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¿Es el coche eléctrico la solución a la movilidad del futuro?

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Es una pregunta que se hace mucha gente y a la que ha pretendido responder Adrián Fernández, ingeniero de Obras Públicas, especializado en Transporte, y Máster en Movilidad y Seguridad Vial por la Universidad Politécnica de Madrid. Es también el responsable de la campaña de Movilidad en Greenpeace España. Como adelanto, esta frase: Necesitamos coches eléctricos, sí, pero en definitiva necesitamos menos coches.

¿Es el coche eléctrico la solución a la movilidad del futuro?

Greenpeace exige un transporte cero emisiones para que deje de ser uno de los sectores más contaminantes del planeta. Hace unos días, un grupo de escaladores de la organización ecologista desplegó una gran pancarta reclamando al Gobierno que no subvencione coches de combustión. La electrificación del transporte es un paso imprescindible para reducir las emisiones de CO2 y frenar una crisis climática provocada por la quema de combustibles fósiles.

Pero obviamente, “un cambio de esta magnitud despierta muchas dudas”, explica Adrián Fernández. ¿De dónde saldrá la energía para recargar los coches? ¿Qué pasará con las baterías? ¿Cómo compensar el coste extra de un vehículo eléctrico? Y sobre todo: ¿es el coche eléctrico la solución para la movilidad del futuro?

Una respuesta a la contaminación de la ciudad y de la Tierra
La mala calidad del aire nos cuesta vidas. Solo en España, 35.000 personas fallecen de forma prematura por una contaminación que emiten sobre todo los vehículos motorizados. Sustancias tóxicas como el NO2 o las micropartículas son especialmente dañinas para la población más vulnerable. Y esto ocurre en las grandes ciudades, precisamente donde hay más alternativas de transporte público y donde los viajes en coche rara vez exceden los 100 km diarios. ¡La autonomía del coche eléctrico no puede ser excusa en trayectos urbanos!

“Poder liberarnos de un aire tóxico ya debería ser motivo suficiente para exigir vehículos cero emisiones en la ciudad”, señala el responsable de la campaña de Movilidad en Greenpeace España. Poco a poco, las zonas de bajas emisiones se generalizan en Europa, pero todavía sin ambición suficiente. Ahora que cada vez más estudios relacionan la contaminación con una mayor transmisión de la Covid-19 y un aumento de su letalidad, ¿será suficiente para poner fin a las emisiones del tráfico rodado?

Si es importante garantizar un aire respirable, no lo es menos frenar la crisis climática. “El sector transporte es uno de los mayores emisores de gases de efecto invernadero. En España es el primero, por delante de la industria y de unas centrales eléctricas que (¡por fin!) dicen adiós al carbón”.

Es cierto que “un coche eléctrico todavía es más caro de fabricar, también para el planeta”. Pero lo compensa con todo el combustible que deja de quemar para funcionar. Incluso contabilizando las emisiones extra por la fabricación y desecho de las baterías, “al final de su vida útil un coche eléctrico emite mucho menos CO2 que uno de combustión. Sobre todo si lo recargamos con energía 100% renovable”.


Greenpeace Emisiones Coche Eléctrico
Emisiones (gr CO2-equivalente por km) en el ciclo de vida del vehículo
Elaboración propia basada en el informe “Effects of battery manufacturing on electric vehicle life-cycle greenhouse gas emissions” (ICCT)

Hay que reinventar el modelo, no solo la tecnología
Pero aunque son menos contaminantes, los coches eléctricos siguen siendo coches. Su compra supone una inversión bastante importante. Como cualquier coche, ocupan mucho espacio, crean atascos, hay que tener sitio donde aparcarlo… Y cualquier imprudencia puede acabar en accidente o atropello. El coche eléctrico nos reduce la contaminación atmosférica y acústica, pero mantiene el resto de externalidades de un modelo de transporte caro e ineficiente.

Para la industria del automóvil, el futuro de la movilidad pasa por que cada uno de nosotros nos compremos un coche eléctrico aunque eso suponga fabricar (y vender) millones de coches y millones de baterías. Ignorando además que hay muchas personas que no pueden conducir, ni asumir lo que cuesta comprar un vehículo cada pocos años. El futuro de la movilidad no puede limitarse a otro cambio tecnológico que nos siga dejando sin sitio para caminar y disfrutar por la calle, o para movernos de forma eficiente y segura.

Necesitamos coches eléctricos, sí, pero en definitiva necesitamos menos coches.

El coche eléctrico es una pieza más en la movilidad sostenible
“Desde Greenpeace defendemos la promoción del coche eléctrico por sus ventajas para la salud y para el medio ambiente. Y para lograrlo es necesario que se alimente de fuentes renovables y que se respeten los derechos humanos y ambientales en los procesos de extracción, fabricación y reciclaje de las baterías”, apunta Adrián Fernández en su blog de Greenpeace.

Las baterías, lejos de ser un producto de usar y tirar, deben jugar un papel clave como herramienta de gestión de la demanda. Los vehículos eléctricos intercambian energía con la red y acumulan los excedentes en sus propias baterías, lo que permite una mayor integración y aprovechamiento de la electricidad producida con energías renovables. Incluso cuando acaban su vida útil pueden reutilizarse como baterías estacionarias para regular el consumo doméstico.

 

Greenpeace Gráfico Coche Eléctrico y Renovables

 

El futuro de la movilidad pasa por un urbanismo que potencie la proximidad y reduzca la necesidad de trayectos largos, donde el uso del transporte colectivo siga siendo mayoritario, como ya sucede en muchas de nuestras ciudades. Y que cuando necesitemos viajar en coche podamos elegir el más apropiado entre una flota eléctrica de movilidad compartida, de forma más eficiente en tiempo, energía y coste, y sin tener que fabricar un coche nuevo por persona.

“Lo que necesitamos es el servicio de movilidad, no la posesión del vehículo”, concluye Adrián Fernández.

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