fotovoltaica

Mentiras mil veces repetidas

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Es un axioma ampliamente admitido que una mentira mil veces repetida acaba percibiéndose como una verdad irrefutable. Eso es lo ocurrido con las energías renovables. En este artículo*, Alberto Cuartas, ingeniero industrial y miembro de Anpier, hace una repaso a esa larga lista de falsedades y medias verdades vertidas sobre las energías limpias y que tanta confusión han creado.

Mentiras mil veces repetidas

¿Quién no ha oído, una y otra vez, que las primas pagadas a las energías renovables son la causa del elevado precio que los consumidores pagamos por la electricidad en nuestro país y del déficit de tarifa que acumulan las empresas eléctricas, el cual también pagamos, intereses incluidos, todos los ciudadanos en los recibos de la luz?.

¿Quién no ha oído, un día sí y otro también, que la electricidad producida en centrales hidráulicas y nucleares es muy barata?.

¿Quién no ha oído, no una sino mil veces, que los productores fotovoltaicos tenían, antes del recorte del Ministro Sebastián, del PSOE, una rentabilidad del veinticinco por ciento, que los más osados elevaban a niveles aún más altos?.

¿Quién no ha oído, multitud de veces, que la reforma eléctrica realizada por el Ministro Soria y su Secretario de Estado Alberto Nadal, del PP, ha dado a las energías renovables una rentabilidad razonable del 7,5%?.

Este cúmulo de mentiras, trufadas con medias verdades, repetidas una y mil veces por personajes de indudable credibilidad para la mayor parte de quienes les escuchan y no conocen el tema en profundidad, ¿como no van a calar en la opinión pública? Por contra, los pequeños productores de energías renovables:

¿Cómo pueden hacer llegar a esa misma opinión pública que las primas pagadas a los productores fotovoltaicos fueron necesarias para implantar y desarrollar una nueva tecnología - fundamental para el futuro energético de España y para cumplir los compromisos adquiridos con la Unión Europea - que a las grandes empresas del sector no interesaba, razón por la que el Gobierno recurrió a los pequeños inversores con campañas publicitarias en las que  "el sol es suyo", les decía, a la vez que les fijaba condiciones atractivas en el Boletín Oficial del Estado, las cuales cambió, sin vergüenza alguna, una vez conseguidos los objetivos perseguidos?.

¿Cómo pueden modificar una opinión pública, permanentemente bombardeada con lo "malo - malísimos" que son esos intrusos que vinieron a remover las aguas del tranquilo y productivo estanque en el que unos pocos se habían  movido hasta ese momento? Un estanque en el que el oligopolio eléctrico lo mismo pescaba los millonarios costos derivados de la moratoria nuclear que los de la transición a la competencia.

¿Cómo pueden informar a la opinión pública que la actual regulación les permite a las grandes compañías titulares de las centrales hidráulicas y nucleares tener increíbles márgenes de tres dígitos en sus plantas, gracias a que las mismas están ampliamente amortizadas por las sucesivas regalías estatales (desde la moratoria nuclear y ampliación de la vida útil de las centrales nucleares hasta la renovación de concesiones en dominio público)?.

¿Cómo pueden convencer a la opinión pública que el déficit de tarifa se debe, principalmente, tal y como ha dicho la Comisión Europea y han puesto de relieve especialistas tan reputados como Jorge Fabra o Ramón Tamames, a los sobrecostes reconocidos a la generación en las centrales hidráulicas y nucleares?.

¿Cómo pueden rebatir ante la opinión pública que es totalmente falso que la gran mayoría de plantas fotovoltaicas tuvieran antes de los recortes del PSOE una rentabilidad tan alta como la afirmada en esas campañas de desprestigio hechas desde sectores interesados y, aunque parezca ilógico y fuera de toda ética, por los mismos políticos que promovieron y animaron a los ahorradores a que invirtieran en esa nueva tecnología?.

¿Cómo pueden hacer partícipe a la opinión pública de que la mal llamada reforma eléctrica del PP ha llevado a la ruina a una parte muy importante de pequeños productores en energía fotovoltaica y que la cacareada rentabilidad del 7,5% es totalmente falsa, pues la gran mayoría de ellos tienen que aportar de su propio patrimonio el déficit anual que les generan sus plantas, y si carecen de medios económicos suficientes tienen que entregar las mismas por lo que quieran pagarles los fondos buitres que andan al acecho para quedarse con ellas?.

¿Cómo pueden hacer llegar a esa misma opinión pública que el precio de la electricidad es más barato para el consumidor cuanta más energía renovable se produzca y que este ahorro puede llegar a ser superior a las primas pagadas a las energías renovables?.

Es evidente que ante una lucha tan desigual las posibilidades de éxito de esas 62.000 familias - en su mayoría pequeños agricultores y ahorradores -  que creyeron lo que el Gobierno de España les dijo en el Boletín Oficial del Estado, e invirtieron sus ahorros y se endeudaron para poner en marcha un nuevo sistema de generación de electricidad, son muy pequeñas.

A pesar de ello su convencimiento de que la razón les asiste y que la verdad acabará abriéndose paso les anima a seguir luchando hasta que la justicia, al abrir sus ojos a la realidad de los hechos, les reconozca sus derechos, los medios de comunicación y tertulianos de postín se interesen por los pequeños productores y no sólo por las grandes empresas eléctricas,  de que nuestros representantes en el Parlamento hagan los cambios legislativos precisos para reponer la seguridad jurídica y, finalmente, nuestro país vuelva a recuperar el liderazgo de esta tecnología, básica e imprescindible, junto al resto de renovables, para nuestra independencia energética y desarrollo económico.

* Este artículo ha sido publicado originalmente en El Diario Montañés

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