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El invierno se presenta con los precios de pélets y astillas muy por debajo del gas

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A pesar de la subida del coste de los pélets con respecto a 2018 (de 5,06 a 5,70 céntimos de euros por kilovatio hora, c€/kWh) sigue siendo mucho más barato calentarse en el hogar con este biocombustible que con gas o gasóleo, hasta un treinta por ciento en algunos casos. Más económico sale aún hacerlo con astillas (los fósiles son tres veces más caros) y con huesos de aceituna (los fósiles cuestan el doble). Por otro lado, desde la patronal de la industria del pélet (Apropellets) vuelven a advertir sobre la venta fraudulenta y engañosa que hay en el mercado.
El invierno se presenta con los precios de pélets y astillas muy por debajo del gas
Sacos de diferentes tamaños de pélets de madera dispuestos para su distribución y venta

Como cualquier otro combustible, el mercado del pélet comienza el invierno con incertidumbres y riesgos: asegurar el abastecimiento, producción real de las plantas, qué temperatura hará… En cuanto a esto último, la Agencia Estatal de Meteorología avisa en su avance de la tendencia del tiempo previsto para el periodo enero-febrero-marzo de 2020 que “existe una mayor probabilidad de que la temperatura alcance valores superiores a los normales en la Península y Baleares considerando el periodo de referencia de 1981 al 2010”.

Con estos condicionantes y, a pesar de mostrar un subida del precio paulatina desde 2017, el pélet vuelve a situarse como un combustible mucho más barato que los fósiles más utilizados en calefacción: el gas y el gasóleo. El Índice de Precios de la Biomasa ofrecido por la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom) presenta una horquilla con unos costes que van de los 5,70 c€/kWh de la tonelada a granel con cisterna a los 6,27 si se adquiere en saco de quince kilos.

Jorge Herrero, director de Expobiomasa y de proyectos en Avebiom, asegura que “podríamos sacar precios muchísimo más bajos si ponemos el menor del mercado, pero pretendemos sacar una foto más real; para eso llamamos trimestralmente a cientos de empresas y puntos de ventas, para calcular precios medios impuestos incluidos y márgenes de distribución”. “Al granel le ponemos el coste de transporte de 200 kilómetros”, apostilla.

Eurostat como referencia en los precios del gas
Más complicado resulta sacar una foto fija del coste del gas para el consumidor final. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) no actualiza los precios energéticos regulados desde abril de 2019, con unos costes que fluctúan entre 4,50 y 5,2 c€/kWh (sí el del gasóleo C, que en septiembre estaba en 7,33). Si cogemos como referencia el portal Preciogas.com, varía según la compañía, desde los 4,37 de Naturgy a los 6,1 de Iberdrola.   

“Hay muchos precios de gas en el mercado, dependiendo de la tarifa que te ofrezcan, pero ocurre que la mayoría de la gente no tiene esa tarifa más barata o cambia tras un periodo promocional inicial”, apunta Jorge Herrero. Para hacer las comparativas, Avebiom coge como referencia a la Oficina Europea de Estadística (Eurostat). La última tabla de esta oficina de la Comisión Europea con información de los precios del gas es del 20 de noviembre, y aquí aparece que el coste medio con impuestos incluidos en España es de 7,36 c€/kWh.

Con esta información de Eurostat, el gas, como el gasóleo, se presenta un treinta por ciento más caro que el pélet servido al granel y cerca de un veinte por ciento si se compra en sacos de quince kilos. El coste es mucho mayor si la comparación es con la astilla, que está en 2,53 c€/kWh, y el hueso de aceituna, que va de 3,42 la tonelada a granel con cisterna a 4,15 si se compra en saco. No hay datos del coste del biocombustible sólido más consumido, la leña, debido a la gran dispersión y variedad de este mercado.

“Información confusa y engañosa” en la venta de pélets
Pero el pélet, aún siendo claramente ventajoso en precio con los combustibles fósiles y teniendo que afrontar las incertidumbres y riesgos apuntadas al principio, sufre casos de “una información confusa y engañosa” en su venta al público. Así lo expone en su última entrada a su blog la Asociación Española de Empresas Productoras de Pellets de Madera (Apropellets).

Apropellets cita tres prácticas o actuaciones que se detectan en el mercado. Una de ellas es una que ha denunciado en múltiples ocasiones: la usurpación de la marca de productores. “Delincuentes o estafadores contactan directamente con posibles consumidores y en el mejor de los casos se vende de forma fraudulenta un producto de baja calidad, bajo una marca reconocida sin las garantías del productor propietario; en otros casos, se solicita un pago por adelantado sin que se suministre finalmente el pélet”.

La segunda práctica es la del uso indebido de sellos y marcas de calidad y sostenibilidad, como EnPlus, DinPlus, FSC o PEFC. “Se usan marcas visuales de estas certificaciones en embalajes, documentos de compra, folletos comerciales y sobre todo páginas webs; sin que el producto o vendedor cumpla con los requerimientos necesarios o posea permiso de los gestores de dichas certificaciones para su uso y aun menos exhibición de los mismo”, explican desde Apropellets.

Poner en manos de consumidores y usuarios la mejor información posible
Por último, explican que “en ocasiones productores, distribuidores o vendedores finales utilizan informaciones y descripciones con términos engañosos que confunden al consumidor sobre las garantías reales del producto que se vende”. Añaden que “no hay una regulación en España, que determine cuando se puede utilizar términos como ‘premium’, ‘calidad plus’ o similares, que dan a entender que el producto tiene unas prestaciones y garantías muy determinadas”.

Según Apropellets, “la información contrastada se convierte en la mejor herramienta para el usuario o consumidor de pélets de madera a la hora de elegir el producto que mejor le conviene”. También afirman trabajar “para poner en manos de consumidores y usuario la mayor información posible que les permita detectar estas prácticas, colaborando con las organizaciones implicadas en las diferentes certificaciones, los productores perjudicados y los propios consumidores engañados”.

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