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El coronavirus se lleva por delante diez años de continuo crecimiento de los vehículos eléctricos

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La crisis del coronavirus ha interrumpido diez años sucesivos de fuerte crecimiento de los vehículos eléctricos (VE). Este año se venderán 1,7 millones de VE en todo el mundo, un 18% menos que en 2019, según un informe publicado hoy por BloombergNEF (BNEF). La empresa de investigación estima que la caída de las ventas de los vehículos con motor de combustión será aún más acusada, llegando a un 23%.  A largo plazo, la electrificación volverá a coger impulso y se acelerará en los próximos años.
El coronavirus se lleva por delante diez años de continuo crecimiento de los vehículos eléctricos

El último informe anual de BNEF sobre  Perspectivas de los Vehículos Eléctricos a Largo Plazo, publicado hoy por la compañía, prevé que los modelos eléctricos (incluidos los híbridos enchufables). representarán este año de 2020 el 3% de las ventas mundiales de automóviles y que aumentarán al 7% en 2023, con unos 5,4 millones de unidades.

Si los precios de las baterías de iones de litio siguen bajando, los costes iniciales de un automóvil eléctrico se "cruzarán" con los de sus equivalentes de combustión en torno al año 2025. No obstante, esta fecha variará enormemente dependiendo del área geográfica, produciéndose antes en Europa para los coches grandes.



Para 2040, los modelos eléctricos representen el 58% de las ventas de nuevos coches de pasajeros a nivel mundial y el 31% de todo el parque automovilístico. También constituirán el 67% de todos los autobuses municipales para ese año, además del 47% de los vehículos de dos ruedas y el 24% de los vehículos comerciales ligeros.


Respecto  a la infraestructura de recarga, Aleksandra O'Donovan, jefa de transporte electrificado de BNEF, estima que el mundo necesitará alrededor de 290 millones de puntos de recarga para 2040, incluyendo 12 millones en lugares públicos, lo que implica una inversión acumulada de 500.000 millones de dólares.

Actualmente hay más de 7 millones de vehículos eléctricos de pasajeros, medio millón de autobuses eléctricos,  casi 400.000 furgonetas de reparto y camiones eléctricos, y 184 millones de ciclomotores, scooters y motocicletas eléctricas en las carreteras de todo el mundo. La mayoría de los e-buses y vehículos eléctricos de dos ruedas que circulan hoy en día están en China.


De acuerdo con BNEF, estas cifras tienen importantes implicaciones para los mercados del petróleo y la electricidad. La electrificación del transporte, particularmente en forma de vehículos de dos ruedas, ya está sacando casi 1 millón de barriles de demanda de petróleo por día y para 2040 sacará 17,6 millones de barriles por día. Los vehículos eléctricos (VE) de todo tipo añadirán un 5,2% a la demanda mundial de electricidad para 2040.

El análisis de BNEF sugiere que las ventas mundiales de automóviles con motor de combustión interna, o ICE, alcanzaron su punto máximo en 2017 y continuarán su descenso a largo plazo tras una recuperación temporal posterior a la crisis. BNEF explica que aunque en los próximo años se seguirán vendiendo estos vehículos, su cenit llegará en el año 2036, debido a un cambio de tendencia impulsado por la movilidad compartida, la creciente urbanización y los cambios demográficos mundiales. 



Vehículos de hidrógeno y autónomos

El informe examina también las perspectivas de crecimiento de los vehículos de pila de combustible que utilizan hidrógeno. BNEF estima que esta última tecnología representará el 3,9% de las ventas de vehículos comerciales pesados y el 6,5% de las ventas de autobuses municipales en todo el mundo para 2040, con una mayor participación en Asia oriental y en algunas partes de Europa.  En contrapartida, no cree que la pila de combustible vaya a ser una opción habitual en el caso de los vehículos más pequeños, al menos en unos años. 



Respecto a los vehículos totalmente autónomos o "robotaxis" –segmento que también analiza en su informe–, afirma que comenzarán a tener un papel mucho más destacado a finales de la década de 2030, ayudados por el creciente despliegue de sistemas avanzados de asistencia al conductor, o ADAS, y la construcción de cadenas de suministro de sensores.

En cuanto a las repercusiones de la crisis del coronavirus en el transporte público, la compañía considera probable que haya una reducción duradera del número de usuarios de los servicios municipales de autobús y metro, y más congestión de tráfico en las ciudades. Para los operadores de movilidad compartida, augura que se recuperarán rápidamente gracias a los servicios de entrega de alimentos, logística y micromovilidad.



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