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El primer parque eólico marino del mundo que no va a percibir subsidio alguno estará en Alemania

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La subasta de potencia eólica marina que acaba de tener lugar en Alemania ha reventado todas las previsiones. Porque EnBW y Dong Energy se han adjudicado los 350 megavatios que estaban en liza pujando a cero, o sea, renunciando a toda ayuda al megavatio hora generado. La patronal de la industria eólica europea -WindEurope- ya ha insinuado que, a la luz de esa información, quizá la Unión Europea debería repensar sus objetivos eólicos marinos post-2020.
El primer parque eólico marino del mundo que no va a percibir subsidio alguno estará en Alemania

La carrera eólica marina está disparada. Lo que hace un par de años era impensable ahora mismo ya es realidad. El pasado mes de marzo, el director ejecutivo de la patronal eólica europea, Giles Dickson, adelantaba en Bilbao, durante su intervención como ponente en el congreso Marine Energy Week, algunos números que sorprendían a los asistentes: los parques marinos -decía el director ejecutivo de WindEurope- tienen cada vez más máquinas que, además, son cada vez más grandes; son proyectados cada vez más lejos (hay proyectos incluso a 200 kilómetros de la costa) y se ubican en aguas cada vez más profundas (de hasta más de 45 metros). Y todo ello -decía Dickson- está siendo posible gracias a la formidable reducción de costes que ha experimentado la eólica marina, reducción de costes de instalación del megavatio de potencia que ha llegado de la mano de una I+D que no para de innovar y desarrollar soluciones cada vez más eficaces.

Dickson recordaba a finales de marzo en Bilbao que ese coste se ha reducido a la mitad en los dos últimos años
Y las más recientes subastas ratifican la tendencia. WindEurope ha difundido un comunicado en el que repasa los últimos hitos del sector, que en julio de 2016, y de la mano de Dong, ya estableció todo un récord -72,7 euros por megavatio hora en la licitación holandesa- por los parques de Borssele I y II. Apenas cuatro meses después, Vattenfall volvía a sorprender a propios y extraños con otro guarismo extraordinario: 49,9 euros por megavatio hora en el proyecto danés Kriegers Flak. Mientras que, un mes después, en diciembre, un consorcio liderado por la petrolera británica Shell se hacía con los derechos de los parques Borssele III y de la cuarta licitación holandesa a un precio también extraordinario: 54,5 euros. Pues bien, abril de 2017 ha marcado otro hito histórico en la carrera eólica marina europea: EnBW y Dong han dejado a cero el casillero de las ayudas, y construirán el primer parque offshore del mundo sin apoyo público alguno.

Imprevisto
"Los precios han caído más velozmente de lo que nadie nunca pensó. Estas operaciones -explica Dickson- han modificado completamente el escenario offshore, y ahora deberían servir también para cambiar la percepción de los decisores políticos. La eólica marina ya no es una tecnología cara. Ahora ya es un sector industrial estratégico para Europa que puede desplegar instalaciones de generación de energía competitivas". Sin embargo -denuncia Dickson-, ni las políticas que están encima de la mesa de Bruselas ni las estrategias y planes nacionales de los diferentes países de la Unión reflejan esta realidad. El motivo de ello es, según el director ejecutivo de WindEurope, uno muy concreto: los números que le sirvieron hace unos meses de fundamento a los legisladores europeos para preparar el Paquete Energía Limpia (Clean Energy Package) han quedado completamente obsoletos. Si Bruselas hubiera dispuesto de la información que ahora conocemos -ha venido a decir Dickson-, el grado de ambición de la Comisión Europea a la hora de fijar objetivos offshore post-2020 hubiese sido mucho mayor.

Demasiada ignorancia
Dicho en otras palabras, demasiados legisladores y demasiados líderes de opinión están convencidos de que la eólica marina es mucho más cara de lo que en realidad es: "in short, too many policy-makers and opinion-formers think offshore wind is much more expensive than it really is", dice literalmente Dickson, según recoge el comunicado que ha hecho público esta semana WindEurope. Demasiada desinformación por una parte, en fin; y demasiadas pocas voces realmente conocedoras del estado actual del arte de la eólica marina, por la otra: todavía no hay gente suficiente sabedora de que la eólica marina ya es competitiva: "not enough people appreciate that it is already competitive. That needs to be corrected" (lo cual debe ser corregido, concluye Dickson). La batalla pues, como en tantas otras ocasiones en el caso de las energías renovables, se librará en cierto "territorio": el de la información y la opinión pública. Si el sector difunde con claridad y contundencia esa información a través de los medios de comunicación, más fácil será que esta vaya calando en la opinión pública y los poderes políticos, siempre atentos a ella.

Los planes
Dickson insiste además en su papel: "durante los próximos años, la industria se va a empeñar en mantener muy visibles los compromisos que han asumido los gobiernos". Para mantenerlos muy presentes en la agenda política y para animarles a que incrementen su ambición. El director ejecutivo de WindEurope considera que, para que el sector continúe reduciendo sus costes, va a tener que instalar al menos 4.000 megavatios al año a partir de 2020: "si los países de la Unión Europea quieren capitalizar el desarrollo de un sector limpio, competitivo y generador de empleo, necesitan reforzar sus objetivos [en materia de eólica marina] en sus planes nacionales de clima y energía", ha dicho. La tecnología eólica marina sigue en todo caso evolucionando a un ritmo frenético: los parques que se acaban de adjudicar EnBW y Dong -que estarán operativos a partir del año 2025- son ejemplo de las formidables aptitudes adquiridas ya por el sector. Los aerogeneradores -apunta Dickson- van a crecer desde los seis u ocho megavatios de hoy hasta los trece o quince megas de la próxima década, lo cual abundará en la bajada de los costes de generación.

Subastas eólicas marinas de la Unión Europea hasta 2017

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