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El desarrollo tecnológico asociado a la biomasa abre nuevos caminos en África

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En numerosas ocasiones se presenta a África como sufridora de una mala utilización de la biomasa para producir energía (causa millones de muertes por la deficiente combustión) y como un continente propicio para lograr un mayor desarrollo e independencia energética gracias a esta fuente renovable. Sobre esto último acaba de publicar el periodista ugandés Wambi Michael en el portal de la agencia Inter Press Service (IPS). El artículo, centrado en el desarrollo de modernas tecnologías de biomasa en Uganda, incide en que la participación directa de las comunidades locales en la cadena de valor tiene el potencial de reducir la pobreza.

El desarrollo tecnológico asociado a la biomasa abre nuevos caminos en África

En julio de 2014, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicó el informe El estado de los bosques del mundo. Potenciar los beneficios socioeconómicos de los bosques. En él se constataba que unos 2,5 millones de personas fallecen al año debido a los efectos de la inhalación a largo plazo de humo como consecuencia del deficiente uso de combustible de madera para cocinar y calefacción. Pero también que la “dendroenergía (energía procedente de la madera) constituye una esfera prometedora para muchos países.

El reportaje de Wambi Michael que publica hoy mismo IPS reconoce que la leña sigue siendo la principal fuente de energía en Uganda, pero que históricamente se ha obtenido de forma insostenible, “lo que provoca un severo agotamiento de la cubierta forestal de este país de África oriental”. “Gracias a nuevas tecnologías –apostillan–, la biomasa se está abriendo paso”. Las autoridades ugandesas reconocen que el principal desafío no es contar con un suministro suficiente de biomasa, sino con la tecnología necesaria para utilizar sus diversas formas.

Gasificación de biomasa en Uganda
Michael pone como ejemplo la planta de gasificación de biomasa instalada en la Escuela Forestal de Nyabyeya, ubicada cerca del bosque de Budongo. Según relata en su artículo, “en el pasado los restos de madera eran reducidos a cenizas o enterrados en el suelo” y ahora “se queman con el uso de la tecnología moderna para producir gas que genera energía". Richard Kisakye, el director de la planta, añade que “en este entorno rural somos capaces de producir nuestra propia electricidad”.

La Agencia Internacional de la Energía (Irena, por sus siglas en inglés) es otra de las instituciones que apuesta por una modernización tecnológica de la bioenergía en África. En el informe Africa 2030: Roadmap for a renewable energy future, publicado a finales del pasado año, situaba a la biomasa moderna, seguida de la energía hidráulica, la eólica y la solar, como básicas para satisfacer el 22% del consumo total de energía final de África en 2030, superando en cuatro veces el 5% de 2013.

Importante y eficiente potencial en el aprovechamiento de residuos agrícolas
En el caso de Uganda ,el artículo de Michael destaca que “el resultado de proyectos como la planta de energía de biomasa de Nyabyeya está renovando el interés en la madera y la biomasa como fuentes de energía a mayor escala, y como una alternativa a los combustibles fósiles”. El Ministerio de Energía estima que el país posee un potencial de 1.650 megavatios procedentes de la biomasa.

El artículo contiene declaraciones de Godfrey Ndaula, funcionario asociado al desarrollo de energías renovables en Uganda, quien afirma que “la cadena de valor de la energía de la biomasa en este país, al igual que en muchas partes de África, está más cerca de las comunidades rurales y es probable que reciba más aceptación social, en comparación con otras formas de energía disponible. Además, la participación en la cadena de valor tiene el potencial de reducir la pobreza y crear condiciones para la generación de riqueza”.

También cita Wambi Michael la importancia de la producción energética asociada al aprovechamiento de residuos agrícolas, especialmente procedentes del cultivo y procesamiento de caña de azúcar y café. Precisamente Irena, en otro informe de septiembre de 2014 (Global Bioenergy. Supply and demand projections. A working paper for REmap 2030), sostenía que para África no es lo mismo apostar por una biomasa basada en residuos de cultivos agrícolas, donde el costo es de 2,3 euros por gigajulio (GJ), que por cultivos energéticos, donde se eleva a 13,3 euros por GJ.






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