javier garcía breva

Un código técnico de la edificación obsoleto antes de entrar en vigor

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La primera directiva europea de eficiencia energética de edificios entró en vigor en el año 2002. España finalizó su trasposición al ordenamiento jurídico once años después con el RD 235/2013 que reguló la certificación energética de los edificios existentes. La segunda directiva 2010/31/UE de eficiencia energética de edificios sigue sin aplicarse plenamente, diez años después de su publicación, a falta de desarrollar los elementos del edificio de consumo de energía casi nulo (EECN).

El 27 de diciembre pasado se publicó en el BOE el RD 732/2019 que modifica el Código Técnico de la Edificación (CTE) del RD 314/2006. Su entrada en vigor se pospone seis meses. El objeto del decreto es revisar los requisitos mínimos de la eficiencia energética de los edificios para cumplir la Directiva 2010/31/UE y actualizar la definición del EECN que será obligatorio para toda la nueva edificación y la que se rehabilite a partir del 31 de diciembre de 2020.

En julio de 2018 entró en vigor la tercera directiva (UE) 2018/844 de eficiencia energética de edificios, cuyo plazo de trasposición finaliza el 10 de marzo de 2020. En la primera página del RD 732/2019 puede leerse, “la Directiva (UE) 2018/844 no es objeto de trasposición en este real decreto”. Y solo quedan dos meses para cumplir el plazo y menos de doce para que el EECN sea obligatorio en todo el parque edificatorio.

No hay explicaciones acerca de la costumbre de retrasar, década tras década, el cumplimiento de las directivas de edificios ni a qué causas se debe dicho incumplimiento.

El EECN de la directiva de 2010 se ha perfeccionado en la directiva de 2018. Ahora la obligación es integrar en el EECN, el autoconsumo, calefacción y refrigeración eficientes, aplicaciones inteligentes para gestionar la demanda energética y la recarga del vehículo eléctrico, ampliando el concepto de las instalaciones técnicas de los edificios.

Las directivas de 2010 y 2018 pretenden que con el EECN se reduzca la demanda energética del edificio al mínimo y que la poca energía que necesite se genere con autoconsumo y renovables en el propio edificio o en el entorno. Es el edificio autosuficiente. En julio de 2016 la Comisión Europea publicó la Recomendación (UE) 2016/1318 que estableció los requisitos que deben de cumplir los EECN. Según las distintas zonas climáticas de la UE, los valores aplicables a la eficiencia energética de los EECN en 2020 se resumen en que entre el 50% y el 100% de la “demanda de energía primaria” deberá cubrirse con energías renovables “in situ” o en el entorno.

La trascendencia de las directivas de eficiencia energética de edificios es que convierten el edificio, público o privado, residencial o terciario, nuevo o rehabilitado, en el centro de la transición energética al reunir en un mismo centro de consumo las características del modelo energético sostenible.

Los cuatro fundamentos del edificio de consumo de energía casi nulo
• La más alta eficiencia energética en el diseño y la envolvente de la obra nueva y la rehabilitación, medible mediante el valor de la “demanda de energía primaria neta”, que resulta de restar a la demanda total de energía primaria la parte que se cubre con renovables.


• El autoconsumo a través de la generación eléctrica, in situ o en el entorno, con renovables, almacenamiento, autoconsumo compartido, redes cerradas, comunidades ciudadanas de energía y agregadores para participar en el mercado eléctrico. Integración de renovables en la calefacción y refrigeración.


• Infraestructuras de recarga para el vehículo eléctrico que se integran en el edifico y en la red no solo para tomar energía sino para intercambiarla. El vehículo eléctrico forma parte de la gestión energética del edificio y de la movilidad sostenible.

• La gestión de la demanda mediante contadores inteligentes, tarifas inteligentes, sistemas de autorregulación, monitorización y automatización de consumos, electrodomésticos, puntos de recarga, almacenamiento y su interoperabilidad en el edificio conectado. Se facilita al consumidor activo la capacidad de adaptar su consumo mediante las energías renovables y la flexibilidad que le proporcionan las aplicaciones inteligentes.

Cualquier acción climática eficaz pasa por la eficiencia energética de los edificios y porque los consumidores aprovechen las ventajas del autoconsumo y los contadores inteligentes. Los nuevos hábitos de consumo que exige la transición energética se concentran en los edificios, viviendas y centros de trabajo. Su transformación en EECN es una actuación urgente.

La desconexión del CTE con las nuevas directivas de renovables y edificios de 2018, hace que se observen incoherencias como que para ACS en edificios nuevos o rehabilitados y piscinas se establezca un porcentaje del 70% de renovables con autoconsumo, biomasa o redes de calor y frio y no se haga lo mismo en generación de energía eléctrica. Sólo a los edificios de más de 3.000 m2 de superficie construida se obliga a instalar autoconsumo entre 30kW y 100 kW, pero nada se dice de los de menos superficie o viviendas”.

Las oportunidades de la eficiencia energética de los edificios
Las tendencias más innovadoras del mercado inmobiliario exigen reducir al mínimo los costes energéticos de los edificios. Los ingresos del sistema eléctrico no deberían estar en contradicción con la mayor eficiencia energética de los edificios; por el contrario, la eficiencia es una inversión y no un coste que impida ahorrar energía.


El retraso en la eficiencia energética de los edificios es una pérdida de oportunidades: es el mayor yacimiento de empleo de calidad, la mayor iniciativa para extender la innovación tecnológica y mejorar la productividad, la actividad que más puede contribuir a reducir las emisiones de GEI y la descarbonización en 2050, el ámbito de desarrollo de la generación distribuida que abaratará el precio de la energía, la medida más eficaz contra la pobreza energética y la primera exigencia para hacer un urbanismo sostenible.


A partir del 31 de diciembre de 2018 toda la nueva edificación pública y la rehabilitada tenía que cumplir los criterios del edificio de consumo de energía casi nulo; a partir del 31 de diciembre de 2020 todos los nuevos edificios y los que se rehabiliten habrán de cumplir los criterios del edificio de consumo de energía casi nulo.

Una economía sostenible y moderna es incompatible con una edificación y un urbanismo ineficientes, va en contra del valor del patrimonio, del valor de unas ciudades habitables y de la felicidad de sus habitantes.

Este artículo se publicó originalmetne en La Oficina de JGB

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