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El cierre de las centrales de carbón baja el precio de la electricidad

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La catedrática de Economía Natalia Fabra, miembro de Economistas frente a la Crisis, ha utilizado la aplicación Energeia Simula para averiguar qué pasaría con el precio de la electricidad si cerrasen todas las centrales térmicas de carbón (Energeia Simula es una aplicación que ha sido desarrollada y es regularmente empleada por un equipo de investigadores del Departamento de Economía de la Universidad Carlos III de Madrid, UC3M). Pues bien, la simulación revela que el precio de la electricidad no solo no subiría ni mucho menos un 15%, tal y como ha anunciado el ministro de Energía (y también economista) Álvaro Nadal, sino que, antes al contrario, si España clausura el carbón pero incrementa su potencia renovable -lo que va a suceder tras los 8.000 megavatios subastados- bajará el precio de la luz. [Foto].
El cierre de las centrales de carbón baja el precio de la electricidad

Ni quince, ni catorce, ni trece, ni doce, ni once, ni diez, ni nueve, ni ocho, ni siete, ni seis, ni cinco, ni cuatro por ciento. El peor de los escenarios alumbrados por el simulador desarrollado por la UC3M -el peor- señala que "el cierre de las centrales de carbón en España hubiera hecho aumentar los precios en el mercado mayorista de electricidad entre un 3,3% y un 3,6% desde enero hasta octubre de 2017". La razón de porqué el efecto no es de mayor cuantía es sencilla, según la profesora Natalia Fabra: "en los mercados eléctricos, tal y como están diseñados en España, la oferta de la última central despachada marca el precio de mercado con el que será retribuida toda la producción a mercado". ¿Y qué ocurre? Pues que la mayoría de las horas del año, el precio de mercado lo marcan las centrales de ciclo combinado, no las de carbón.

El carbón marca el precio demasiadas pocas veces
Por ello -apunta Fabra-, el cierre de las centrales de carbón apenas afectaría al precio de mercado: "los precios aumentan de forma más pronunciada sólo durante un número reducido de horas en las que el precio lo marca el carbón, horas que, en ausencia de carbón, marcarían ese precio los ciclos combinados. Esta conclusión -insiste Fabra- es robusta a los distintos supuestos que se puedan adoptar en las simulaciones". La profesora de Economía ha trabajado con dos supuestos: (1) restamos carbón; (2) restamos carbón pero sumamos 9.250 megavatios de potencia eólica y otros tantos de fotovoltaica* (el Gobierno ha adjudicado en los últimos meses más de 8.000 megavatios de nueva potencia renovable que habrán de estar disponibles antes del 31 de diciembre de 2019; España ya tiene experiencia en esos menesteres: hace diez años, entre 2007 y 2009, instaló 7.000 MW entre eólicos y fotovoltaicos).

Fabra detalla el algoritmo
Para la elaboración de su estudio, la profesora ha trabajado con Energeia Simula, "una aplicación que permite simular los equilibrios horarios del mercado eléctrico partiendo de una representación detallada del parque de generación eléctrica en España y Portugal, así como de las reglas que rigen su mercado" (aquí se puede consultar una descripción detallada de Energeia Simula y del algoritmo que sustenta sus simulaciones). El objetivo perseguido por Fabra ha sido "cuantificar el impacto que tendría el cierre de las centrales de carbón en España sobre dos variables cuya importancia excede al propio ámbito eléctrico: el precio de la electricidad para los consumidores, que afecta a la renta disponible de los hogares y a la competitividad de las empresas, y las emisiones de carbono en el sector eléctrico".

El análisis -explica la autora- pretende responder a dos preguntas
1 • ¿Qué precios se hubieran registrado, y qué emisiones de carbono hubiera habido, en el Mercado Ibérico de la Electricidad (Mibel), desde enero de 2016 hasta octubre de 2017, si ninguna de las centrales de carbón españolas hubiera estado disponible?

(Fabra ha tomado como dados los demás datos registrados en ese periodo: qué demanda hubo, cuánta hidraulicidad, el peso de las renovables, los precios de la electricidad en los países vecinos y los precios de los combustibles).

y 2 • ¿Qué precios se hubieran registrado si se hubiera incorporado nueva potencia renovable con una capacidad de generación equivalente a la que está produciendo la potencia de carbón retirada?

¿Y cuáles han sido las conclusiones principales del análisis?
• El cierre de las centrales de carbón en España hubiera hecho aumentar los precios en el mercado mayorista de electricidad entre un 3,3% y un 3,6% desde enero hasta octubre de 2017.

• Teniendo en cuenta que los precios del mercado mayorista de electricidad determinan, de forma aproximada, el 40% del precio que paga el consumidor final [el otro 60% lo marca el Gobierno a través de leyes], dicha elevación hubiera implicado un incremento en los precios del consumidor final del orden del 1,3% al 1,5% desde enero hasta octubre de 2017.

• Además, las emisiones de carbono en el sector eléctrico se hubieran reducido en un 45% en lo que llevamos de año, permitiendo un ahorro significativo por la menor compra de derechos de emisión en el mercado europeo.

• Más aún, en el mejor de los escenarios, "la sustitución de las centrales de carbón por una potencia renovable que aportara, en términos medios, una cantidad de energía equivalente -sostiene Fabra-, hubiera permitido evitar no sólo el aumento de los precios en el mercado mayorista sino, incluso, reducirlos". La catedrática de Economía especifica: "en concreto, hubiera permitido reducir los precios respecto al escenario base entre un 0,5% y un 1,5% en 2017 (enero-octubre)". Además -concluye la profesora-, la sustitución de las centrales de carbón por renovables hubiera contribuido a una reducción de emisiones del 60% en 2017. Los costes de la generación eléctrica hubieran caído en un 17% en 2017 por la sustitución del uso de combustibles fósiles por fuentes renovables.

• En ninguna de las horas analizadas, la retirada del carbón pone en riesgo la garantía de suministro, existiendo en el periodo considerado capacidad excedentaria para cubrir la demanda aun con baja aportación de renovables.

La profesora Natalia Fabra de la Universidad Carlos III de Madrid señala esta como Conclusión Principal
«La conclusión principal es que el cierre de las centrales de carbón en España hubiera hecho aumentar los precios en el mercado mayorista de electricidad entre un 3,3% y un 3,6% entre enero y octubre de 2017 (...). Su sustitución por nueva potencia renovable hubiera permitido reducir los precios en el mercado mayorista entre un 0,5% y un 1,5% entre enero y octubre de 2017».

El estudio, titulado «Simulaciones del impacto del cierre de las centrales de carbón en España sobre el Mercado Mayorista de Electricidad», ha sido publicado por Economistas frente a la Crisis. Todos los detalles del mismo, definiciones operativas, referencias, fuentes y tablas pueden ser consultados ahí.

Sobre el ministro de Energía, el economista Álvaro Nadal, léase El currículum vitae de un ministro

* 9.250 MW de eólica y 9.250 MW de fotovoltaica. Esta potencia, bajo la hipótesis de una utilización de 2.100h a plena potencia equivalente de la tecnología eólica y de 1.900h de la fotovoltaica, aportaría una energía equivalente a la que produciría la potencia de las centrales de carbón retiradas bajo el supuesto de que esta tecnología tuviera una utilización de 3.700h de funcionamiento a plena potencia equivalente. Este supuesto es conservador, porque la nueva potencia eólica que se está instalado tiene un número de horas de funcionamiento superior, por lo que el aumento de la capacidad eólica podría ser menor al aquí contemplado.

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Miguel
Como he indicado en mensajes anteriores, es demasiado arriesgado cerrar las centrales de carbón en España, pues sirven de respaldo y puede garantizar el suministro en ciertas ocasiones. Ayer mismo, un grupo de hombres armados provocaron una explosión de un oleoducto en Libia. Del mismo modo pueden explotar los gaseoductos que suministran gas a España, y nos crearía un enorme problema si tuviésemos cerradas las centrales de carbón, pues no podríamos garantizar el suministro eléctrico. Hace dos semanas hubo una explosión en una estratégica terminal gasística de Austria y en Italia tuvieron que declarar el estado de excepción energética y arrancaron todas las centrales de carbón. De haberlas tenido cerradas no hubiesen podido garantizar el suministro eléctrico. Estos dos incidentes,, unidos al que tuvo Alemania con el gas en el invierno de hace escasos años, deben hacer reflexionar a todos hasta qué punto interesa cerrar o dejar de respaldo las centrales de carbón, aunque tenerlas paradas gran parte del año nos cueste dinero.
Miguel
Claro que las centrales de carbón y gas reciben primas por mantenerse como respaldo. No son energías prioritarias en el sistema español, se mantienen de respaldo y pueden pasarse semanas o meses paradas.. Se les paga esa prima para que puedan seguir en estado de espera, esperando a que les llame REE para que se activen cuando se las necesita. Si las centrales de carbon fuesen prioritarias y encendidas de continuo, no necesitarian ayudas ahora mismo. Las centrales de carbón y gas reciben prima de respaldo (por MW de capacidad) y las energias renovables primas de generación (por MWh producido). Ángel, tú mismo has explicado (sin darte cuenta) por qué el carbón abarata el precio de la electricidad. Casi siempre marca precio el gas por ser casi siempre el último en entrar y, efectivamente, cuantas más centrales de gas entren en el sistema, más cara es la energía. Por eso, suelen entrar antes las centrales de carbón, porque ofertan más barato. Del mismo modo, si se cerrasen centrales de carbón, entrarían en funcionamiento mas centrales de gas y por tanto, subiría más el precio. Si en un momento dado, como en el ejemplo que tú mismo has puesto, por el parón de centrales nucleares en Francia, se tienen que poner en marcha 2 centrales de gas, imáginate lo que pasaría si se cerrasen 2 centrales de carbón, se tendrían que poner en marcha una 3ª y 4ª central de gas. Cada cuál más cara. Imagínate tú mismo a cuánto se hubiese puesto el precio de la luz. Por otra parte, si se para una central nuclear (de España, e incluso de Francia), para dar respaldo a la nuclear, se pone en marcha una central de carbón por ser más barata. Sólo se pone en marcha una central de gas si las centrales de carbón operativas ya están todas en marcha, y eso sólo suele ocurrir en algunas ocasiones de otoño-invierno. También es cierto, que en ocasiones como en invierno, el déficit de generación en el mercado energético europeo hace que se activen en España más centrales de gas (en competencia con las centrales de gas europeas) y nos hagan subir aún más el precio de la luz, pero también es cierto que en otras ocasiones durante el año, ocurre lo contrario y su aporte de energía excedentaria nos ayuda a que no entren en funcionamiento. Es más importante ver el balance anual que no sólo en un momento que nos es perjudicial. Otro asunto más. los contratos de gas serán a todo el largo plazo que quieras, pero otra cosa es que respeten esos precios pactados. De entrada, el gas suele tener un precio más caro en invierno que en verano. Cuando la demanda de gas es muy alta en invierno, a pesar de tener un contrato de precio pactado, los argelinos te dicen.. oye, que hay alguien que me lo paga más caro (Francia y Alemania, por ejemplo).. si lo quieres ya sabes.. No me quiero imaginar si un dia bombardean un gaseoducto en pleno invierno.. y nos pillan con las centrales de carbón cerradas. Otra cosa te quiero decir, que el gas marque el precio del pool tampoco quiere decir que marque el precio de toda la electricidad (solo de una parte). En contratos directos, importa y mucho, producir energía lo más barata posible. Para tú información, el sistema de precios del mercado español es muy similar al europeo. Y ya por último, el truco para que el precio de la luz sea lo más barato posible: hay que intentar que los sistemas de generación más caros no entren en el sistema o entren lo menos posible. Por eso el carbón compite con el gas, para intentar que el gas entre lo menos posible. Si cierras dos centrales de carbón estás ayudando a que entren más centrales de gas. Espero haber sido claro.
Miguel
Ángel, en España las energías renovables primadas como la eólica, la fotovoltaica y la termosolar no marcan precio, no compiten en precio con carbón y gas. La eólica, fotovoltaica y solar son prioritarias y siempre entran al sistema (salvo sobrecarga del sisema). Cobran lo que le den en el precio de subasta + la prima por energía renovable (con la última reforma, creo recordar que incluso les limitan el precio a cobrar). La producción con biomasa es residual, aparte de ser muy cara y estar fuertemente primada, tampoco compite. La electricidad de las centrales de bombeo no es primaria, se genera sólo si antes ha habido excedentes de producción eléctrica que se usa para bombear (especialmente de madrugada), actúa como una gran batería, así que está limitada y no está garantizada, además de que encarece el precio de la energía primaria. En caso de haber capacidad por bombeo, ayuda a estabilizar el sistema pues permite ajustar la generación y contener el precio en horas punta de la mañana y la noche. Sin duda contribuye a usar menos gas. Las centrales de carbón y gas actúan como respaldo de la irregular energía renovable. Al final el ajuste de generación de energías primarias se hace mayoritariamente con carbón y gas. Casi siempre marca el precio el gas, y el carbón lo que hace es contener el pecio del gas. Si cierras las centrales de carbón, aumentaría el consumo de gas y como consecuencia el precio, especialmente en los meses de otoño-invierno en el que la generación solar aporta poco y si además coincide con escasa producción eólica e hidráulica.
Miguel
Cálculos erróneos de la economista o de la aplicación que lo calcula. Eso nos llevaría a conclusiones equivocadas. ♫ El carbón y el gas compiten en el mercado eléctrico y el carbón hace que el precio del gas se mantenga y baje el precio medio. Las centrales de carbón entran en funcionamiento antes al ser más baratas y los proveedores de gas si quieren vender gas deben ajustarse al precio del carbón o no venderá, o venderá poco gas. Si desapareciesen las centrales de carbón, el gas no tendría apenas competencia, especialmente en ciertos momentos del invierno. Nuestros proveedores de gas aprovecharían esa situación para subirnos el precio del gas al que ellos quisieran porque no nos quedaría más remedio (ley de oferta y demanda), como resultado subiría el precio de la luz. Esto lo entiende el pastor de mi pueblo y le cuesta entenderlo a una economista profesora de universidad. Por cierto, el carbón se puede almacenar en grandes cantidades a bajo coste para garantizar el suministro de electricidad durante muchos meses. Actua como un estupendo respaldo cuando no sopla el viento. El gas nos proporciona dependencia de los productores de gas. Si ocurre una guerra o un atentado, revientan los oleoductos, nos cortan el suministro, etc, aparte de subir la electricidad de forma escandalosa, nos generaría un problema de suministro eléctrico , algo parecido a lo que le pasó a Alemania en pleno invierno con la crisis de Ucrania. ¿queremos eso? Es bueno que, para respaldo del sistema eléctrico, haya centrales de carbón y gas que compitan en precio.
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