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El gas... sí; la bici... no

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El Ministerio de Energía aprobó a mediados de noviembre el Plan de Apoyo a la Movilidad Alternativa (Plan Movalt), una iniciativa que ha contado con un presupuesto de 35 millones de euros. ¿Objetivo de ese Plan? “La sostenibilidad en el sector del transporte”. ¿Y cómo pretende el ministro del ramo, Álvaro Nadal, hacer más sostenible el transporte? Pues subvencionando, por ejemplo, la compra de vehículos propulsados con gas licuado de petróleo, gas natural comprimido y gas natural licuado. Ah, el Plan, que incentiva también la compra de todo tipo de vehículos eléctricos –autobuses, camiones, furgonetas, coches, cuadriciclos y motos– se olvidó en noviembre de las bicicletas eléctricas. Igual es que Nadal pensó que las bicicletas solo son para el verano.
El gas... sí; la bici... no

El Gobierno inyectó en noviembre en su Plan Movalt por una parte 20 millones de euros –en subvenciones para la adquisición de vehículos que usen energías "alternativas" (por alternativas, el Ministerio entiende por ejemplo el gas)– y, por otra, 15 millones más, para la “instalación de infraestructuras de recarga de vehículos eléctricos”, es decir, de motocicletas, cuadriciclos, coches, furgonetas, camiones y autobuses que se muevan con electricidad, vehículos todos así mismo potenciales receptores de las ayudas que entrañaba ese plan. En fin, que el Plan Nadal de Movilidad subvencionó el año pasado la adquisición de cualquier vehículo eléctrico (a menos de que ese vehículo fuera una bicicleta) y subvencionaba también la compra de cualquier vehículo que queme gas, ese combustible fósil cuyo principal componente es el metano, un hidrocarburo (CH4) del que carece España (lo importamos todo) y que es considerado “gas de efecto invernadero potente”, debido a que es 23 veces más eficaz que el CO2 para atrapar el calor dentro de la atmósfera.

ConBici
“El Ministerio de Fomento sigue en manos del lobby del automóvil y las motos”, se quejaban entonces los portavoces de la Coordinadora en Defensa de la Bici (ConBici), que pasa por ser la entidad de referencia en España “para la promoción de la bicicleta como medio de transporte habitual, seguro y sostenible”. La Coordinadora considera “escandaloso” que turismos que cuestan más de 30.000 euros en el mercado sean subvencionados con ayudas de hasta 5.500 euros –“que salen de los impuestos de todos”–, mientras que las ayudas del plan Movalt excluían tanto a las bicicletas convencionales, como a las bicicletas eléctricas.

Sí, ConBici por una parte señala con dedo acusador esas pingües subvenciones (que efectivamente aparecen recogidas en la Resolución del Plan Movalt publicada en el BOE) y por otra lamenta que el ministro Nadal se haya olvidado, completamente, de la bicicleta, la más modesta. “Es evidente –dicen desde la Coordinadora– que, pese a las declaraciones a favor, la bicicleta sigue sin ser considerada seriamente como una alternativa de transporte en España”.

Desde luego, el Plan Movalt no le asigna ni un solo céntimo de sus 35 millones de euros, cuantía que el Ministerio ha distribuido en ayudas que oscilan entre los 500 y los 18.000 euros, en función de la categoría del vehículo (moto, cuadriciclo, turismo, furgoneta, camión, etcétera) y la motorización (eléctrica, a gas o con pila de combustible).

Cuantía en todo caso pírrica: las ayudas a los vehículos volaron en un solo día (el mismo día que se abrió la ventanilla -13 de diciembre- hubo de cerrarse, pues se agotó el presupuesto); como también volaron las ayudas a las infraestructuras de recarga (se agotaron así mismo en solo 24 horas), lo que denota el enorme interés que existe en la sociedad por transitar hacia una movilidad más sostenible y/o la cortedad de miras de una Administración evidentemente… corta (el Ministerio aún no ha concretado las ayudas de este año; se supone que saldrán el mes que viene).

Entre tanto, el sector (de los pedales) ha cerrado su ejercicio 2017 con un millón de bicis vendidas; 40.000 de ellas, eléctricas
Sí, la bicicleta -sea convencional, sea eléctrica- sigue creciendo. La Asociación Nacional de Bicicletas de España (AMBE) así lo revela, año tras año, en sus balances anuales. Formada por fabricantes, importadores y distribuidores, AMBE presentó hace unos meses el que hasta ahora es su último anuario, el de 2016 (aún no está disponible el relativo a 2017). Según ese balance, el número de empresas que operan en España en el sector de la bicicleta se ha incrementado en los últimos cinco años en más de un 16% y ronda actualmente las 400: “en 2016 se crearon 56 nuevas empresas”. Casi la mitad de esas 400 firmas (191, concretamente) son fabricantes nacionales. Eso sí –matizan desde la Asociación–, no son fabricantes exclusivamente nacionales, “es decir, que su producción de marcas nacionales puede estar total o parcialmente subcontratada a terceros, tanto fuera como dentro de España, y también, en algunos casos, ejercen de importadores de otras marcas”.

En 2016 han operado en el mercado ciclista del país 3.138 tiendas de venta, reparación o alquiler de bicicletas, “un 2,95% más que en el año anterior”. El 45% de las empresas del sector de la bicicleta está en Cataluña. En las tiendas de deportes, las ventas de artículos alcanzaron en 2016 los 6.593 millones de euros, un 5,76% más que en 2015. Pues bien, de esa cifra, 1.548,8 millones de euros hay que adjudicárselos, exclusivamente, a la bicicleta y sus complementos y componentes, lo que supone “el mayor porcentaje (23,49%) entre todas las disciplinas deportivas, por encima de deportes tan mediáticos y populares como el fútbol”.

En 2016, último año con datos consolidados, las ventas de bicicletas superaron holgadamente el millón de unidades: 1.115.034 (creció el número de unidades vendidas –un 1,01%– y creció el valor de las ventas: un 11,1%). La bicicleta de montaña fue la estrella del sector, con casi medio millón de unidades vendidas; a continuación se situaron la bicicleta infantil (388.000 unidades); la de ciudad (113.000, crecieron las ventas el 5,2%); la de carretera (82.000 unidades; crecimiento del 20,3%); y, finalmente, la eléctrica, que batió todas las marcas. En 2016 se vendieron más de 40.000 unidades, un 63,66% más que en 2015 (el crecimiento ha continuado firme en 2017, según las primeras estimaciones y, en todo caso, la bicicleta E es el vehículo eléctrico más vendido en España; compramos aquí más bicis eléctricas que coches eléctricos o motos eléctricas). El precio medio de la bicicleta eléctrica fue en 2016 de 1.740 euros, ligeramente superior al precio medio de la bicicleta de carretera (1.588).

Según el último anuario AMBE, sobre el total del sector de artículos deportivos (78.706 trabajadores), el sector de la bicicleta representa un 26,48%, “con un total de 20.843 empleados”. En las empresas proveedoras del sector de la bicicleta hay 8.375 trabajadores, lo que representa una plantilla media de 21,3 empleados por cada una de las 393 empresas existentes. En los comercios minoristas o puntos de venta hay 12.468 trabajadores, lo que supone una plantilla media de 4 empleados por tienda. “Cabe destacar –apuntan desde AMBE– el crecimiento del empleo en el sector de la bicicleta, con un aumento del 10,64%: algo más de 2.000 nuevos empleos”.

Además, las perspectivas son muy optimistas
Al menos según se desprende del último Barómetro de la Bicicleta, cuyos resultados fueron publicados a finales de noviembre. Realizado por el Gabinet d’Estudis Socials i Opinió Pública (Gesop) por encargo de la Red de Ciudades por la Bicicleta, este sexto Barómetro (el primero data de 2008) ha trabajado con 3.200 entrevistas realizadas –a hombres y mujeres de entre 12 y 79 años– entre el 22 de mayo y el 13 de junio (de 2017) y ha alumbrado dos conclusiones demoledoras:

(1) nueve de cada diez encuestados creen que las administraciones deberían fomentar bastante o mucho el uso de la bicicleta;

(y 2) más del 90% cree también que las administraciones deberían fomentar el uso de la bicicleta en las escuelas.

En las antípodas –lo decíamos al principio–, el Ministerio Nadal ha omitido a la bicicleta eléctrica en su catálogo de vehículos eléctricos subvencionables, demostrando, también en materia de transporte, que no estamos ante un gabinete –el de Energía– simplemente conservador, sino profundamente reaccionario (léase su impuesto al Sol, su apuesta por el carbón, o su defensa del gas como combustible para la automoción).

El Barómetro que acaba de publicar Gesop ha contado también con el soporte de la Dirección General de Tráfico (organismo dependiente del Ministerio de Interior) y es todo un compendio de datos. Tres de cada cuatro españoles (74,9%) tiene alguna bici en casa. El Barómetro estima que en España hay unos 30 millones de bicicletas y que alrededor de 34 millones de españoles saben montar en bici. Según este estudio, casi la mitad de los españoles de entre 12 y 79 años, 19 millones de personas, “utilizan la bicicleta con alguna frecuencia” y casi una cuarta parte la utiliza “semanalmente”. Desde el primer barómetro, en el año 2008, el número de usuarios de la bici ha crecido en 3,5 millones. De cada diez usuarios, seis son hombres y cuatro, mujeres. La mitad de los que utilizan la bicicleta tiene menos de 40 años; un tercio tiene entre 40 y 54; y un 17,6% tiene 55 ó más. Así, la edad media se sitúa en los 40,2 años, dos años más que en la anterior oleada (2015). Desde 2008 se mantiene la misma proporción de hombres y mujeres entre los usuarios de la bicicleta.

Cada vez hay menos diferencias por edad en el uso de la bicicleta, según este último Barómetro: “poco a poco se reduce la proporción de los dos grupos de edad más jóvenes e incrementan los usuarios de la bicicleta de 40 ó más años”. Tres de cada cuatro usuarios tienen un nivel de estudios medio o alto, y una proporción similar está trabajando o estudiando. Aunque pasear (36,5%) y hacer deporte (37,7%) siguen siendo los usos principales de la bicicleta, en las grandes ciudades también destaca el uso habitual de la misma, sobre todo el más intensivo, para desplazamientos cotidianos (54,2%), entre los que figuran ir a trabajar e ir al centro de estudios. A la pregunta sobre el medio de transporte que el ciudadano utilizaba antes de usar la bicicleta, se desprende que la bici ha sustituido sobre todo los desplazamientos en vehículos a motor (coche y moto). En algunos casos, también los desplazamientos a pie.

Entre los 3.200 encuestados, el inconveniente más mencionado –explican desde Gesop– es “el tráfico y la falta de carriles bici, especialmente en las grandes ciudades”, de ahí que el Barómetro concluya que “la creación de vías separadas y seguras ha de ser una prioridad de las políticas públicas dirigidas a fomentar el uso de la bici”. Entre las barreras a las que se enfrenta la movilidad en bici, los encuestados destacan “las distancias largas, el cansancio, la orografía, la incomodidad o las limitaciones físicas o de salud”, barreras que sin embargo –señala el Barómetro– podrían ser superadas “en muchos casos por el uso de bicicletas eléctricas”.

Según este último Barómetro de la Bicicleta en España, “hay un amplio apoyo popular al impulso de políticas públicas de fomento de la bicicleta”. Más del 85% de los encuestados –apuntan desde Gesop– se muestra “de acuerdo en que la reducción de la contaminación ambiental debe pasar por el aumento del uso de la bicicleta”. La gran mayoría –continúan los autores de ese estudio– también apoya “que se creen aparcamientos para bicicletas en estaciones de transporte público, centros públicos y privados y comunidades de vecinos y que se ofrezcan vías adecuadas de conexión interurbana para circular en bicicleta”.

Plan Estratégico de la Bicicleta
Liderado por la Dirección General de Tráfico (y con la colaboración directa de la Red de Ciudades por la Bicicleta), el Plan Estratégico de la Bicicleta comienza a tomar forma. Durante 2017 ha convocado las “primeras reuniones introductorias”, que han servido para seleccionar a los integrantes del Comité Técnico. Este ha quedado integrado por las siguientes entidades: Consejo Superior de Tráfico; Dirección General de Tráfico; Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía; Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente; Ministerio de Fomento; Mesa Española de la Bicicleta; Federación Española de Municipios y Provincias; Red de Ciudades por la Bicicleta. Según la Red de Ciudades por la Bicicleta, el plan estará listo en 2018.

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