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José María González Moya, director general de la Asociación de Empresas de Energías Renovables, APPA

“Fue en Genera cuando empezamos a sentir el efecto del coronavirus”

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Ingeniero Industrial, “con vocación economista, jurista y técnica”, José María González Moya llegó a la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA) hace ya casi diez años y es, desde hace casi cinco, su director general, puesto al que accedió en junio de 2015, en un momento -la oscura era de los Nadal- en el que el sector fotovoltaico agonizaba a la sombra del impuesto al Sol y el eólico sobrevivía en el exilio. Casi cinco años después, y con un sector reverdecido, Moya, que vuelve a enfrentarse a una tesitura extraordinaria (más aún si cabe), contesta sereno al fantasma del coronavirus, como quien está acostumbrado a viajar en una montaña rusa, la de las renovables en España.
“Fue en Genera cuando empezamos a sentir el efecto del coronavirus”

Cómo está afectando a APPA el estado de alarma?
Pues básicamente en que ahora estamos teletrabajando, algo que hasta ahora no habíamos hecho sino de manera extraordinaria, alguna vez. En realidad está afectando en el cómo. Cómo hacemos nuestro trabajo, pero no está afectando en nuestro trabajo en sí. Donde sí ha afectado es en nuestras jornadas. Teníamos ya el calendario planificado para marzo, abril y mayo y, por ejemplo, la jornada sobre la nueva Ley de Cambio Climático que teníamos programada para el 24 de marzo la hemos tenido que aplazar. Y las de abril y mayo… pues de momento no hemos tomado una decisión, pero es muy probable que las tengamos que aplazar también. Por lo demás, insisto, en el día a día de la asociación… pues todo transcurre más o menos igual, con esa única diferencia, que trabajamos a distancia y no en la oficina.

¿Cuándo empieza a notarse el efecto coronavirus en el sector? Lo pregunto porque ahora mismo estamos en shock, con los números disparados de contagios, ingresos, fallecimientos, con el confinamiento… Pero lo cierto es que el coronavirus aparece en diciembre en China, hace ya tres meses…
Sí, cuando nos vimos en la feria Genera [Madrid, 5-7 de febrero], ya estábamos notando que el sector, particularmente el suministro de tecnología fotovoltaica, empezaba a verse afectado. Y efectivamente empezábamos entonces a percibir ciertas inquietudes y preocupaciones. Y sí que es verdad que intercambiamos en la feria en más de una ocasión comentarios -sin alarma, pero sí con preocupación- sobre lo que estaba ocurriendo en China en ese momento, y sobre los retrasos que estaba trayendo de la mano la crisis que padecían entonces allí. Digo retrasos porque ya entonces los plazos de entrega de material se estaban alargando, sobre todo para pedidos grandes. O sea, que sí: que es entonces, a principios de año, y fundamentalmente durante la feria Genera, cuando empezamos a sentir el efecto del coronavirus.

Bien, han pasado ya tres meses y el escenario ha cambiado radicalmente. ¿Cómo está viviendo la situación ahora el sector?
Yo creo que la preocupación es global, de toda la economía, de todas las empresas. Las medidas que se están tomando previsiblemente durarán más allá de los quince días del estado de alarma. En todo caso, veníamos de una actividad frenética del año 2019, de puesta en marcha de muchísimas instalaciones (instalaciones que venían de las subastas), pero lo cierto es que nos encontrábamos ahora en un cierto impasse en cuanto a la instalación de nueva potencia, porque estábamos todos a la expectativa de la nueva regulación, de las subastas… Y, bueno, seguimos en ese impasse, que nos preocupa. Comprendemos que la administración ahora, con toda la lógica, está centrada en establecer medidas sociales, medidas de ayuda a las empresas, a los autónomos… pero sí que hay una cierta preocupación porque podríamos ver… desplazados… determinados desarrollos normativos. En todo caso, quiero insistir en una idea: no creo que el impacto en el sector esté yendo más allá de lo que está ocurriendo a nivel global.

¿Cuáles son las principales preocupaciones que manifiestan las empresas socias de APPA?
Algo que sí ha preocupado desde el principio ha sido el confinamiento. En algunas empresas había dudas sobre si los operarios podrían o no acudir a las instalaciones. Muchas labores no pueden ser resueltas en remoto, porque no siempre es viable el teletrabajo. Y sí, esa preocupación sí que la detectamos con claridad el mismo lunes, así que preparamos una serie de recomendaciones que enviamos a todos los socios. Lo que recomendamos es seguir todas las indicaciones de las autoridades sanitarias en todos los supuestos, desde luego, pero, más concretamente, recomendamos a nuestros socios que faciliten a sus trabajadores un escrito, una especie de autorización o salvoconducto, diciendo que el trabajador en cuestión tiene que acudir a su puesto de trabajo porque no puede operar a distancia. Desde APPA preparamos un modelo de escrito, y se lo enviamos a todas las empresas para que los trabajadores puedan desempeñar su labor sin incidencias. Esa es la mayor preocupación que hemos visto. No hemos visto más allá.

Una cosa es la operación, mantenimiento y/o reparación de instalaciones que ya están en marcha, y otra es la puesta en marcha de nuevas instalaciones. ¿En qué medida va a afectar la crisis del coronavirus al autoconsumo, por ejemplo?
Habría que separar el ámbito industrial del doméstico. En muchas empresas, que han cerrado o han limitado todos sus planes de contingencia, el autoconsumo se podrá ver afectado… pero habrá que ver cuánto. En doméstico sí que es más grave, porque probablemente haya mucha gente que no quiera que estos días llegue a su casa un instalador a poner unos paneles, pero el ámbito industrial -insisto- es otra cosa y creemos que tendrá menos impacto… En todo caso, evidentemente... impacto sí que va a tener: porque un estado de alarma genera incertidumbres, y genera inquietudes y genera dudas. Pero, sinceramente, de momento... tampoco hemos visto entre los asociados una paralización total. Un cierto retraso, pero no paralización total.

¿Cómo valora APPA las ayudas que ha anunciado el Gobierno?
Bueno, pues en principio bien. Pero está claro que habrá que ver y valorar los instrumentos concretos. Habrá que ver cómo se sustancia la flexibilización de los pagos de impuestos, habrá que ver las ayudas para la adquisición de las herramientas de teletrabajo, los créditos, etcétera. La idea de todos es que la recuperación sea lo más rápida posible.

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