biomasa

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Hay biomasa en las ciudades, que son auténticas fábricas de basura aprovechable; y la hay también sin duda allende lo urbano: en las explotaciones agroindustriales, en las granjas de cerdos, en las fábricas de zumo de naranja, en los aserraderos, en la industria conservera y en los olivares, por ejemplo. Pero aún hay más, porque después de todas esas fuentes bio -y antes de llegar a lo más hondo del bosque- está el matorral. Y es ahí donde llega Enerbioscrub, un proyecto europeo que dio sus primeros pasos en junio de 2014 y que concluye ahora, el próximo mes de diciembre, tras tres años y medio de trabajo. [Amplía la foto].
¿Se le puede sacar provecho a los matorrales?

Dícese Enerbioscrub y es una iniciativa muy singular (ahora veremos por qué). Participan en ella, entre otros actores, los siguientes: el instituto soriano Ceder, o Centro de Desarrollo de Energías Renovables (dependiente del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas –Ciemat- del Ministerio de Economía); la Asociación de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom); las empresas Gestamp y Biomasa Forestal; la cooperativa Agresta y el Ayuntamiento de Fabero (León). El objetivo último de Enerbioscrub es, grosso modo, averiguar si es posible aprovechar –de manera ambiental y económicamente sostenible- los inmensos recursos bio que contiene el matorral ibérico: en España hay diez millones de hectáreas de matorral (el terreno forestal no arbolado alcanza el 18,5% de todo lo forestal). Según Naciones Unidas, aproximadamente el 20% de la superficie forestal mundial es matorral. En fin, mucha biomasa.

Y Enerbioscrub se ha marcado cuatro objetivos clave
•1. Participar en la construcción de una Unión Europea con economía hipocarbónica y, así mismo, reducir la dependencia de productos energéticos.
•2. Reducir la cantidad de combustible forestal para aminorar la virulencia de los incendios forestales.
•3. Promover la gestión forestal económicamente viable en masas marginales, demostrando que puede ser una alternativa que permita crear puestos de trabajo en el medio rural.
•4. Recomendar políticas que favorezcan la gestión forestal sostenible y rentable de las masas forestales marginales.

Ceder-Ciemat y compañía han estado trabajando durante estos tres años en varias zonas de Castilla, Galicia y León. Así, han recolectado escobas en las Navas del Marqués (Ávila), brezo en Fabero (León), jara en la provincia de Soria, tojo en Galicia (Lugo) y brezo y escobas en Figueruelo de Arriba (Zamora). Recolecta para, a continuación, ensayar con esas materias primas en la central de biomasa que Gestamp tiene en Garray (Soria), en la fábrica de pélets que Biomasa Forestal opera en As Pontes (Coruña) y en las redes de calor de Fabero y las Navas del Marqués.

El coordinador del proyecto, Luis Saúl Esteban Pascual (Unidad de Biomasa de Ceder-Ciemat) lo explica así
“Lo que hemos intentado es hacer un proyecto demostrativo. Así que la primera de las acciones fue la de ensayar con maquinaria de recolección, que es un poco el quid de la cuestión: lo que queríamos hacer es comprobar que las máquinas podían hacer el desbroce y la recolección de la biomasa al mismo tiempo. Comprobarlo y estudiar su viabilidad, en lo económico y en lo técnico. Después, vinieron los ensayos en laboratorio y en las instalaciones piloto con las biomasas que recolectamos. Lo que hemos hecho ha sido caracterizarlas, precisar qué contenido energético tienen, y cenizas, minerales… Y, a partir de ahí, hacer ensayos de combustión en calderas domésticas o industriales, así como fabricar pélets. Y, por fin, hay unas acciones de I+D, como, por ejemplo, el inventario, que pretendemos nos permita estimar el recurso, mediante tecnologías Lidar, en las zonas de matorral”.

Pues bien, habida cuenta de todo ello, estas son las conclusiones alcanzadas, conclusiones expuestas por el coordinador del proyecto, Esteban Pascual, durante la Jornada Científica y Técnica "Gestión sostenible de la biomasa de matorral para usos múltiples", que tuvo lugar a finales de mayo en la Escuela de Montes de Madrid. No tienen desperdicio.

Conclusiones
• Los desbroces de matorrales y las limpiezas de montes pueden generar recursos de biomasa muy abundantes que actualmente están poco o nada valorizados.
• ¿Es ambientalmente sostenible desbrozar? Aún es pronto para decirlo, pero todo indica que es positivo si se hace de forma ordenada.
• La biomasa obtenida de las masas arbustivas tiene calidades medias-altas para usos energéticos y podría competir con los pélets y astillas de madera.
• El aprovechamiento mecanizado de la biomasa de muchas masas arbustivas puede ser rentable a corto-medio plazo (curva de aprendizaje aún por delante).
• Es necesario que las administraciones se tomen en serio el tema. Recomendamos ayudar a los propietarios e invertir más en desbroces que se puedan autofinanciar parcialmente con la biomasa, los recursos micológicos y la apicultura.
• Vencer inercias. El matorral no es madera. Su tratamiento es diferente. Se requieren directrices y normativas específicas para su gestión, como el permiso para almacenarlo temporalmente en el monte.
•A la hora de financiar: más tratamientos silvopastorales y menos repoblaciones. Es necesario cuidar las masas que tenemos antes de crear otras nuevas.

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