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La electricidad termosolar podrá competir con el gas y el carbón antes de 2020

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¿Son demasiado caras las plantas termosolares? ¿Podemos fiarnos de que van a producir la electricidad que necesitamos?  ¿Cuánto empleo y riqueza social crean verdaderamente? ¿Hasta qué punto fortalecen el sector industrial de un país? Estela, la asociación europea de la industria termosolar, responde a estas y otras preguntas relacionadas con una tecnología en la que España es líder mundial.
La electricidad termosolar podrá competir con el gas y el carbón antes de 2020

 

Las centrales termosolares son más intensivas en capital y por lo tanto más caras que las plantas que emplean combustibles fósiles tradicionales. Pero una vez conectadas a la red, los costos de operación son bajos, esencialmente porque el sol es gratuito. Además, estas centrales tienen una prolongada vida útil,  similar a la de las plantas nucleares, y con pérdidas mínimas de rendimiento. Teniendo en cuenta estos dos aspectos –coste cero del combustible y larga vida útil– las tecnologías de generación eléctrica con solar térmica (STE, por sus siglas en inglés) son en realidad mucho más factibles que las centrales que emplean combustibles fósiles.

Así lo asegura la asociación europea de Electricidad Solar Térmica (Estela), que también pone el acento en la reducción de costes lograda por estas plantas en muy pocos años: alrededor del 50% desde 2007 y con sólo 3 GW instalados en todo el mundo . Esto permite hacerse una idea del gran potencial de reducción de costes en los próximos años de esta tecnología.

Estela indica que, a día de hoy, los precios de la electricidad producida por las centrales termosolares oscilan entre los 15 – 20 c€/ kWh en función del nivel de irradiación.  Pero irán disminiyuendo de manera prograsiva a lo largo de los próximos años debido a los anunciados desarrollos tecnológicos de última generación. La optimización de costes (también en la fabricación de componentes) y las economías de escala tras la implementación de las plantas más grandes (100 - 250 MW) permitirán reducir s el coste por debajo de los 10 C€/ kWh . Esto significa que la electricidad solar térmica será competitiva con el carbón y el gas antes de 2020.

Electricidad segura
Otro aspecto que destaca Estela es que las centrales termosolares están en día, en la mayoría de los casos, equipadas con un sistema de almacenamiento de calor.  Es decir, durante  las horas de sol la energía solar recolectada se utiliza no sólo para proporcionar vapor a la turbinas sino para cargar el tanque de almacenamiento térmico. De esta forma, después de la puesta del sol o durante periodos nublados, la energía se puede extraer del tanque de almacenamiento y así seguir entregando electricidad.

Normalmente, los campos solares y los tanques están diseñados para cubrir de 4 a 7 horas de funcionamiento, pero ya existe una planta de referencia –la sevillana Gemasolar – que puede producir electricidad de forma continua durante el verano día y noche. Además, la hibridación con biomasa  –o gas natural– mejora la firmeza del suministro de electricidad.

Y  la termosolar tiene un considerable potencial de generación.  La Agencia Internacional de la Energía indica que la EST podría convertirse en económicamente viable y competitiva esta misma década, debido, por una parte, a la reducción de los costes que está logrando y, por otra, al aumento de los precios  de los combustibles fósiles y del CO2.

Según Estela, las plantas termosolares del sur de Europa, en combinación con la eólica marina del norte, podrían complementarse estacionalmente entre sí y proporcionar la mayor parte de la electricidad que la UE demande en2050. La hidroeléctrica, junto con la eólica terrestre y la solar fotovoltaica, tendrían, asimismo, una participación destacada. Con todas ellas juntas se puede lograr el objetivo de lograr un sistema eléctrico prácticamente libre de CO2, añade la asociación.

Diez veces más empleo y riqueza social que una convencional
Invertir en STE es, además, asegurarse altos beneficios macroeconómicos. Se trata de  una tecnología de alto contenido económico local y, por tanto, su contribución al PIB es muy relevante, asegura Estela, tanto durante el período de construcción de las plantas como durante su operación.

Esto tiene también un impacto directo sobre la creación de empleo y en el fortalecimiento del sector industrial. La termosolar genera ingresos fiscales, evita subsidios por desempleo, reduce las necesidades de importación de combustibles, disminuye el pago por derechos de emisión de CO2… Todo ello durante muchos años, tantos como la vida útil de estas plantas; por tanto,  por un valor muy superior a las primas recibidas inicialmente.

En España, destaca Estela, cada planta de 50 MW con almacenamiento térmico instalado genera, durante la fase de construcción e instalación, 2.250 puestos de trabajo/año. Una vez en funcionamiento, estas plantas aún necesitan alrededor de 50 puestos de trabajo cualificados de forma permanente para su operación y mantenimiento. 

En EEUU, un informe del Laboratorio Nacional de Energía Renovable (NREL) estima que cada inversión en 100 MW de STE genera 4.000 puestos de trabajo/año y $ 628 millones de aportación económica . En comparación, una plata de gas natural genera 330 puestos de trabajo/año y  solo  $ 47 millones de aportación económica. Es decir, la inversión en STE crea más de 10 veces más empleo y riqueza social por MW instalado que la misma inversión realizada en generación de energía con combustibles fósiles

Uso del suelo y del agua

Respecto a la ocupación de suelo, Estela reconoce que si bien estas plantas necesitan grandes superficies para ser instaladas, las STE pueden ser situadas en lugares desérticos.  De hecho, bastaría una cantidad relativamente pequeña de los desiertos de la Tierra para abastecer de electricidad con esta tecnología a todo el planeta.  En concreto, según un estudio realizado en 2003, bastaría utilizar el 1% de la superficie de cada uno de los desiertos del mundo para generar 2,4 millones TWh al año.  

Además, las centrales termosolares requieren menos agua que las centrales nucleares o las plantas que emplean  combustibles fósiles. También demandan menos agua por hectárea que las actividades agrícolas, lo que significa que el cambio de uso de una zona agrícola para instalar una STE no contribuye a reducir los  recursos hídricos disponibles, asegura Estela.

En cualquier caso, continua la asociación, se está avanzando en técnicas de enfriamiento en seco para refrigerar el condensador del ciclo de vapor. Además, los campos solares pueden integrarse en centrales térmicas  ya existentes de carbón o gas y así reducir de inmediato el uso de estos combustibles y las emisiones de CO2.

Por otra parte, las plantas STE son una opción muy interesante para la desalinización del agua de mar, especialmente en las islas . Asimismo, los campos solares pueden diseñarse para generar, además de electricidad, calor de alta temperatura y éste ser empleado para calefacción industrial y otros fines, como la recuperación mejorada de petróleo.

La producción conjunta de electricidad, calor y agua desalinizada es de particular interés en regiones áridas donde esta tecnología puede proporcionar electricidad para la ósmosis inversa o el calor para el proceso de desalinización, asegura Estela.

Preparada para el gran despegue
Estela cita a España como el gran referente mundial de la termosolar. Desde 2007 se han instalado 50 plantas en nuestro país, que suman 2.300 MW en operación y proporcionan electricidad totalmente fiable al sistema.  Además, la madurez y fiabilidad de la tecnología de almacenamiento en tanques de sales fundidas es una realidad desde 2008 y muchos días de verano estas centrales suministran más del 7% de la demanda de electricidad en España,  con la misma fiabilidad que cualquier fuente convencional.

En ningún otro campo industrial España podría reclamar ser y seguir siendo el número uno mundial. Esto es lo que se pone hoy en peligro por el gobierno español, advierte la asociación europea.  Y recuerda que a pesar de la suspensión de todos los incentivos a las energías renovables en España, la industria solar termoeléctrica sigue creciendo dentro y fuera de Europa, especialmente en EEUU, Marruecos , China , India y la región MENA; países, todos ellos, con ambiciosos planes de desarrollo de la STE.

También la Agencia Internacional de Energía cree que las perspectivas para el desarrollo de las plantas STE son muy altas . La AIE espera que produzcan más de 1.000 TWh/año a nivel mundial en torno a 2030 y cerca de 5.000 TWh / año para el año 2050.

Algunos responsables políticos tienen la percepción de que sería mejor esperar hasta que la tecnología termosolar sea competitiva para considerar el despliegue de estas centrales en sus países. Esto es un error, según Estela. La asociación mantiene que, por el contrario, un programa de apoyo a la tecnología STE proporcionará resultados positivos e inmediatos para la economía de cualquier país,  en términos de creación de empleo, aumento del PIB e impuestos. Y les situará en primera posición para desarrollar y exportar su tecnología cuando llegue la época dorada de la termosolar. Que llegará.

 

 

 

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