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La misteriosa desaparición de dos mil toneladas de fuel pesado

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Ecologistas en Acción ha denunciado la falta de información en relación al vertido del buque Grande America. El carguero, que se hundió (tras un incendio) el pasado 12 de marzo, virtió en el Golfo de Vizcaya más de 2.000 toneladas de fuel muy pesado. Según Ecologistas, este combustible posee "unas características particulares, como su gran densidad, que lo pueden hacer precipitar al fondo oceánico con una cierta facilidad con el paso del tiempo". La oenegé alerta sobre el oscurantismo con el que está gestionando este siniestro la administración y sobre el "olvido" del que está siendo objeto por parte de los medios de comunicación. [Imagen de satélite].
La misteriosa desaparición de dos mil toneladas de fuel pesado

La organización no gubernamental Ecologistas en Acción, que solicitó a las administraciones que pusieran en marcha todos los medios disponibles para atajar la marea negra, ha difundido hoy un comunicado en el que manifiesta su preocupación sobre el oscurantismo con el que los gobiernos vasco, cántabro, asturiano y central están gestionando el caso. La oenegé explica en su comunicado que ha solicitado distinta información tanto a la Administración central como a las de las tres autonomías mencionadas.

«Lamentablemente -apuntan desde Ecologistas-, dichas peticiones han sido atendidas a medias. Por ejemplo, el plan del Gobierno Vasco no es público porque aún está pendiente de su homologación por parte del Gobierno central. En el caso del Gobierno del Principado de Asturias, el plan disponible en la web está desactualizado, pues consta que se modificó por última vez hace diez años, antes de entrar en vigor la nueva legislación del Estado. Los anexos del plan asturiano, el Placampa, han sido requeridos sin que se haya tenido respuesta positiva hasta el momento».

Igualmente, Ecologistas en Acción ha expresado su sorpresa por el desconocimiento mostrado por todas estas administraciones cuando se les requirió la cartografía que recoge las zonas vulnerables situadas en el medio marino, "esto -explican desde la oenegé-, a pesar de que en la normativa actualmente en vigor se especifica que dicha cartografía ha de estar disponible al público en todas las capitanías marítimas".

¿Está esperando la administración a que desaparezcan las pruebas del siniestro?
Según Ecologistas, "la posible desaparición en superficie de este vertido agrava considerablemente el problema, puesto que se deposita sobre sedimentos, estructuras y organismos vivos en profundidad, imposibilitando cualquier tipo de actuación para remediarlo". Por este motivo -añade la oenegé-, la recogida en superficie "resulta prioritaria y urgente, para evitar que el problema se agrave".

El Cachucho
Ecologistas en Acción ha recordado que la deriva del vertido amenazaba con introducirse en el único área marina protegida íntegramente marítima de España, El Cachucho, situado a unos 65 kilómetros (35 millas náuticas) al norte de Ribadesella. El Cachucho es una cordillera submarina de gran valor ambiental, base para el sostenimiento de determinadas especies de interés pesquero. Dentro de El Cachucho se han localizado ya casi 700 especies diferentes, cinco de ellas nuevas para la ciencia. También existen extensas y complejas estructuras de corales, esponjas y gorgonias, que favorecen el asentamiento de estas especies. Desde el año 2011, esta zona ha sido considerada como Área Marina Protegida y como Zona Especial de Conservación, reconociéndose así su condición de "ecosistema de gran importancia y muy vulnerable, donde existen hábitats y especies de gran valor". De la misma manera, quedan incluidas en esta consideración "las aguas en las que está integrado y la columna de aire supradyacente".

Primero, silencio administrativo; después, labores de limpieza detenidas
La flota de embarcaciones destinadas a la contención y limpieza del vertido -informa Ecologistas- se encuentra atracada, desde hace más de una semana, en diferentes puertos del litoral cantábrico "sin que se conozcan los motivos". En su comunicado, la organización no gubernamental explica que realizó el seguimiento de los barcos mientras estuvieron desarrollando las labores de limpieza y que ha comprobado que han estado realizando esas labores a menos de 130 kilómetros (70 millas náuticas) al norte de la costa asturiana, es decir, dentro de las aguas jurisdiccionales de España, sin que la población haya sido informada: "la Administración central -explica Ecologistas- debe informar sobre los trabajos que se han realizado de limpieza y contención en coordinación con los medios franceses; es necesario notificar la cantidad de fuel que ha sido recogido por los medios desplegados. Además debe dar información sobre la estimación de la cantidad que queda en el agua y la situación y deriva que se espera del mismo".

Habida cuenta de todo ello, Ecologistas en Acción exige "que se tomen medidas urgentes para extraer el vertido del medio marino, antes de que se hunda o se disperse". En caso de que no sea posible realizar una mayor recogida -continúa Ecologistas-, "se debe informar de los motivos y las consecuencias que pueden acarrear los restos del vertido; asimismo, debe informarse de los datos que motivan la desactivación de algunos planes regionales".

Eneko Aierbe, portavoz de Ecologistas en Acción: “es necesaria y urgente una actualización de todos los planes y protocolos ante eventos de contaminación marina y que los mismos, y toda su información asociada, estén accesibles al público de una forma clara y sencilla. Un vertido de mayores características con consecuencias mucho más dramáticas nos cogería desprovistos de herramientas que se deberían haber asumido después de la experiencia de la marea negra del Prestige”.

Ecologistas en Acción insiste por lo demás en que se tramiten los expedientes necesarios en coordinación con el Gobierno de Francia "para que los responsables de este accidente paguen los gastos generados en la limpieza y control del vertido". La oenegé concluye su comunicado, que ha titulado "El vertido del Grande América desaparece en el olvido", denunciando que "el modelo económico global, además de ser un modelo profundamente injusto, asume riesgos de los que luego no se hace cargo en su totalidad, con un impacto sobre los ecosistemas y la economía nacional que al final termina asumiendo la ciudadanía".

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