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Gonzalo Piernavieja, ITC

"El valor añadido de Canarias es la combinación de agua y energías renovables"

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Agua y energías renovables. Para el director de I+D del Instituto Tecnológico de Canarias (ITC), Gonzalo Piernavieja, esta combinación es el valor añadido de Canarias y la que aporta el centro tecnológico en el que trabaja. Todo un referente en desalación con energías limpias y en el desarrollo de pequeños sistemas y microrredes en las islas y en el mundo rural del África occidental. Nos lo contó en Africagua* (Fuerteventura, 6 y 7 de noviembre), donde tuvimos la oportunidad de entrevistarle en un hueco entre reuniones y conferencias.

"El valor añadido de Canarias es la combinación de agua y energías renovables"

La apuesta del ITC por combinar energías renovables y agua, ¿hace singular a este centro respecto a otros ?
La verdad es que no muchos centros tecnológicos del mundo trabajan en ambos campos con la misma intensidad que el ITC. Esto viene porque los canarios, históricamente, carecemos de agua y hemos tenido que ir a fuentes no convencionales para proveernos. La primera desaladora de Europa se instaló en Lanzarote, en el año 64, es decir, hace más de 50 años. Y en Canarias el 15% de la electricidad que se consume va al ciclo del agua a nivel general. En islas como Lanzarote y Fuerteventura puede llegar hasta el 25%. Así que tenemos que ser eficientes en el agua desde esa perspectiva energética y utilizar energías renovables.  Ese es un poco nuestro ADN.

¿Vale la misma ecuación para los pueblos africanos?
Las necesidades que tienen todos los pueblos africanos que están cercanos a la costa son similares, y en África hay infinidad de poblaciones que no tienen ni agua ni luz. Aparte de eso, las islas se comportan como esas zonas rurales o periorubanas de los países en desarrollo desde el punto de vista tecnológico. Somos y son espacios aislados, de manera que cualquier solución tecnológica que nosotros desarrollamos para islas es válida también para estos pueblos.
En el ITC estamos especializados en lo pequeño, no en los grandes parques eólicos o en las grandes plantas fotovoltaicas. Me refiero a pequeñas instalaciones solares, a microrredes con altísima penetración de energías renovables, en su integración en una población periurbana con problemas de suministro eléctrico y, también, en el suministro de agua de manera sostenible. Tenemos varias pequeñas desaladoras instaladas en Marruecos, Mauritania, Cabo Verde, Túnez… todas ellas operando con renovables. Como digo, ese es nuestro valor añadido respecto a otros centros tecnológicos.

¿Han desarrollado tecnologías propias?

Así es, tenemos tecnologías patentadas por el ITC, como una desaladora transportable que funciona solo con energía solar (que se pudo ver en Africagua). Es un desarrollo del ITC que hemos licenciado a una empresa canaria para que lo comercialice. Lleva operando ya varios años en algunos países africanos y ahora lo vemos suficientemente maduro para que pueda suministrar agua a costes competitivos en zonas rurales. Hay que tener en cuenta que si no hay agua, los pueblos emigran a las ciudades. Evitar que esto ocurra, preservar esas poblaciones rurales, es también una cuestión de interés político de muchos países.



¿Qué producción pueden tener estas plantas desaladoras?

Son plantas pequeñitas, que producen 40.000-50.000 litros de agua al día y que pueden funcionar con una instalación fotovoltaica del orden de varios kilovatios o decenas de kilovatios. Como digo, en el ITC nos movemos en lo pequeño: micorredes que puedan alimentar pueblos de 200 o 300 habitantes, pequeñas desaladoras, plantas de tratamiento de aguas residuales que consumen muy poca energía… Toda esa tecnología es la que quizá nos proporciona una ventaja frente a otras instituciones y otras empresas.

Antes ha mencionado varios países africanos en los que están presentes desde hace tiempo ¿Alguno más?
Empezamos a operar en los países que están más cercanos a nosotros: sur de Marruecos, Mauritania, Cabo Verde… Ahora estamos empezando a hacer actuaciones en Senegal y a colaborar con la CDAO (Comisión de Estados de África Occidental, integrada por 15 países), que cuenta con un centro de energías renovables. Estamos trabajando con ellos en el desarrollo de soluciones para gestionar mejor esas microrredes y los sistemas aislados. A otros países, como Túnez, llegamos mucho antes. A Tataouin, un pueblo al sur del país en mitad del desierto, en el que se filmó la primera edición de la Guerra de las Galaxias, llegamos hace 11 años.  Nos llamaron porque el pozo que tenían de agua salobre se estaba salando y nos pedían una solución. Lo que hicimos fue aplicar nuestra tecnología e instalar una desaladora alimentada por solar fotovoltaica que lleva funcionando ya todos esos años.

Y del mantenimiento de estas instalaciones, ¿quién se ocupa?

Además de hacer la instalación, nosotros nos ocupamos de la formación. Tenemos claro que cuando termina el proyecto tiene que haber siempre una fase de un año, más o menos, de seguimiento para que podamos dejar el proyecto en manos de sus propios técnicos. Los formamos localmente o vienen a nuestras instalaciones para formarse. Esto es fundamental y ahí radica el éxito de una labor de cooperación como es esta. Hay países donde la cuantificación técnica es mayor, como en Túnez, mientras que en otros cuesta más. Estas no son tecnologías sencillas. En el ITC pretendemos que lo sean lo más posible y, también, que sean de bajo mantenimiento, pero no dejan de ser un sistema eléctrico o una desaladora que trabaja con presión, con membranas…. Es decir, tecnologías que son complejas de por sí.

¿Cual es la mejor solución? ¿La solar fotovoltaica, la minieólica, otras?

La solución mediante fotovoltaica y minieólica, desde el punto de vista eléctrico, es más o menos igual. Nosotros buscamos poner siempre lo más razonable económicamente, y en este terreno la solar fotovoltaica está ganando mucho, porque, además, es una tecnología que se estropea menos, así que en estos países suele resultar más sencillo instalar fotovoltaica que eólica… Siempre que haya sol, claro.

Dejemos un momento África y volvamos a Canarias. ¿Qué pasa en estas islas, por qué no acaba de desarrollarse aquí todo el potencial existente en renovables? 

En Canarias, como dices, hay un potencial enorme, junto con tres problemas básicos, que tenemos diagnosticados desde hace años: primero, la legislación, que tiene que permitir que ese potencial se desarrolle. El segundo tema es la tramitación de los proyectos. El tercero es que en Canarias tenemos un problema de falta de suelo, no tenemos suelo para colocar grandes infraestructuras de renovables. Esto es especialmente notable con la eólica. En los sitios donde más viento hay no se pueden instalar los parques porque están cerca los aeropuertos, y esto va a limitar mucho el desarrollo de la eólica terrestre, por lo que ya estamos pensando en el desarrollo de la eólica marina.

¿En qué situación se encuentra ese futuro desarrollo de la eólica marina?
Es importante tener en cuenta que en España no hay nada de eólica offshore todavía. Nosotros creemos que en Canarias puede ser una salida, pero hay que trabajarla con mucho tiempo: poner una cosa en el mar, y además en un mar sensible ecológicamente como es el canario, va a costar mucho tiempo. Hay que sentarse con el Estado, planificar esas áreas, la tecnología a instalar…. Aquí no vamos a poner grandísimos parques eólicos como los del Mar del Norte, que son de cientos de megavatios. Por tanto, las economías de escala son importantes también. Este desarrollo es aún caro y costoso a nivel de infraestructuras… Tenemos diagnosticados los problemas y ahora hay que atacar todos esos frentes –el administrativo, el legislativo, el de espacio– para que todo confluya y consigamos ese anhelado objetivo de la autosuficiencia energética que queremos los canarios.

¿La isla de El Hierro es el puntos de partida?
Hemos empezado en El Hierro, efectivamente (en esta isla opera un sistema hidroeólico –Gorona del Viento– desde junio de 2014 que cubre la demanda eléctrica en porcentajes que han llegado a ser del 100% en algunos momentos) . En la Graciosa estamos haciendo ahora una microrred (que integrará la generación distribuida obtenida a través de placas fotovoltaicas con baterías y ultracondensadores que ayudarán a gestionar la energía). Esto va a ir al ritmo que marque un poco la legislación.

¿Y cree que ya existe la legislación adecuada?
En el tema del autoconsumo se tiene que regular mejor el Real Decreto que hay,  y en Canarias asociarlo al ciclo del agua. Antes de la entrada en vigor del RD 900/205 estábamos mejor. Los problemas están detectados, como dije antes, pero a nosotros los técnicos no nos corresponde solucionarlos sino a los políticos. La hoja de ruta está clara, tanto a nivel tecnológico como de madurez del mercado…. Ahora falta que todo el mundo reme en la misma dirección.



El Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) es una empresa pública creada por el Gobierno de Canarias en 1992 y adscrita a la Consejería de Empleo, Industria y Comercio.

*Africagua está  enmarcada en el Proyecto AFRIMAC, que es cofinanciado al 85% con fondos FEDER.

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Angel
Excelente entrevista, efectivamente el Instituto Tecnológico de Canarias es vanguardia en proyectos sostenibles y altamente eficientes.