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Almaraz debe parar

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Es el mensaje de los ecologistas, que aseguran que esta central nuclear extremeña presenta "serios problemas de seguridad". Almaraz I vertió a la red su primer kilovatio hora en mayo de 1981, hace ahora pues 39 años. Los ecologistas recuerdan que el propio Consejo de Seguridad Nuclear, "en uno de sus primeros informes", ya aludía a problemas causados en la central por el "mal diseño de los asentamientos de combustible de los dos reactores con respecto a los edificios de contención". Aquellos problemas se abordaron inyectando bentonita y cemento bajo la losa de cimentación, pero es que, además  -recuerdan los ecologistas- ha habido que ejecutar más de 4.000 modificaciones de diseño.
Almaraz debe parar

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) informó hace solo unos días favorablemente sobre la solicitud de renovación (por ocho años) de la autorización de explotación de la central nuclear de Almaraz. Renovación condicionada -eso sí- a una serie de "cambios numerosos y complejos tanto en el procedimiento como en las instalaciones de la central, según se deduce -dicen los ecologistas- de la publicación del acta del pleno". Pues bien, ahora, la decisión de permitir el funcionamiento de Almaraz durante los próximos ocho años queda en manos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, porque los informes del Consejo no obligan (el CSN es una entidad cuyos informes solo asesoran). El dictamen emitido por el CSN incluye en todo caso 13 límites y condiciones a los que quedará sometido el funcionamiento de la instalación, acompañados además de siete Instrucciones Técnicas Complementarias que recogen, entre otras, exigencias relacionadas con la Revisión Periódica de la Seguridad, cambios en las Guías de Gestión de Accidentes Severos o la ejecución de los compromisos adquiridos sobre los sistemas de refrigeración.

Pues bien, el Movimiento Ibérico Antinuclear (MIA) y el Foro Extremeño Antinuclear (FEAN), plataformas de las que forma parte Ecologistas en Acción, consideran que esta central, que presenta "serios problemas de seguridad", va a tener que abordar un proceso "complejo y excesivamente caro" si quiere cumplir con esas condiciones: "el funcionamiento más allá de los 40 años para los que se diseñó la planta va a implicar un plan de inspecciones (Operación a Largo Plazo) que, según puede deducirse del informe, exigirá una renovación de equipamiento importante", insisten. MIA y el FEAN consideran por lo demás "anómalo" que el CSN haya aceptado en esta revisión los términos de solicitud del titular de la central en cuanto al tiempo de funcionamiento. Y es que el CSN manifestó que la revisión se hacía para un periodo de diez años, independientemente de las intenciones del titular y, sin embargo, el Consejo ha considerado como fecha límite de vigencia (en el caso del reactor I) el 1 de noviembre de 2027 y en el caso del reactor II el 31 de octubre de 2028. Menos de diez años en ambos casos: "¿no se confía en que la central pueda resistir más?", se preguntan los ecologistas.

Ecologistas en Acción y el resto de las organizaciones de toda la península ibérica que componen el MIA, cuyo grupo territorial en Extremadura es el FEAN, consideran que la prolongación de la vida de la central de Almaraz estará sujeta a muchas y costosas modificaciones, reformas que no tiene sentido abordar en un sistema energético en transición hacia las energías renovables. Por eso pide al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico "que abra paso a la generación eléctrica segura y limpia, y no conceda la autorización de operación a Almaraz".

Nota de MIA
Alguno de los cambios exigidos por el CSN afectan a las infraestructuras del embalse de Arrocampo, pues establece condiciones relativas al sumidero final de calor: embalse de salvaguardias, sistema de servicios esenciales y cambiadores de calor. Un sistema de agua de servicios esenciales de una central nuclear cuya función es refrigerar los sistemas de seguridad del funcionamiento del reactor. Entre ellas destaca el recrecimiento en unos 17 centímetros del labio de separación entre los embalses de Arrocampo y Esenciales. Mejora que debe realizarse antes de diciembre de 2020.

El embalse de Arrocampo está atravesado en su longitud por un muro de 11,5 kilómetros y ocho metros de altura para obligar al agua que sale de refrigerar la central a efectuar un recorrido suficientemente largo para enfriarse antes de entrar de nuevo. El calentamiento excesivo, superior al límite medioambiental permitido, ha sido un problema del funcionamiento de Almaraz.

Se han producido repetidos incidentes relacionados con el embalse: como ejemplo -apuntan desde el MIA-, el fallo de las bombas que toman agua y la suministran para la refrigeración de sistemas esenciales para la seguridad, en septiembre de 2015 y enero de 2016. El 2 de febrero de 2016 se conoció un informe de cinco técnicos de la central avisando de que no hay "suficientes garantías" de que las bombas de agua que evitarían un accidente funcionen con normalidad, pues se detectaron deformaciones en piezas de los motores que no se revisan con periodicidad desde hacía 19 años. Esto demuestra que la central cuenta con unos márgenes de seguridad insuficientes, pues se ha permitido que funcione con las bombas afectadas por un problema de diseño que puede causar un fallo en el circuito terciario, lo que le inhabilitaría para extraer el calor del secundario que, a su vez, no podría extraer del primario, afectando al núcleo del reactor.

El CSN también ha valorado escenarios de rotura en Valdecañas y pide medidas de contingencia capaces de ralentizar la entrada de agua en el embalse de Arrocampo o para evitar la entrada masiva de agua en edificios que alberguen sistemas de seguridad (por ejemplo, resistir el empuje de una lámina de uno o dos metros de altura de agua sobre la cota de explanación de la central). Antes del 30 de junio de 2021 el titular deberá presentar al CSN un informe con los resultados del análisis realizado y un programa detallado de implantación de mejoras.

El informe del CSN hace referencia a requisitos relativos a la corrosión microbiológica en el sistema de agua de servicios. Los sistemas de limpieza del circuito de refrigeración de componentes estuvieron inoperativos durante más de un mes en junio de 2016. El CSN clasificó el incidente como de Nivel 1 en octubre tras una denuncia pública.

Destaca especialmente la protección contra incendios, que implica extensos cambios en el cableado eléctrico de la central para ajustarse a la normativa NFPA-805, relacionada con la capacidad de alcanzar y mantener la parada segura de la central en caso de incendio. Un defecto de las centrales del tipo de Almaraz que fue identificado por la autoridad regulatoria americana en 1997 y que esta central tenía que haber solucionado tras la última autorización en 2010.

Otras áreas en las que se exigen modificaciones son interiores a la central, concretamente la protección contra inundaciones internas y aspersión.

En general se percibe la preocupación por el funcionamiento deficiente de elementos mecánicos importantes, como las bombas necesarias para los sistemas de refrigeración y defectos en piezas sensibles como las válvulas (por ejemplo, el presionador del circuito primario). Esto implica probablemente la necesidad de sustitución de numerosos componentes.

Esta central mostró problemas técnicos desde su arranque, con incidentes, errores, paradas no programadas o recargas fuera de especificación que afectaron a elementos esenciales de su seguridad. Hubo que ejecutar más de 4.000 modificaciones de diseño y algunas de gran calado, como el cambios de los seis generadores de vapor por corrosión en 1996/7 (un problema que ha vuelto a manifestarse en 2009) o el cambio de la cabeza de la vasija de vapor de ambas unidades. El propio CSN, en uno de sus primeros informes, ya hizo referencia a los problemas iniciales de Almaraz, causados principalmente por el mal diseño de los asentamientos de combustible de los dos reactores con respecto a los edificios de contención, remediado inyectando bentonita y cemento bajo la losa de cimentación, así como defectos por vibraciones y la mencionada corrosión de los tubos de los generadores de vapor.

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