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Filomena: qué ha pasado y qué se puede hacer para evitar subidas del precio de la electricidad como esta

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Filomena ha puesto el precio de la luz por las nubes. Pero las renovables han funcionado a la perfección. A pesar de que son muchos los de gatillo fácil que enseguida echan la culpa a la falta de sol y viento, desde el viernes 8 hasta el martes 12, las renovables generaron el 50% de la electricidad en España. Que es más que la media de su aportación el año pasado, un 44%. ¿Qué ha pasado entonces? ¿Dónde está el problema? ¿Qué se puede hacer para evitar este tipo de situaciones?
Filomena: qué ha pasado y qué se puede hacer para evitar subidas del precio de la electricidad como esta

Suele decirse que si te han explicado cómo funciona el sistema eléctrico y lo has entendido, es que te lo han explicado mal. Lo cierto es que la complejidad del sector es de aúpa y exige tener muchos aspectos en cuenta para entenderlo.

El precio medio de la luz en el mercado mayorista ha rondado en los últimos días los 90 euros el megavatio hora. El viernes 8 de enero llegó a los 95 euros. Mucho más alto que el precio medio en todo el año 2020, que fue de 34 euros. O de 2019, que llegó a los 48 euros. La ola de frío vivida en España ha hecho aumentar la demanda hasta superar los 42.000 MW el viernes, algo que no sucedía desde 2012.

Pero esa situación no se ha producido solo en España. Otros países de Europa, y sobre todo de Asia, han vivido situaciones parecidas, lo que ha provocado que el precio del gas natural licuado haya registrado allí máximos históricos. Muchos barcos metaneros han preferido por eso vender y descargar estos días en Asia, contribuyendo así a la subida global de precios que nos ha afectado.

Pero las renovables han funcionado a la perfección. A pesar de que son muchos los de gatillo fácil que enseguida echan la culpa a la falta de sol y viento, desde el viernes 8 hasta el martes 12, las renovables generaron el 50% de la electricidad en España, como recuerda APPA, la Asociación de Empresas de Energías Renovables, con datos de Red Eléctrica. Ese 50% está por encima por encima de la media anual de 2020, que fue del 44%. Y la eólica, ella sola, ha generado estos días casi una tercera parte del total. En las horas en las que ha cubierto más del 38% de la demanda es cuando más barato ha sido el precio del mercado eléctrico, recuerda la Asociación Empresarial Eólica (AEE).

Sistema de fijación de precios y gran hidráulica
Aunque no son episodios comunes, sí es cierto que otras veces se han vivido situaciones parecidas de precios de la luz muy altos coincidiendo con picos de demanda. Ya pasó en diciembre de 2013 o en enero de 2017. Y aquí es donde entra el sistema de fijación de precios: las comercializadoras y generadoras de electricidad lanzan sus ofertas para el día siguiente. Las fuentes más baratas son la nuclear, que no puede parar sus centrales, y las renovables, que tienen que aprovechar al máximo los recursos de sol y viento. Estas son las primeras en entrar. Luego entran las térmicas de carbón y los ciclos combinados de gas, que son las más caras. Y más, en un escenario como el actual, de altos precios del CO2 en Europa.

Al final, cuando se ha acabado de casar la oferta y la demanda, todas las centrales acabarán recibiendo por su energía el mismo precio de la última oferta, la más cara. Es lo que se denomina sistema “marginalista”, y es, a pesar de las críticas, el sistema que más se utiliza en Europa.

Mención especial tiene una tecnología, la gran hidráulica, que es también una energía renovable. Pero que, en este tipo de situaciones, siempre tiende a agravar el problema. Y es que las grandes compañías eléctricas, titulares de las principales centrales hidráulicas, venden la energía a lo que los expertos denominan “coste de oportunidad”. Es decir, calculan siempre los precios más altos a los que se va a casar cada día oferta y demanda para entrar solo en esas situaciones, que es cuando más van a cobrar por turbinar agua. Es precisamente lo que ha pasado estos días: los fósiles y la hidráulica han disparado el precio de la luz.

¿Hay forma de evitar este tipo de situaciones?
Hay muchas propuestas sobre la mesa. Por un lado, parece lógico que cuantas más renovables haya en nuestro mix de generación más difícil será que se produzcan situaciones límite como las vividas. Pero también es cierto que una sobrecapacidad de energía eólica o solar provocaría que, en muchos momentos, tuvieran que estar paradas o derrochando la energía generada. Las nuevas subastas de renovables, como la que se celebrará el próximo 26 de enero, ya anticipa el precio de la energía a largo plazo. Lo que contribuirá a dar estabilidad a esos precios. Hay, de hecho, expertos que proponen una retribución fija para tecnologías como la nuclear, las renovables y las centrales hidráulicas. Que, por tanto, deberían salir del mercado mayorista tradicional, conocido como “pool”. Uno de esos expertos, Jorge Morales de Labra, cree que podrían realizarse subastas de energía que garanticen la cobertura en situaciones como la vivida. Algo similar a los llamados pagos por capacidad actuales.

Greenpeace defiende lo que denomina un “mercado dual”, que contemplaría la división del mercado mayorista en dos mercados complementarios entre sí. El primero se encargaría de la contratación y entrega de electricidad a largo plazo. Sería el llamado “mercado de energía renovable”. Y el segundo, tendría que resolver los desvíos del primero en el corto y muy corto plazo. Lo denominan mercado de flexibilidad o de entrega. Siempre, en clave 100% renovable.

Unidas Podemos aboga por “nacionalizar una eléctrica para tener al menos una gran empresa pública de energía que pueda competir con el oligopolio que nos sube la luz”, dicen. Algo que rechaza la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera. Que dice estar explorando “mecanismos colchón” para mitigar los picos altos en la factura.

Un buen colchón sería poner en marcha la propuesta del Observatorio de la Sostenibilidad, que lleva años hablando de recuperar algunas concesiones hidroeléctricas cuando lleguen a su fin. De hecho, en Red Eléctrica han valorado en más de una ocasión (ver nuestro número 89, de mayo de 2010) las ventajas para el sistema y para los consumidores que supondría disponer de potencia hidráulica, llamémosle pública, que permitiría sortear situaciones de subidas estratosféricas de precios como la que estamos viviendo.

La Fundación Renovables aboga por considerar la electricidad bien básico de primera necesidad , y/o por reducir el IVA de la luz, que está en el 21%, hasta el 4%. Tal vez podría plantearse una rebaja así para los primeros tramos de consumo. Otros ponen la diana en el impuesto sobre el valor de la producción de la energía eléctrica (un impuesto del 7% que aprobó el Gobierno Rajoy) y que, recuerda José María González Vélez, presidente de la comercializadora de renovables Gesternova, es un caso único en Europa. Por último, conviene no olvidar que el mercado mayorista solo representa en torno al 35% de la factura. El resto es un cúmulo de conceptos extras referidos a la potencia, el transporte y la distribución, el IVA, el citado impuesto del 7%, etcétera, sobre los que sí puede actuar el Gobierno.

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Miguel
George, la hidráulica ya se está usando para complementar los valles producidos por otras tecnologías renovables, especialmente en hora punta nocturna. Eso no es nada nuevo. También te digo que proteger la salud de los ríos y usar la hidráulica para complementar la generación de las otras renovables, son cosas incompatibles. Cuando se abre la compuerta de la presa a tope para generar electricidad, se crea una variación tremenda de caudal que destroza los ecosistemas del río. De hecho, me consta que hay varias denuncias al respecto que ya veremos en qué queda.
Miguel
Como bien se sabe desde hace años, el problema está en la excesiva dependencia de el gas importado para generar electricidad en estas situaciones excepcionales y las reducidas reservas almacenadas de gas para atenderlas. Ante el aumento del coste de las emisiones de CO2, muchas centrales de carbón han cerrado y ha hecho que haya aumentado aún más el consumo de gas para generar electricidad en estas situaciones de invierno en España y toda Europa, y eso junto a las necesidades de gas para calefacción ha tensionado todavía más el mercado. España tiene almacenado gas en invierno para el consumo de 3.5 días y ante un desabastecimiento, por pequeño que sea, se crea un caos al desaparecer la oferta en el mercado. A día de hoy el único modo de reducir la tensión en el mercado de gas, en estas situaciones de estrés en invierno, es arrancando las centrales térmicas de carbón que desplacen con precios más baratos la generación a gas. Así lo hicieron todos los países europeos el día 8, especialmente Alemania con 27 GW arrancados, pero España sólo tenía operativos 2 GW ese día. Por supuesto, se da por descontado que las centrales hidráulicas también arrancan en estas situaciones con todo lo que pueden. En un futuro con más renovable, sobretodo eólica, y con más almacenamiento, se relajarán los precios, pero el almacenamiento también tiene un coste caro y hay que pagarlo de un modo u otro.
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