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La eficiencia energética, herramienta imprescindible para la lucha contra el cambio climático

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Esta última semana hemos celebrado el Día Mundial de la Eficiencia Energética. Cada 5 de marzo, el calendario nos señala una efeméride dedicada a un objetivo global como es el de la mejora de la gestión energética por parte de todos los consumidores. El sector de la energía, tanto en cuanto a la generación como a su consumo, es el principal causante de las emisiones de gases de efecto invernadero y por tanto, del fenómeno de calentamiento global que sufre nuestro planeta. Ante este fenómeno, que está comportando unos efectos devastadores sobre nuestro entorno, cada vez más extremos, se hace necesaria una actuación contundente que minimice no solo los efectos sino las causas que lo originan. Por Francesc Ribera, Clúster Manager CEEC.

La eficiencia energética, herramienta imprescindible para la lucha contra el cambio climático

En esta lucha contra el cambio climático, la eficiencia energética acontece la principal herramienta para combatirlo tal y como señala la Comisión europea en su paquete “Energía y clima”, aprobado en 2016 y que tiene como uno de los principales lemas “Energy efficiency, first”.

La energía más limpia es la que no se consume y en este sentido, la eficiencia energética aplicada a todos los sectores de actividad es clave para el logro de los objetivos globales.

En el desarrollo de políticas para la mejora de la eficiencia energética son claves las políticas que desde las administraciones públicas se impulsen. Así lo ha entendido desde hace años la Comisión Europea, que ha desarrollado una serie de normativas que pretenden promover la mejora de la eficiencia energética en sectores como la edificación, el transporte y como no la industria, principales consumidores de energía final.  Pero hace falta que estas políticas europeas se trasladen a cada uno de los estados miembros y el estado español ha destacado, históricamente, por hacer una transposición tardía y deficiente de las varias directivas impulsadas desde Europa.

En los últimos dos años, sin embargo, la situación en nuestro país ha cambiado notablemente y desde los varios gobiernos, tanto estatal como catalán, se está desarrollando una serie de instrumentos, tanto de tipo legislativo como de estímulos financieros y ayudas directas dirigidas al mercado que pretenden dar un impulso real al proceso de transición energética.

En este entorno, la última semana, desde el Clúster de l’Energia Eficient de Catalunya (CEEC) tuvimos la ocasión de compartir un encuentro tanto con los máximos representantes del Instituto para la Diversificación y Ahorro Energético (IDAE) como del Instituto Catalán de la Energía (ICAEN), con motivo de la aprobación, por parte del Consejo de Ministros de una ampliación de las ayudas económicas destinadas a la eficiencia energética en la industria de Cataluña.

Se trata de 35 millones de euros adicionales a los más de 40 millones de euros que se destinaron el diciembre pasado con el objetivo de impulsar un sistema energético descarbonizado, energéticamente eficiente y competitivo dispuestos en la convocatoria publicada anteriormente y que vienen motivados por el gran número de proyectos presentados en Cataluña por la mejora de la eficiencia energética de los procesos industriales de empresas de nuestro país.

El decisivo papel de la ciudadanía
Hay que celebrar este hecho, que demuestra que la industria catalana, en línea con el objetivo de mejorar su competitividad, ha entendido que los costes energéticos son cada vez más relevantes en su cuenta de resultados y que, actuar decididamente para reducirlos es una opción cada vez más necesaria.
Sin embargo, el dinero (por mentira que parezca) no lo es todo. Parece lógico suponer la necesidad de contar con ayudas para incentivar e implementar sistemas energéticos eficientes y digitalizados, pero necesitamos, más que nunca, de una mayor concienciación de la ciudadanía de la importancia de la energía eficiente, así como de la importancia de encaminarnos hacia un modelo energético conjunto. Sin una ciudadanía muy informada, empoderada, y que tenga todas las opciones sobre la mesa, no lo conseguiremos.

Ahora mismo estamos en un punto de inflexión, en el cual la emergencia climática que vivimos no nos dará ningún respiro. Tenemos que seguir trabajando para avanzar cada vez más rápido en el modelo energético y de consumo que necesitamos, un modelo eficiente, descarbonizado y basado en las energías renovables. También tenemos que seguir trabajando para implementar la eficiencia energética en todos los sectores, como, por ejemplo, los transportes o la edificación, pero, sobre todo, y como he dicho antes, tenemos que trabajar para que la ciudadanía cuente con toda la información y entienda el valor que estas acciones y estos cambios tienen.

Desde el CEEC celebramos esta noticia, que también nos ayuda a recordar que la transición energética hacia un modelo energético más sostenible es un objetivo compartido entre todos: el sector público, el sector privado y la ciudadanía. El sector de la energía eficiente es clave en la transición energética, y la necesidad de lograr entre todos los objetivos que nos hemos marcado, permite pronosticar un gran desarrollo del sector los próximos años.

En esta línea hay que destacar los resultados obtenidos en el barómetro del sector de la energía eficiente en Cataluña, que pública CEEC anualmente y que en esta ocasión analiza los resultados que las empresas pertenecientes al sector de la energía eficiente y asociadas al CEEC, obtuvieron durante el año 2020, uno de los más difíciles que hemos vivido hasta ahora. Los resultados del barómetro nos indican que el sector de la energía eficiente es un sector que se ha visto afectado en menor medida que otros sectores de actividad y que, una vez superados los primeros meses de incertidumbre, la pandemia no ha hecho tambalear; además, presenta señales de crecimiento sostenido en los próximos años, tanto en cuanto a los negocios como en ámbitos como la innovación y la internacionalización.

Parece que nos encontramos en un momento de cambio de paradigma, en el que los diversos agentes se han alineado para impulsar un nuevo modelo energético. En este momento, hace falta que tengamos todos claro que este nuevo modelo empieza por la aplicación de criterios de eficiencia energética y por una reducción en el consumo, como punto de partida para la posterior descarbonización del modelo. En este caso, como en muchos otros, el orden de los factores es esencial y el resultado que se obtenga dependerá en buena medida de ello.

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