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El precio del CO2 se ha quintuplicado en los últimos dos años

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La empresa de previsión de precios AleaSoft ha analizado (1) el impacto que está causando el incremento del precio del CO2 en la industria electrointensiva, que es aquella cuyos procesos de fabricación consumen grandes cantidades de energía, y (2) los resultados de las subastas de interrumpibilidad (la interrumpibilidad es una herramienta del gestor del sistema que grosso modo consiste en pedirle a una empresa que consume mucha energía que pare máquinas para que otros usuarios puedan usar esa electricidad en caso de emergencia; por ejemplo, cuando se ha disparado inesperadamente la demanda y no hay generación suficiente; por ese derecho, el sistema retribuye a esas empresas).
El precio del CO2 se ha quintuplicado en los últimos dos años

AleaSoft analiza la influencia de la subida del precio del CO2 y los resultados de las subastas de interrumpibilidad en la competitividad de las empresas con un gran consumo eléctrico. En los procesos productivos de la industria electrointensiva, por cada euro de producto elaborado, un porcentaje considerable del coste de producción proviene de la factura eléctrica. "En este tipo de industria, aunque se empleen medidas de eficiencia energética -apuntan desde AleaSoft-, el consumo eléctrico forma parte intrínseca del proceso de producción". Las empresas de este grupo pertenecen fundamentalmente a los sectores de la metalurgia, la siderurgia, la industria química y de gases.

Evidentemente, la subida de precios del mercado eléctrico acarrea unas consecuencias muy negativas para la industria electrointensiva. Según AleaSoft, uno de los factores que ha influido en la subida de precios del mercado eléctrico ocurrida desde mediados del año 2017 ha sido la subida ininterrumpida del precio del CO2. El precio de los derechos de emisión de CO2 ha experimentado una subida desde unos valores de cinco euros la tonelada (5 €/t) en junio del 2017 hasta los 26,38 €/t al cierre de este lunes 24 de junio, tomando como referencia los futuros de diciembre 2019. Así, el precio de las emisiones de CO2 se ha multiplicado por cinco en dos años.

AleaSoft estima que, durante el bienio 2017-18, por cada euro que ha aumentado el precio de la tonelada emitida de CO2, el precio del mercado eléctrico se ha incrementado aproximadamente en 0,8 €/MWh: "esto es debido a que el mercado es marginalista y el precio de casación por lo general lo marca una tecnología térmica que tiene en cuenta el precio de producir con gas o carbón, es decir, teniendo en cuenta el coste del gas y del carbón más el coste de la tonelada emitida de CO2". Es decir, que la generación de electricidad con carbón o gas no solo contamina sino que además encarece el precio de la electricidad, poniendo en riesgo la viabilidad de la industria electrointensiva.

Las emisiones de CO2 son la causa principal del calentamiento global
El mercado de derechos de emisión de CO2 fue creado para estimular la producción renovable y el autoconsumo de energías limpias, y también para estimular la reducción del consumo de energías no renovables. Así, con el mercado de derechos de emisión se penaliza la producción de cada tonelada de CO2, que es un gas de efecto invernadero, desencadenante de cambio climático. Europa ha adquirido el compromiso de ir reduciendo las emisiones de CO2 con planes cada vez más ambiciosos para 2030 (para 2050 ya se plantea una producción eléctrica totalmente libre de CO2) y se prevé que el precio de los derechos de emisión de CO2 siga subiendo como mecanismo de estimulación y penalización.

Las subastas de interrumpibilidad que cerraron la semana pasada sitúan la retribución anual en 196 millones de euros, un 40% menos que en el año 2018. En un comunicado publicado el lunes, 24 de junio, por la Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía (AEGE), se menciona que este hecho agrava la pérdida de competitividad de las empresas con gran consumo eléctrico y piden medidas urgentes para resolver esta desventaja competitiva.

Otro factor importante a considerar en el sector eléctrico es el impuesto del 7% a la generación, que fue ideado en 2012 por el ministro de Industria José Manuel Soria (Gobierno Rajoy), suspendido temporalmente (durante seis meses) por el Gobierno Sánchez, pero aplicado nuevamente a partir del pasado 1 de abril. Pues bien, según AleaSoft, "este impuesto ha aumentado el precio del mercado eléctrico español un 5,5% de media, pasando a ser uno de los más caros de Europa". El impuesto del 7% a la generación -señalan desde AleaSoft- afecta tanto a los productores como a los consumidores eléctricos "y el gobierno debería suprimirlo".

"Y no sólo el impuesto del 7% a la generación -añaden los expertos-, sino toda la carga fiscal de la Ley 15/2012, con el céntimo verde a los hidrocarburos y las tasas a la nuclear y la hidráulica, que afectan tanto a los productores eléctricos nacionales como a los consumidores; grupos de generación eléctrica provenientes del extranjero a los que no se les aplica esta fiscalidad entran en la casación del mercado diario y mercados intradiarios, desplazando a grupos españoles que están gravados con estas tasas. Todos los consumidores se ven afectados por el alza de precios del mercado eléctrico, pero especialmente la industria electrointensiva".

La Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía (AEGE), en la que están integradas las industrias electrointensivas, ha difundido esta semana un comunicado en el que muestra su preocupación por la caída de la retribución de la interrumpibilidad y piden al Gobierno que articule las medidas necesarias para que el precio de la electricidad que consumen baje entre 20 y 25 euros el megavatio hora para equiparar ese coste al de sus competidoras francesas y alemanas: "el precio que pagan nuestras industrias es un lastre a su competitividad. Nuestro precio final de la electricidad es de 20 a 25 €/MWh más caro que el que pagan las mismas industrias en Francia y Alemania, donde sí cuentan con una política industrial eficaz". Y avisan: "o se apoya y fortalece a la industria en este periodo de transición energética o el país puede perder uno de los principales motores tractores de su economía".

AEGE es una asociación que "integra en la actualidad a las 25 principales compañías industriales de materiales básicos de sectores claves como metalurgia, química, siderurgia, gases industriales… que ejercen un efecto tractor en la economía nacional". Estas empresas -asegura- suman más de 20.000 millones de euros de facturación, emplean a 66.000 personas (empleo directo) y cuentan con 80 plantas productivas en las que se consume el 11% de la demanda eléctrica peninsular.

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