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Aditivo para arcilla en la construcción, nuevo destino de la glicerina del biodiésel

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La incorporación de entre un 10 y un 15 por ciento de glicerina a la arcilla sirve para aumentar notablemente la capacidad aislante de esta, especialmente a efectos térmicos, manteniendo los valores de resistencia exigidos a los materiales de construcción. Esta es la principal conclusión del estudio llevado a cabo por investigadores del Instituto de Ciencia de Materiales de Sevilla (ICMS-CSIC) y de la Universidad de Jaén (UJA) para darle utilidad a uno de los subproductos derivados de la producción de biodiésel. Otros estudios realizados hasta la fecha ya le habían otorgado destinos a la glicerina como la cosmética, plásticos, herbicidas o, de nuevo, entrar en el proceso de fabricación de biodiésel.
Aditivo para arcilla en la construcción, nuevo destino de la glicerina del biodiésel

La Fundación Descubre informaba el pasado martes del trabajo realizado por investigadores del grupo de Materiales Avanzados del ICMS-CSIC y de la UJA, en colaboración con la Universidad de Patras (Grecia) y expertos del Instituto de Innovación, Ciencia y Empresa. En un artículo (Ceramics from clays and by-product form biodiesel production: Processing, properties and microstructural characterization) publicado en la revista Applied Clay Science demuestran que “la incorporación de glicerina a la arcilla con la que se fabrican los ladrillos aporta propiedades aislantes, especialmente térmicas, debido a la porosidad que es capaz de proporcionar”.

La glicerina es el principal subproducto orgánico graso derivado de la producción de biodiésel, cuyo destino suele ser la industria cosmética y en menor medida la farmacéutica. El proceso descrito por la Fundación Descubre añade otra posible utilidad, fruto del trabajo realizado por los investigadores con compuestos cerámicos a base de arcillas, a las que les añadieron glicerina en distintas proporciones para después someter la mezcla a métodos de moldeo y procesamiento convencionales, así como de cocción y enfriamiento.

Con glicerina aumenta la capacidad aislante, térmica y acústica, de la arcilla
Luis Pérez-Villarejo, profesor del departamento de Ingeniería Química, Ambiental y de los Materiales de la UJA, señala que durante la fase de investigación se añadieron a la arcilla porcentajes de glicerina que oscilaron entre el 5 y el 20 por ciento. “En los compuestos obtenidos se evaluó la conductividad térmica, el tipo de porosidad generada, la resistencia a la compresión, la absorción y succión de agua y la densidad, entre otras propiedades”, señala Pérez Villarejo.

La conclusión es que “con la incorporación de entre un 10 y un 15 por ciento de glicerina a la arcilla se genera la suficiente plasticidad para, manteniendo los valores de resistencia que se exige a los materiales destinados a la construcción, aumentar notablemente su capacidad aislante, especialmente a efectos térmicos”. “Sólo con una adición del 15 por ciento la conductividad térmica del ladrillo cae hasta la mitad”, señala el investigador, quien apunta también una mejora en el aislamiento acústico.

Otros destinos: cosmética, bioplástico, herbicida, bioetanol… y hasta biodiésel
La presente investigación supone un paso más en la búsqueda de un destino apropiado y sostenible al principal subproducto de la fabricación del biodiésel. En 2008, el grupo de Producción Vegetal en Sistemas de Cultivos Mediterráneos de la Universidad de Almería se centró en la transformación de la glicerina en un producto aplicable como fungicida o herbicida, o bien como enmienda orgánica del suelo. Dos años después, la Universitat Jaume I, en colaboración con una multinacional del sector químico, desarrolló un método de síntesis para trasformar la glicerina en carbonato de glicerol, compuesto con aplicaciones en industrias que van desde plásticos a cosméticos.

Las últimas aportaciones desde este campo llegaron en 2014 de la mano de Neol Biosolutions (Neol) y de la Universidad de Michigan (Estados Unidos). En el primer caso, la Oficina de Patentes de Estados Unidos concedió la patente para MicroBiOil-1, un aceite obtenido a partir de la glicerina que se puede convertir, entre otros usos industriales, en biocarburantes avanzados. En el segundo caso se consiguió extraer etanol del glicerol que, posteriormente, sirve para emplearlo en el proceso de transesterificación para fabricar biodiésel. Así no se usa metanol, componente derivado de la industria petroquímica.

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