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Se nos ha ido Antonio Lucena

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Lo decía el propio Antonio Lucena en la despedida a Ladislao Martínez hace apenas dos meses: “ya no está entre nosotros, pero ha estado y eso se nota”. También vale para él, porque a sus 82 años brillaba con la fuerza de un chaval que nunca quiso jubilarse de la vida. Porque, como escribíamos hace un año en su retrato de Renovables en Persona, eso de Lucena “seguramente viene de la luz”. #LuceLucena
Se nos ha ido Antonio Lucena
Foto: La Vanguardia/Emilia Gutiérrez

Antonio Lucena nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1933. Y quedará para siempre en el recuerdo de quienes le conocimos y escuchamos. Así hablamos de él en Renovables en Persona hace un año:

Cuando uno entrevista a alguien que tiene 80 años y que te dice que “España en este momento es una cueva de ladrones”… pues uno se siente confortado, porque a veces da la sensación de que en este país de mentiras y Montoros cada vez son menos los que dicen al hablar. Y Lucena es de esos, de los que dicen. De los que dicen alto y dicen claro y dicen grande.

A Carlos Taibo le he oído contar que de Antonio Lucena ha aprendido cosas sin saberlo, sin saber que estaba aprendiéndolas, que yo creo que es la mejor manera de aprender (o la manera en que los sabios enseñan). Otro Antonio –Cerrillo-, gran periodista, le retrató en La Vanguardia hace unos meses: “Antonio Lucena es un desobediente”, decía en la primera línea.

Y un histórico del movimiento ecologista, y un pacifista hondamente convencido, y suscriptor de ER desde la noche de los tiempos, ingeniero de minas: “mi especialidad son las canteras, el manejo de explosivos, demoliciones, control de voladura”, me dice en un lugar de la entrevista. Y, poco a poco, lo voy entendiendo: Lucena no se ha jubilado, el ingeniero sigue enfrascado en la demolición de esta España de mentiras y Montoros: “las renovables no son caras, lo caro es el cambio climático”, me cuenta Lucena, que seguramente viene de luz.

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Fukushima4ever
Ramón, Ladislao, Antonio...Vuestras ideas y empuje se notan y tenemos que hacer porque se sigan notando. Que la tierra os sea leve.