ernesto macías

¡Ojalá me equivoque!

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Quizás cuando salgan estas líneas tendré la alegría de haberme equivocado compartiendo con vosotros un temor que habrá estado injustificado. Pero en este día, 1 de Septiembre de 2018, tengo la desagradable sensación de sentir que la historia se repite. En 1981 participé, junto a muchas decenas de miles de personas en una manifestación organizada por el PSOE en contra de la entrada de España en la OTAN: De entrada No. Después, ya sabéis, no digo que la decisión final fuera mala o buena, pero fue la opuesta. Generosos, muchos españoles fuimos comprensivos con un gobierno, que aparte de cambiar de opinión en este tema, tuvo que enfrentarse a muchas dificultades. Y muchos fuimos condescendientes.

Cuando de forma sorprendente el mismo partido ha desplazado al anterior gobierno del partido Popular creo que muchas personas hemos tenido la esperanza de que, por efímero que vaya a ser, este gobierno actuara de forma rotunda en lo que se refiere al modelo energético y la lucha contra el cambio climático.

La entrada de Teresa Ribera como ministra de Transición Ecológica no podía ser un mejor indicador de esta necesaria actuación, pero tengo una sensación muy parecida a la que sentí en los años ochenta. La diferencia es que ahora ya no hay espacio para la condescendencia ni la paciencia.

La dimisión de Nicolás Hulot, ministro francés de casi lo mismo que Teresa Ribera, añadiendo el calificativo de “solidaria” a su ministerio, es un ejemplo de coherencia, a pesar de que transmita a la sociedad la impotencia de los políticos bienintencionados de cambiar el sistema.

Nicolás Hulot ha dicho que no quiere dejarse utilizar por el “establishment” una vez entendido que su programa de cambio es, bajo su punto de vista, imposible de realizar en un país como Francia, dominado por el lobby nuclear.

La noticia de que los “costes” de la electricidad en España han subido un 30% por culpa de tal y de cual, sin atacar el problema principal, y el anuncio de que la ministra comparecerá (el 19 de septiembre) para dar explicaciones a los ciudadanos me tiene en ascuas, porque la esperanza de que este gobierno ataque el problema energético de forma seria y no simplemente cosmética se me antoja vana.

Las noticias de este verano en relación al cambio climático, algo de lo que la señora Ribera sabe como el que más, no pueden ser más preocupantes, pero España sigue dominada por los mismos intereses, gobierne quien gobierne. En una entrevista publicada en El País Semanal a Yuval Noah Harari, autor de Sapiens, este notable historiador planteaba unos duros interrogantes en relación a este tema. ¿Cómo van a asumir nuestros gobernantes la enorme responsabilidad de sus decisiones-o la falta de ellas- frente a las enormes consecuencias que nuestros hijos, nietos, y otros descendientes, si es que les damos la oportunidad de existir, van a sufrir?

Tengo la sensación de que sigue valiendo la frase del ilustrado ministro francés del siglo dieciocho Charles Maurice de Talleyrand, que utilicé en muchas presentaciones hace más de 15 años, cuando me obsesioné por el tema del cambio climático: “Cuando algo es urgente, ya es demasiado tarde”. El cambio de posición del gobierno socialista en 1986 en cuanto a la OTAN no es nada comparado con la frustración que ahora podría generar una política cobarde respecto al cambio de modelo energético en España. ¡Ojalá me equivoque!

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