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Raúl Hidalgo Fernández
"La geotermia produce calor todas las horas de todos los días del año"

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Entrevista publicada en el número 75 de Energías Renovables en papel (edición de febrero de 2009). Autor: Antonio Barrero F.

Eurogeólogo –título creado por la Federación Europea de Geólogos que reconoce “un alto grado de garantía de calidad de servicio de la profesión” (la definición es del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos)–, Raúl Hidalgo es madrileño en el sur –“cuando no estoy viajando tengo mi pequeño despacho en casa, en la sierra de Huelva”–, director de operaciones en España de una de las grandes de la geotermia en el mundo –la australiana Petratherm–, y, desde hace unas semanas, presidente de la recién creada sección de Geotérmica de Alta Entalpía de APPA.

Geotermia (calor de la tierra). Alta entalpía (pido permiso para emplear una expresión menos técnica: alta temperatura). Objetivo: producir electricidad… Cuando uno habla de geotermia de alta entalpía, ¿se refiere siempre a extracción de calor de la tierra para producir electricidad?
No siempre. Nos referimos, sí, a generación de energía eléctrica, pero también a usos directos, o sea, uso del calor.

Yacimientos geotérmicos de alta temperatura. ¿Estamos hablando solo de bolsas de aguas subterráneas a más de 150ºC, tal y como enseñan los libros de texto?
En este momento, y dadas las tecnologías existentes, estamos hablando de aproximadamente 120, 130ºC. Ese sería el mínimo, quizá, para producir energía eléctrica, pero la verdad es que la tecnología no para de avanzar y las temperaturas aprovechables para producción de electricidad son cada vez menores. De cualquier manera, de ahí para abajo, normalmente, la utilización es para usos directos, por ejemplo redes de distribución de calefacción (district heating), que ya son muy comunes en Europa y que tienen unas potencias instaladas altas, de varios megavatios. De todas formas, tampoco estamos hablando solo de aguas subterráneas a alta temperatura. La tecnología se ha desarrollado de tal modo que ya es posible aprovechar el calor de las rocas del subsuelo, aunque no haya agua.

Bien, luego vamos a eso. Por orden, ¿por qué una sección de APPA Geotérmica de Alta Entalpía… ahora?
Pues quizá porque desde hace dos o tres años se ha empezado a suscitar o, mejor dicho, a renovar un interés por la geotermia en el país, un interés que quedó dormido en los años ochenta. Porque España, curiosamente, fue muy puntera en investigación geotérmica en los setenta y en los ochenta, cuando el Instituto Geológico y Minero (IGME) y la ingeniería Adaro, que dependía del Instituto Nacional de Industria, desarrollaron una serie de estudios de definición del potencial de los recursos geotérmicos en nuestro país, tanto para usos directos como para generación de energía eléctrica.

¿Hace más de 25 años…? ¿Y qué pasó?
Pues que, así como la crisis del petróleo fue la que hizo que surgiera ese interés por la investigación en esta renovable, fue también el petróleo, la caída de su precio, el que propició el que toda la investigación y el desarrollo quedaran paralizados por completo. Hasta que hace un año, o año y medio, empezamos a ver la posibilidad, por lo menos las empresas, de reactivar todo esto. Sabemos, por esos estudios que he mencionado, que España tiene un potencial muy similar al de otros países europeos, países en los que la investigación no paró a finales de los ochenta y que ya tienen –caso de Francia, caso de Alemania– proyectos en fase de producción. Pues bien, a la luz de esa experiencia, hemos entendido que tenemos que ponernos las pilas.

Y eso, ¿cómo se hace?
Pues con un mejor conocimiento de los recursos, y el IGME está elaborando una base de datos muy completa; con investigaciones que tienen que acometer las empresas –investigaciones que deben ser apoyadas desde las administraciones con diferentes líneas de ayuda–, y con tarifas que hagan posible el despegue inicial de este tipo de proyectos.

¿Algo… más… concreto?
Vamos a ver, el IDAE [Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía] está a punto de finalizar, junto con el IGME, un mapa de recursos geotérmicos de España, un mapa que va a recopilar toda la información ya existente. Pues bien, nosotros, como sector empresarial, entendemos que a ese mapa hay que añadirle algunos parámetros. Porque tú puedes saber que hay potencial geotérmico en una zona concreta, que hay una cantidad de calor equis en el subsuelo, pero, aparte de eso, hay que hacer números, de costes de inversión, de costes de producción… Pues bien, si somos capaces de unir esas dos líneas de trabajo, la del IDAE-IGME y la del sector empresarial, que aportaría sus estudios económicos, de financiación, de viabilidad de proyectos… pues creemos que a finales de 2009 o principios del que viene, seremos capaces de determinar un potencial realista de megavatios a instalar con vistas a 2020.

O sea, un objetivo de potencia concreto a reflejar en el nuevo Plan de Energías Renovables 2011-2020, ¿es eso?
Sí. El European Geothermal Energy Council tiene una estimación para Europa: aproximadamente 4.000 MW de potencia instalada en el horizonte 2020. Los alemanes, por ejemplo, tienen ya su cifra: unos 1.000 MW para ese año. Pues bien, ahora nos toca a nosotros hacer números.

Bien, antes de hacer los números, vamos a definir exactamente de qué estamos hablando. Al hablar de geotermia de alta entalpía, enseguida aparece la expresión “roca caliente”. ¿Eso qué es?
En la Tierra, a medida que profundizamos, vamos ganando temperatura, aproximadamente unos 30ºC por kilómetro. De modo que, si alcanzamos los cinco kilómetros de profundidad, pues encontraremos rocas a unos 150ºC de temperatura. Hasta hace veinte años, los yacimientos geotérmicos que eran explotados para producir electricidad, eran los ahora denominados “yacimientos de energía geotérmica convencional”: había una roca caliente y había agua en abundancia interactuando con esa roca. Así es como se genera vapor a alta presión, nosotros extraemos ese vapor del subsuelo con un sondeo y con el vapor extraído movemos la turbina en la superficie. Eso era hasta hace quince o veinte años. El concepto siguiente es el de roca caliente seca: tenemos un sistema donde hay roca caliente pero no agua, o muy poca… ¿Qué podemos hacer? Pues hasta hace quince años… nada. Pero, desde entonces, se ha investigado mucho y ahora sabemos que podemos fracturar esa roca, inyectarle agua desde la superficie para que se caliente al pasar por esas fracturas, y extraerla luego en forma de vapor o como agua caliente a alta temperatura. Ese es el nuevo concepto de geotermia que está empezando a desarrollarse en zonas de Europa donde, hasta hace unos años, la generación de energía eléctrica a partir de geotermia era impensable. Eso es lo que se ha venido probando en los últimos veinte años y ahora, en Alemania, ya hay dos o tres proyectos en fase de desarrollo y otros dos o tres en fase producción.

Y APPA Geotermia de Alta Entalpía quiere aprovechar esa posibilidad.
Sí. Cualquier sitio de la corteza es susceptible de desarrollar un proyecto de esas características. O sea, que el reto es ese: demostrar que aquí, con tecnología de roca caliente seca podemos aprovechar nuestro potencial geotérmico, que además ya está medianamente definido desde los años ochenta.

Y eso, ¿cuánto cuesta?
Vamos a ver. Para empezar, el coste de la investigación inicial es elevado. Estamos hablando de inversiones –la fase de investigación para definir el potencial de una zona– del orden de un millón, dos millones de euros. Luego, cuando te metes a hacer sondeos profundos para llegar hasta la zona del almacén geotérmico, y comprobar sus características de detalle, de temperaturas, caudales, etcétera… pues cada sondeo, y los sondeos alcanzan los tres o cuatro kilómetros de profundidad, requiere una inversión de entre ocho y diez millones de euros y, después, pues quedaría aún la fase de desarrollo. Lo más caro en todo caso es la perforación, que constituye el sesenta por ciento o más de la inversión.

¿Y eso es rentable?
La geotermia produce calor todas las horas de todos los días del año. Un MW instalado te cuesta en una planta de geotermia con roca caliente seca cinco millones de euros. Eso sí, ese MW produce durante 8.400 horas cada año, o sea, el triple que un MW de solar o de eólica. Ese es uno de los aspectos que diferencian esta tecnología. Para que puedas comparar, te diré que el coste de instalación de un megavatio de geotermia convencional (coste medio) es de unos 3,5 millones de euros. En cuanto a costes de producción, también se han hecho estudios, estudios de coste por kilovatio hora, o por MW, incluyendo la inversión. Pues bien, en este momento estamos hablando de los 250 euros por MW. Por eso, entendemos que esa tendría que ser la tarifa, una tarifa que sería similar a la ahora establecida en Alemania para la geotérmica y que viene a ser también parecida a la de la solar termoeléctrica española. En fin, unos 250 euros para geotermia estimulada (roca caliente seca) y unos setenta u ochenta euros para geotermia convencional.

Si esas fuesen las circunstancias –información abundante sobre los subsuelos españoles, apoyo de la administración a las empresas que quieren investigar, tarifas apropiadas–, ¿para cuándo cabría esperar una planta geotérmica?
A partir de la experiencia de Alemania, te puedo decir que, desde que un proyecto se lanza, desde que comienza la investigación y, si hay éxito, pues estamos hablando de un período de unos cinco años para ver el proyecto en marcha. En España, si todo saliera bien, pues entendemos que quizá de aquí a cinco años podríamos tener una planta de generación de energía eléctrica geotérmica, y de aquí a dos años, o dos años y medio, un proyecto de una red de calor de distrito de uso directo.

Aquí, en España, ¿hay algún proyecto en curso ya?
No, pero hay presentadas ante la administración, ante Minas, varias solicitudes de autorización para investigar el recurso.

¿Dónde?
En Canarias, en la cuenca del Vallés (Cataluña), en toda la zona granítica del oeste de Galicia, en Madrid y en algunas zonas del sureste peninsular (Andalucía, Murcia). Son zonas que cuentan con información preliminar y, en algunos casos, por ejemplo en el término madrileño de San Sebastián de los Reyes, hasta con sondeos que certifican que al menos a cierta profundidad tienes temperaturas por encima de los 150ºC.

 

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