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AGROinLOG, la Vía Bio para incrementar un 12% los ingresos de una granja

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AGROinLOG es un proyecto que está financiando la Comisión Europea con casi 6 millones de euros, que está liderado por la fundación aragonesa CIRCE y cuyo objetivo es transformar los residuos agrícolas en bioproductos de alto valor añadido, como biocombustibles (bioetanol, pellets), productos químicos (adsorbentes para derrames de hidrocarburos, fenoles, etcétera) o termoplásticos bio. El proyecto, que está siendo implementado en tres agroindustrias (de España, Grecia y Suecia), prevé ya incrementos de los ingresos para esas instalaciones (derivados de la fabricación y comercialización de los nuevos productos) de hasta un 12%. El equipo de investigadores que lidera desde CIRCE este proyecto cuenta en exclusiva para Energías Renovables en qué momento se encuentra.
AGROinLOG, la Vía Bio para incrementar un 12% los ingresos de una granja

AGROinLOG estudia la viabilidad de los centros logísticos integrados de biomasa en tres agroindustrias. El proyecto europeo, liderado por CIRCE desde España, prevé que las empresas que han implementado las nuevas líneas de negocio piloto incrementen sus ingresos en más de un 12%. El proyecto está entrando ahora en su recta final, en una fase en la que sus impulsores están evaluando la viabilidad del modelo de centro logístico integrado de biomasa (IBLC) en tres agroindustrias de España, Grecia y Suecia durante los últimos tres años. Las plantas piloto en las que se está poniendo a prueba el modelo son la agroindustria aragonesa de forrajes Pascual Sanz, la productora griega de aceite de oliva Nutria y la firma sueca dedicada a la alimentación animal, harina y producción de bioetanol a partir de grano de cereal Lantmännen.

Este concepto, desarrollado por el proyecto, liderado desde España por Fundación CIRCE y financiado con cerca de 6 millones de euros por la Comisión Europea a través del programa Horizonte 2020, se centra en la valorización de residuos agrícolas por parte de las agroindustrias durante sus periodos de baja actividad. El objetivo es producir nuevos bioproductos de alto valor como pueden ser biocombustibles (bioetanol de segunda generación, bioaceite como aditivo para diésel, pellets), materias primas para la fabricación de muebles (tableros), biomateriales (fabricación de termoplásticos) o como base para la obtención de productos químicos (fenoles, ácido levulínico, adsorbentes para derrames de hidrocarburos, etcétera).

Contra la estacionalidad
Gracias a la implementación de este nuevo modelo, que aprovecha los equipos e instalaciones existentes en las agroindustrias y otros recursos sin explotar para crear nuevas líneas de negocio, AGROinLOG está consiguiendo reducir la estacionalidad de la producción de estas plantas, mejorando así sus rendimientos y manteniendo e incluso disminuyendo costes, además de contribuir a un mantenimiento de la plantilla y fijación de la población local. De este modo, las agroindustrias piloto pueden crear una nueva actividad con una inversión estimada un 20% menor a si la iniciaran de cero. Como resultado de las medidas aplicadas, AGROinLOG prevé que las agroindustrias del proyecto ahorren entre 1 y 2 millones de euros durante la primera década y aumenten sus ingresos en más de un 12%, manteniendo o creando nuevos puestos de trabajo.

El primer paso por parte de las plantas demostradoras se centró en la optimización de la cadena de suministro de biomasa, dada la significativa repercusión de esta etapa sobre la viabilidad económica del modelo IBLC. Para ello fue necesario determinar los periodos de inactividad reales y establecer la configuración logística adecuada en cada caso (incluyendo la recogida de biomasa en campo, almacenamiento, acondicionamiento, etcétera).

Garantía de suministro, adaptación de los equipos, validación del producto final...
Entre los aspectos clave de la nueva cadena de valor cabe destacar la garantía de suministro a la planta (para lo cual se han adoptado acuerdos con proveedores en algunos casos), la adaptación de los equipos ya existentes en las plantas, la instalación de las nuevas líneas de producción y optimización del proceso, así como la validación del producto final. A lo largo de 2019 las tres agroindustrias han comenzado a realizar con éxito pruebas de producción de los nuevos productos que se completarán con otras de validación por parte de posibles usuarios finales. Anteriormente a dichas pruebas de producción y de forma general a las tres plantas piloto, el proyecto había evaluado tanto el rendimiento, como la viabilidad económica y los impactos ambientales de sus procesos productivos y monitorizado las pérdidas de materia prima a lo largo del proceso.

CIRCE, además de coordinar el proyecto, ha sido responsable de liderar los ensayos a escala real en Pascual Sanz, donde se han llevado a cabo pruebas de producción de pellets mezcla con agroresiduos (paja y cañote) y madera. El objetivo de estas mezclas es alcanzar un equilibrio entre la calidad del pellet producido y la optimización de los costes de producción, lo que a su vez se traducirá en un precio de mercado competitivo del biocombustible. Además, se está evaluando la producción de otros bioproductos en colaboración con entidades locales, como la producción de biotableros, termoplásticos con refuerzo de fibras naturales o adsorbentes para los derrames de hidrocarburos.

Pellet de olivo griego
En la productora griega Nutria, el proyecto AGROinLOG está evaluando una nueva línea de negocio, produciendo pellet a partir de la poda de olivo como producto principal. Además, con el fin de diversificar la producción, se están realizando pruebas para extraer compuestos fenólicos de diferentes fracciones de subproductos del olivo y se está explorando la posibilidad de reemplazar la madera comercial como materia prima para producir tableros de partículas por un biomaterial procedente de las podas de los olivos.

En la planta sueca Lantmännen, AGROinLOG ha construido y probado el reactor HTL (Licuefacción hidrotermal). Aunque todavía está en curso, la implementación de las mejoras propuestas por el proyecto ha hecho que las cifras de producción y calidad alcanzadas estén resultando incluso mejores de lo esperado, ya que los primeros resultados del análisis del bioaceite producido muestran que sus características son similares al fueloil tipo bunker y los rendimientos del bioetanol de segunda generación son adecuados. Además, el biochar obtenido en las pruebas realizadas en la planta de demostración ubicada en Örnsköldsvik se está peletizando con éxito a escala de laboratorio.

La replicabilidad
Tras los buenos resultados alcanzados, el proyecto, que finalizará en abril de 2020, estudia cómo extender el modelo de negocio IBLC (centro logístico integrado de biomasa) en el sector de los forrajes, grano y aceite de oliva que se corresponden con las demostraciones, pero también en otros sectores y países europeos. Para ello, AGROinLOG realizará workshops en diferentes regiones europeas con potencial para replicar el concepto IBLC y organizará visitas a las plantas de los casos demostrativos. Además, se están desarrollando cinco casos de estudio que aportarán una descripción detallada del potencial de integración de la biomasa en las cadenas de valor de los sectores del aceite, forraje, vino, grano y azúcar.

Uno de los aspectos clave que persigue el proyecto es la certificación de la aceptación de los nuevos productos finales en el mercado.

Por ello, hasta final de año, el proyecto también realizará pruebas de validación en las instalaciones de posibles usuarios finales, lo que aportará datos fundamentales para acabar de perfilar el modelo de negocio y plan de explotación para los tres casos demostrativos. Todos estos avances están siendo posibles gracias al trabajo de los 15 socios de Bélgica, España, Holanda, Italia, Serbia, Suecia y Ucrania que trabajan en colaboración y abarcan toda la cadena de valor en el proyecto AGROinLOG. Entre ellos, España es uno de los países con mayor involucración en el mismo, contando con la participación de las Cooperativas Agroalimentarias de España, los centros de investigación Zaragoza Logistics Center y Fundación CIRCE y la agroindustria Pascual Sanz.

Qué es la Fundación CIRCE
La Fundación CIRCE (Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos) es un centro de I+D+i en el que trabajan 150 profesionales especializados en el desarrollo de “soluciones innovadoras para un desarrollo sostenible”. Desde que se fundara, allá por el ya remoto año de 1993, CIRCE –explican desde el Centro– ha llevado a cabo “más de 1.500 proyectos que han ayudado a las empresas, instituciones y otros centros de investigación a desarrollar productos y actividades más eficientes y respetuosos con el medio ambiente”.

El Centro declara como su misión “impulsar la mejora de la eficiencia energética y el despliegue de energías renovables mediante el desarrollo de actividades de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) y acciones formativas que respondan a las necesidades de los sectores productivos nacionales e internacionales, contribuyendo a un desarrollo sostenible”. A lo largo de los 25 años de su historia, CIRCE ha desarrollado proyectos con empresas y organismos de todo el territorio nacional, de prácticamente toda Latinoamérica, de Japón y de China, entre otros.

El centro, autofinanciado al 100%, también participa activamente en los programas de investigación de la Comisión Europea como Horizonte 2020, la principal herramienta de financiación de la I+D+i en la UE. Dentro de esta iniciativa, donde existe una alta competencia, CIRCE ha conseguido situarse entre las primeras 20 entidades de España en retorno económico. Teniendo en cuenta este programa y su antecesor, CIRCE declara un retorno económico para España de más de 24 millones de euros, y sus socios españoles han obtenido
más de 17 millones para financiar su actividad de I+D+i gracias a los proyectos que CIRCE ha coordinado.

Los servicios que presta CIRCE están vinculados a tres áreas: (1) Investigación (“realizamos una investigación aplicada y en colaboración con otras entidades –explican desde el Centro– para trasladar las soluciones del laboratorio hasta las empresas y la sociedad”); (2) Transferencia (“nuestra proximidad al sector industrial nos permite ofrecer servicios de I+D y de transferencia de conocimientos de alto valor añadido, adaptados a las necesidades y características de cada empresa”); y (3) Formación (“a través de los conocimientos adquiridos con nuestra I+D+i ofrecemos cursos de especialización en materias concretas, así como programas de actualización tecnológica para las empresas”).

La sede de CIRCE se encuentra en Zaragoza. Además, la Fundación tiene una delegación en Madrid (desde 2016) y otra en Bruselas (desde el año 2010). CIRCE declara actualmente más de 250 clientes en activo y presume de que todos sus fondos proceden “de programas públicos competitivos y de contratos privados”.

Más información
fcirce.es
agroinlog–h2020.eu

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