pablo corredoira

Una idea para la compensación de excedentes de autoconsumo

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Escribo este artículo aprovechando que el pasado viernes el Gobierno se comprometió a aprobar, por la vía de urgencia, un Real Decreto que desatasque el limbo regulatorio en el que se halla a día de hoy el autoconsumo.
Una idea para la compensación de excedentes de autoconsumo

La experiencia en este sector nos ha llevado a legislaciones incentivadoras que, por exceso de velocidad o falta de un análisis a largo plazo, han derivado en accidentes fatales. Allá queda para el recuerdo el Real Decreto 661/2007. Esta norma que promovía el desarrollo de las renovables y otorgaba un régimen económico muy favorable, terminó siendo una ratonera para los productores. La falta de control estatal y la barra libre de las distintas administraciones autonómicas, que otorgaron licencias fotovoltaicas sin tener en cuenta la suma de sus megavatios y los del resto de regiones, desembocaron en una potencia instalada que excedía más de 8 veces el límite establecido por el Real Decreto.

Así, donde debía haber 300 megavatios fotovoltaicos resultó que en apenas 12 meses existían más de 2.800 y donde debería haber unos costes para el sistema de, aproximadamente, 280 millones de euros, al final resulto que había más de 2.000 millones. El resto de la historia es, por todos, tristemente conocida: retroactividad, inseguridad jurídica, pleitos millonarios contra el Estado, moratoria a la puesta en marcha de nuevas instalaciones –con la consecuente quiebra de fabricantes patrios, instaladores e ingenierías– y, finalmente, miles de productores arruinados u obligados a refinanciar sus inversiones. En resumen, una fiesta que pagamos todos los agentes del sector sin que desde las administraciones se asumiese ninguna responsabilidad.

A fin de evitar que la historia se repita, es necesario hacer una reflexión sobre el tipo de norma de autoconsumo que queremos. Una que incentive la puesta en marcha masiva de instalaciones en un sistema eléctrico con un elevado déficit y un exceso de potencia instalada u otra que permita un desarrollo racional y controlado a lo largo del tiempo. Una que sea “pan para hoy y hambre para mañana” o aquella que permita el asentamiento de un tejido empresarial atomizado a lo largo del territorio.

Así pues, se impone la necesidad de que la norma que desarrolle el autoconsumo se asiente sobre tres pilares: racionalidad económica, técnica y administrativa.

Es necesario un régimen económico justo que no penalice al autoconsumo, pero con una metodología que no implique un sobre esfuerzo del resto de consumidores que no puedan generar su propia energía. Los autoconsumidores deben obtener beneficios respecto de la energía producida sin que ello suponga eximirse del pago que les corresponde por el derecho a usar la red o por la energía neta adquirida de la red.  

Asimismo, debe existir coherencia en las condiciones técnicas que deben cumplir las instalaciones de autoconsumo pero garantizando la seguridad y calidad del suministro. ¿Qué sentido tiene que una micro instalación de generación deba tener las mismas protecciones que un ciclo combinado? ¿Por qué es necesario poner varios contadores y, además cerca del punto frontera, si actualmente los que ofrece el mercado son bidireccionales y telecontrolados?

Y, finalmente, se precisa la eliminación de las barreras administrativas artificiales que se desarrollaban en el RD900/2015. Necesitamos un régimen simplificado congruente y racional, pero no a costa de una legislación laxa que permita que las instalaciones puedan ser ejecutadas por manos no profesionales.

En resumen, es necesaria una norma continuista en el tiempo que pueda ser revisada y mejorada y que circule en paralelo al desarrollo de la transición energética. Lo cierto es que el tema da mucho de sí, pero quizás lo más acuciante sea empezar a definir el mecanismo de compensación de excedentes.

Es indudable que los kWh vertidos a la red deben estar sujetos a algún mecanismo de retribución. Pero, ¿cómo se valoran estos excedentes?, ¿ambos al precio horario del mercado o estableciendo un precio fijo de referencia? En este sentido, se ha de tener en cuenta que la valoración económica de los excedentes podría suponer un problema de cara a la Agencia Tributaria, en la medida en que esta pueda interpretar que existe una actividad económica, dado que el kWh que se cede a la red no tiene el mismo valor económico que el kWh cogido de la misma. Este inconveniente podría solventarse a través de la compensación física de excedentes. Es decir, kWh cedido por kWh recibido, de forma que estos no estuviesen sujetos al pago del término de energía (peaje más coste de la energía).

Por otro lado, debe definirse el periodo de compensación de estos excedentes. La situación ideal es, sin duda alguna, la compensación anual de los mismos. Sin embargo, ello resultaría, muy probablemente, en el sobredimensionamiento de instalaciones para compensar vertidos en meses puntuales de máximo consumo. Asimismo, incentivaría la puesta en marcha masiva de autoconsumo en viviendas estacionales que únicamente tienen periodos cortos de consumo.

Además, hay que tener presente que la esencia misma del autoconsumo es la del consumo instantáneo de la generación eléctrica. Por supuesto, puede haber excedentes y, como decía antes, estos deben ser retribuidos, pero ello no justifica que el autoconsumidor pueda utilizar al sistema eléctrico a largo plazo como una alacena sin tener que contribuir al sistema. No se puede olvidar que tanto el kWh cedido como el recuperado meses después suponen costes para el sistema. El operador del sistema y las compañías distribuidoras tienen que vehicularlos cuando se reciben y devuelven, el operador del mercado debe también tenerlos en cuenta y, finalmente, el productor no puede dejar de producir el kWh que el autoconsumidor cogerá cuando lo necesite.

Por último, está la simplificación administrativa. Está claro que el mecanismo de compensación debe ser fácilmente aplicable por las compañías distribuidoras. Las propias distribuidoras se veían incapaces de aplicar los famosos cargos al autoconsumo del RD 900/2015, por tanto, una compensación anual con cancelación de aquellos excedentes con más de 12 meses de vida, también puede derivar en problemas de gestión y control. El resultado puede ser análogo al de los cargos: meses y meses sin poder aplicar la compensación por falta de medios de gestión eficaces.

Por ello, buscando un término medio, la compensación mensual de excedentes parece lo más razonable y simple. Todos los kWh producidos dentro de un periodo de facturación se podrían compensar con los captados de la red con el límite de estos últimos. Al final, se trata de un mecanismo que también beneficia al autoconsumidor, simplifica la gestión del sistema y evita el sobredimensionamiento de las instalaciones.

Hasta aquí una propuesta como puede haber otras aún mejores. Lo realmente importante es que, salga lo que salga, sea beneficioso para todas las partes: el autoconsumidor, el sistema eléctrico y el resto de consumidores. De no ser así, donde esperamos obtener oro puede que nos encontremos solo estaño.

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internete
Yo hace tres años me desconecté de la red, y creo que no volveré a conectarme, a no ser que me cunda mas economicamente que usar baterias. Creo que ese es el punto que debe mirarse si se quiere hacer un reglamento de autoconsumo razonable... Ahora mismo me cuesta el kwh almacenado y recuperado de bateria a unos 10 o 12 centimos de euro... Y eso sin pagar a nadie un termino de potencia...
Juan Carlos
En el magnífico sistema capitalista, en el que estamos, si uno produce algo y otro lo disfruta, este último resarcir del coste de la producción al productor, salvo, claro está en el autoconsumo en el que todos los autoconsumidores somos comunistas y cedemos por el bien de las eléctricas nuestros excedentes. Vamos el mejor de los mundos.
Antonio
La generación y consumo instantáneo de lo generado por paneles fotovoltaicos no significa que el consumidor sea el generador. Puede ser el vecino. Todo esto sabiendo los generadores (por eso lo del registro) puede ser tenido en cuenta por el distribuidor y hacer una predicción según el clima local de lo que se va a disponer para su consumo en cada instante. En España hay un centro que controla los campos eólicos de Tailandia con una predicción bastante exacta con quince dias de profundidad. Decir que la red es la batería es eso, saber que inyectas la energía para consumirla mas tarde. El distribuidor sabe que la tendrá que producir de noche y usará sus algoritmos para satisfacerla. En Alemania (y en al menos 40 estados de EE.UU) no existe potecia contratada. Se pagan 5€ al mes por la gestión burocrática. Las subvenciones a renovables, cierre de centrales nucleares, etc se detalla transparentemente aparte. Aquí hacemos pagar al que no gasta la parte fija desincentivando el ahorro. Veo que de lo de pagar con el pool el precio de la fuente mas cara para toda la peoducción no te subleva, porque ni lo mencionas. Entre lo que pagamos, que detallas, no has puesto lo que nos cuesa REE que es un magnífico cementerio de elefantes. Creo que ahora está Jordi Sevilla. El anterior era el chofer favorito de Mariano Rajoy si no recuerdo mal.
Miguel
Antonio, la red no es una batería, se ha de consumir la energía en cada instante. Si viertes energía, otro la debe consumir en ese mismo instante, sino se pierde. Del mismo modo, si consumes, es que que alguien está generando esa energía en ese momento. Si además es fuera del horario solar, lo normal es que acabe viniendo de una central hidráulica, gas, carbón o nuclear. Estás de acuerdo con ayudar a mantener la infraestructura de todos, pero quieres que se quite el cobro de la potencia contratada. ¿Para qué te crees que está el cobro de la potencia contratada?, pues para pagar y mantener la infraestructura de todos, amén de pagar primas a las energías del régimen especial (renovables, cogeneración, etc), deudas acumuladas del pasado, gastos insulares, etc.
Antonio
Aqui se olvida que en España pagamos un fijo no despreciable (que aumentó el PP al doble al llegar al poder tras Zapatero) que entiendo cubre de sobra que el autoconsumidor que se autoabastezca, pero use la red como bateria, no deba preocuparse por no ser solidario con el resto. Si se quita la falacia de la potencia contratada -que es algo que se usa al límite en contadas ocasiones pero se pagala totalidad por cada minuto del año- estoy de acuerdo con ayudar a mantener la infraestructura de todos. Si además el kWh del pool no es el mas caro de los que se oferten, pues ya la solidaridad sería no solo desde abajo sino tambien desde arriba. Lo de supervisar que las instalaciones esten bien hechas perfecto. Por un precio razonable de la visita del técnico, pero no una fuente de ingresos para todo el mundo. Por supuesto que se debe permitir que un particular instale sus placas si depués se inspecciona y se le da el visto bueno y se registra.
Guillermo
Se habla tanto de retribución para el excedente, que parece que la intención del autoconsumo es producción retribuida. No debe ser así. Necesitamos un cambio de modelo energético. Y el autoconsumo es una opcion para hacerlo realidad a través de la ciudadanía interesada. A mí me bastará que no me persiguen. Que me dejen verter el excedente, que el excedente desplace un kWh de carbón o gas o nuclear del mercado. Yo creo que el autoconsumo no debe ser centrado tanto en un rendimiento económico o compensación kWh por kWh (suena a ojo por ojo, biblico). El kWh por kWh puede llegar a ser un incentivo para sobredimensionar instalaciones. Me gusta mucho la propuesta de limitación por mes y consumo propio. Pero realmente, los gastos del sistema siguen ahí. El cálculo monetario causará problemas con Hacienda, no dejarán escapar esa oportunidad. Si no es hoy, será mañana. Con lo cual propongo otra opción: el precio mayorista del kWh es 3/4/5 céntimos, el de compra minorista 15 ? Pues que sea: por cada tres kWh vertidos, te damos un kWh consumido, cálculo por mes y limitado a un mes. No hay flujo económico, hay incentivo para el vertido con cierta compensación para el sistema, \"en especies\". Que le parece ?
Juan antonio
Y donde están las instalaciones q se han creado por los particulares y q han permitido a la compañía realizar una insfraestructura gratis y q luego nos la quieren cobrar oro dos veces esto es de juzgado de guardia , todo las redes más costosas lo pangan los particulares para regalárselas a las compañías
Miguel
Muy buen artículo. Se aleja de la línea editorial de esta publicación en la que siempre reclaman los derechos económicos del autoconsumidor olvidándose del resto de consumidores, algo que a la larga sólo trae problemas. Hace un buen inciso sobre los problemas secundarios que acarrearon algunas políticas muy generosas o descontroladas del pasado en el sector de las renovables, no vayamos a caer en los mismos errores. Durante los 9 primeros meses del año, con la normativa que había, el sector de autoconsumo industrial estaba trabajando a tope, la normativa era mejorable e iban de camino los cambios y mejoras a aplicar. Llegó nuevo gobierno anunciando a bombo y platillo cambios drásticos en el sistema eléctrico para beneficiar al autoconsumo y.. de momento ha conseguido todo lo contrario, se ha paralizado el sector por las prisas en introducir los cambios. Las prisas suelen ser malas. El sector del autoconsumo no es homogeneo ni por asomo y los intereses dispares. Los vendedores de kits fotovoltaicos quieren que cada usuario pueda comprar uno e instalarlo él mismo, algo que también quieren muchos ciudadanos (con uno o dos paneles, la mayoría de viviendas cubriría su gasto eléctrico durante horario solar). Los instaladores homologados quieren que sean ellos los únicos que puedan instalarlos y certificarlos. Los ingenieros industriales quieren que los proyectos necesiten de su firma. Los funcionarios, que todo se registre. Los Ayuntamientos, que pague su correspondiente licencia, y en un futuro, no sería de extrañar que Hacienda también quisiera recaudar, a medida que bajen las recaudaciones de los combustibles. En esta publicación se obsesionaron con el mal llamado \"impuesto al sol\", cuando el problema de la mayoría de las viviendas es que no coincidiría generación y consumo. Se necesita una inversión muy ambiciosa y radical del consumidor, incorporando acumulación de calor / frío para agua caliente sanitaria, calefacción, aire acondicionado, etc. Para la gran mayoría de las viviendas, especialmente aquellas que apenas consumen 1kWh en horario solar, le va a salir mucho más rentable económicamente, esperar a que se construyan grandes plantas fotovoltaicas que suministren energía barata en horario solar. Volviendo al asunto principal del artículo, la forma más simple de pagar los excedentes es tomando como referencia el precio de pool, y se descuente mensualmente del recibo. El intercambio de kWh o balance neto, se debe hacer como hasta ahora, solo dentro de la misma hora y el mismo día. El resto son excedentes a retribuir, incluyendo, si es necesario, el pago a hacienda como el resto de productores, y liquidación por meses. Esta es la línea de la CNMC y el IDAE. En una instalación fotovoltaica bien diseñada para vivienda, los excedentes apenas suponen entre 2 y 5 euros al mes (en caso de pagarlos a precio de pool). Los costes y las complejidades para poder cobrar esa cantidad, prácticamente anulan el beneficio del teórico cobro, así que tampoco se obsesionen tanto por esa retribución. A partir de ahí, que cada ciudadano haga sus cálculos y cuentas de lo que le interesa hacer.