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Euskadi deberá invertir entre 900 y 1.500 millones de euros si quiere materializar su Estrategia del Hidrógeno

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La Estrategia Vasca del Hidrógeno mira a diez años vista (2030) y propone una serie de objetivos a alcanzar en ese horizonte. Entre otros: (1) tener instalada una potencia de electrolización de trescientos megavatios (300 MW); producir ese año cien mil toneladas de hidrógeno verde (fabricado con agua, como materia prima, y electricidad de origen renovable); lograr que el 90% del hidrógeno consumido en su industria como materia prima sea en 2030 de origen renovable "o bajo en carbono"; tener una flota de 10 autobuses de hidrógeno; y contar con diez hidrogeneras de acceso público (con presencia en los tres territorios históricos).
Euskadi deberá invertir entre 900 y 1.500 millones de euros si quiere materializar su Estrategia del Hidrógeno

La Estrategia Vasca del Hidrógeno es un documento de 56 páginas [en la imagen, detalle de la portada] en el que el Ejecutivo que preside Iñigo Urkullu ha establecido las bases "para situar a Euskadi en una posición de liderazgo para aprovechar las oportunidades energéticas, medioambientales y de desarrollo industrial y tecnológico que ofrece este vector". Según el Ente Vasco de la Energía (EVE), el hidrógeno verde será "clave para el despegue definitivo y la integración de las energías renovables” en el sistema energético, algo que resulta imprescindible para alcanzar las cotas de descarbonización asumidas en Euskadi, en sintonía con los objetivos europeos y el Acuerdo de París (el EVE es la entidad que ha liderado la redacción de la Estrategia). El fin último de esta sería lograr un consumo cero de petróleo y sus derivados para usos energéticos en 2050, "objetivo de gran calado -explican desde el Ente- en una sociedad industrial como la vasca".

Euskadi, valle del hidrógeno
La Estrategia vasca persigue impulsar la creación de un "ecosistema de producción, distribución y consumo de hidrógeno en Euskadi basado en las capacidades industriales, logísticas y tecnológicas existentes". Este valle de hidrógeno -explican desde el Ente- supondrá la creación de "un mercado local de hidrógeno que sirva como herramienta viable para la descarbonización de la industria vasca y otros sectores como el transporte". El Ente Vasco de la Energía aventura además que, "al igual que ha ocurrido con el desarrollo de tecnología vasca en sectores como el eólico", la creación de ese ecosistema acabará traduciéndose en "exportación de este conocimiento al mercado internacional, ya que se prevé un notable crecimiento del mismo en toda Europa en los próximos años".

Ente Vasco de la Energía
«Los objetivos fijados incluyen toda la cadena de producción hasta los diferentes usos finales (producción, almacenamiento, transporte y distribución), lo que supone una concepción holística de este elemento para su integración con los objetivos de la Estrategia Energética de Euskadi»

El Ente estima que para la consecución de los objetivos se requerirán inversiones por un valor que varía entre los 910 y 1.510 millones de euros. A partir de ahí, el EVE calcula que Euskadi podría producir más de 100.000 toneladas de hidrógeno renovable "o bajo en carbono", lo que supondrá -estima- un ahorro de energía no renovable cercano a las 300.000 toneladas equivalentes de petróleo: "esto equivale al consumo aproximado de 350.000 viviendasy a una disminución de las emisiones de gases gases de efecto invernadero de entre 590.000 y 790.000 toneladas de dióxido de carbono".

Qué es
El hidrógeno se identifica desde instancias europeas como un elemento para la transición energética hacia una economía neutra en emisiones de efecto invernadero. Entre otros métodos, el hidrógeno se produce a partir de electricidad y puede ser almacenado y transportado, de manera que ofrece una solución para atajar el principal problema de la electricidad renovable (no siempre brilla el Sol o sopla el viento; el hidrógeno, sin embargo, puede ser producido cuando sí luce el Sol o sopla el viento, almacenado como cualquier otro gas y, posteriormente, usado a demanda).

Según el Gobierno vasco, el hidrógeno brinda la oportunidad de descarbonizar sectores de la economía como el transporte pesado, marítimo o aéreo, o determinadas aplicaciones industriales que no cuentan con alternativas técnicamente viables para reducir sus emisiones de dióxido de carbono, todo lo cual "lo convierte en un elemento de gran importancia para la Transición Energética hacia un modelo basado en las energías renovables y neutro en emisiones de carbono".

Numerosos expertos en la materia estiman que en los próximos años se va a experimentar un notable desarrollo de un mercado europeo y global del hidrógeno, que traerá consigo oportunidades en toda la cadena de valor del hidrógeno, tanto en la producción e integración con plantas de generación renovable, como el almacenamiento, el transporte, la distribución y el consumo.

Una pincelada de la Estrategia
«El hidrógeno ha sido identificado desde instancias europeas e internacionales como un elemento imprescindible para la transición energética hacia una economía neutra en emisiones de efecto invernadero. Por un lado, puede almacenarse a largo plazo y en grandes cantidades, lo que facilita la integración masiva de las energías renovables en el sistema energético al poder acoplar generación y consumo. Al mismo tiempo, posibilita el transporte de la energía sin utilización de la red eléctrica. Además, no tiene emisiones de efecto invernadero asociadas a su uso por lo que, si es producido a partir de fuentes de energía renovables, supone una magnífica oportunidad para descarbonizar sectores de difícil abatimiento como la industria química y petroquímica, el transporte pesado por carretera, el transporte marítimo y aéreo, el suministro de calor en edificios existentes o distintas aplicaciones industriales de calor a alta temperatura. Adicionalmente, el consumo de hidrógeno en pilas de combustible no presenta emisión de contaminantes locales, otra importante ventaja para el ámbito urbano»

«En la actualidad, no existe un mercado global de hidrógeno comparable, por ejemplo, al de gas natural licuado. El producto se negocia en acciones bilaterales entre productores-suministradores y consumidores, y la producción se sitúa generalmente en las inmediaciones de las instalaciones consumidoras. La mayor parte de la producción se realiza por reformado de hidrocarburos y la producción por electrólisis es meramente testimonial»

«En el entorno europeo, el coste de producción por reformado de gas natural se sitúa en torno a un euro y medio por kilo de hidrógeno, entre dos y cuatro veces más barato que el de origen renovable. Se espera que ambos precios se igualen a partir de 2030. El 90% de la producción mundial se utiliza como materia prima en la industria del refino, en la producción de amoniaco y de metanol. Aunque en términos relativos de poca importancia, son numerosas las experiencias de uso del hidrógeno como vector energético, principalmente en el ámbito de la movilidad»

Estrategia Vasca del Hidrógeno

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