado como para competir en esta carrera?
Tenemos. Sin duda. Hay industria, hay empresas que están haciendo negocio, fundamentalmente en la eólica cimentada, hay empresas –sobre todo pequeñas y muy entusiastas– que quieren hacer tecnología para olas, para corrientes... El tejido es bueno. Lo único que falta quizá es... lo que falta es una brújula, alguien que diga vamos por aquí todos juntos. En el País Vasco eso más o menos está, porque hay unas ciertas políticas, unos proyectos pioneros que traccionan, como Mutriku, o como el Biscay Marine Energy Platform [área marina frente a la costa de Armintza que ha habilitado el Gobierno Vasco como laboratorio en mar abierto para el ensayo de dispositivos; ahí está siendo probado el prototipo de Oceantec]. Quizá en Canarias también se observa cierto interés, con la Plataforma Oceánica de Canarias a la cabeza. Pero… en el resto de España... Entre tanto, ahora mismo, casi todos los gobiernos que están impulsando políticas de desarrollo de las energías marinas están priorizando la instalación de zonas de ensayo en mar abierto: Francia, Canadá, Estados Unidos, China, Japón. Me preguntabas si tenemos capital humano cualificado. De eso es de lo que más tenemos. Hay capital humano, hay buenos profesionales, empresas con ganas de hacer cosas. Hay universidades buenas haciendo buenas investigaciones. Como he dicho: lo que echo en falta es una brújula.

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