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Medalla de Oro busca inversores

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Más de mil inventos y 725 expositores procedentes de 45 países en dura lid. El Salon International des Inventions de Genève es la meca de los inventores desde hace ya más de cuarenta años. Pues bien, hasta allí viajó José Antonio Torrecilla con su aerogenerador de eje vertical en la cabeza -y en una humilde maqueta- y desde allí regresó con una medalla de oro que, sorprendentemente, apenas ha visto la luz en los medios de comunicación de este país. ER habló con él por teléfono, nos contó –y nos gustó- su historia, y le dijimos que se la contase a nuestra gente. Es esta. Es vuestra. Historias de Energías Renovables, de gente que no se conforma con el “no se puede hacer otra cosa”, de gente que piensa, y que lucha, y que vence.
Medalla de Oro busca inversores

«Estimado Antonio.

Te comento brevemente el origen y desarrollo del aerogenerador de eje vertical del que conversamos ayer por la tarde. El origen de todo, en realidad, fue un intento que hice de montar una huerta solar de 100 kW. Endesa me hizo el proyecto y me recomendó que pidiese el punto de enganche en baja tensión. Así lo hice y… me denegaron el acceso alegando que no tenían capacidad en la red de baja. Me propusieron entonces que solicitara enganche en media tensión, que ahí sí podrían atender mi solicitud. Y así lo hice… Eso sí, me pidieron 1.200 euros para realizar el estudio. Así que pagué y… volvieron a denegarme el acceso alegando… que no tenían capacidad en la red para atender mi solicitud.

Me dirigí entonces a la Comisión Nacional de Energía [CNE] para reclamar por el “timo” y en la CNE me contestaron que era extemporáneo (que se habían pasado los plazos). Por fin, un ingeniero de Endesa se me sinceró y me dijo: “mira, si no te paramos aquí… lo haremos en el siguiente paso”. ¿Quién pelea con Endesa?

Fue en ese momento cuando empecé a mirar hacia los aerogeneradores y cuando empecé a darme cuenta, cuando iba a Tarifa, de que muchos de ellos estaban parados. Unos estaban bien orientados al viento y otros no, y comencé a preguntarme el motivo de que hubiese tantos aerogeneradores parados. Ahí comenzó mi investigación, de la que resultó que las causas de que estuviesen  parados eran muchas, entre ellas, las averías en el sistema de orientación. Además, observé también que tenían un pobre coeficiente de aprovechamiento y que gastaban tiempo y energía en reorientarse casi de continuo.

La solución me llegó casi de inmediato. Pensé que, si giraran horizontales al suelo, el problema quedaría resuelto. Investigué lo que se había hecho hasta el momento en esa dirección y comprobé que había varios modelos, pero que todos ellos presentaban una eficiencia muy pobre. De todo lo que había, me llamó la atención un sistema de captación de lamas abatibles, es decir, que cerraban en una dirección y abrían en su contraria. El sistema era elemental y antiquísimo. Pero seguía teniendo una eficiencia muy baja, y esto, a mi entender, no era razonable. Descubrí que la causa principal era que las palas estaban asociadas a la transmisión de forma directa, por lo que esta tenía que soportar el peso de las palas y el del propio generador, con lo cual se obligaban a limitar su tamaño. Y descubrí también que todo ello generaba otros problemas, todos relacionados con el sistema de transmisión.

Así que decidí cambiar el sistema de transmisión a otro indirecto, de forma que una estructura sólida soportara todo el peso de los rotores y liberara completamente la transmisión. De ahí, fue surgiendo un proceso encadenado que dio lugar a la máquina que en este momento tenemos y que fue patentada en octubre de 2012. El aerogenerador resultante es de eje vertical y está constituido por varios tramos apilados que transmiten la energía captada por las palas a una transmisión única ubicada en el interior de la estructura. Su sistema de piñones y cabezales basculantes permite que cualquier tramo pueda girar independientemente de que otros estén parados.

La fuerza resultante en la transmisión será la suma de la energía que aporten los distintos tramos. De esta manera, captamos la energía del viento a distintas alturas, con palas más cortas, pero con un alto coeficiente de aprovechamiento. Estaríamos hablando de tramos de 2,50 metros de alto con palas de 18 metros de longitud y una potencia por tramo de 500 kilovatios. Así, podríamos apilar diez tramos (5 MW), mientras que la torre creada no llegaría a los 40 metros de altura [uno convencional de esa potencia bastante más del doble].

Naturalmente, cada tramo está dotado con todos los elementos mecánicos necesarios para regular la velocidad y el sistema de frenada. En este caso, hemos optado por un sistema de regulación de velocidad asistido por electroimanes, pero ciertamente en el mercado hay otros. Es más, todos los componentes de este aerogenerador ya existen, solo ha habido que ordenarlos de la forma correcta para obtener los resultados que pretendemos.

Pareció entonces que empezaba a vislumbrarse el final, pero, en realidad, casi te diría que todo estaba empezando. Porque primero hay que ir a patentar, y ahí comienzan los pagos, los tiempos, las demoras. Las tasas para patentar a escala nacional, en España, no son muy caras, pero para lograr la patente internacional [que Torrecilla aún no tiene] hay que contar con unos 30.000 euros. En fin, desde que la idea se gestó hasta que la Oficina Española de Patentes y Marcas [OEPM] la aprobó, transcurrieron tres años. Una vez aprobada la patente, la Oficina me invitó a formar parte de la delegación española que iba a presentar sus inventos en el Salón Internacional de Ginebra, que tuvo lugar a mediados de abril. Y ahí comienza otro calvario económico: un “están” de cuatro metros cuadrados... 2.400 euros. Más las sillas, más la mesa, más el viaje, etcétera, etcétera (5.000 euros). Y ya puedes buscar ayudas administrativas donde quieras porque no las hay.

La experiencia de Ginebra fue muy enriquecedora. Cuando estás rodeado de gente inteligente, despierta y profesional, te das cuenta de que esta oscuridad, esta mediocridad y este cansancio que se percibe en España, gracias a Dios, no está generalizado. Al poco de llegar a Ginebra y montar la “maqueta” del aerogenerador, ya nos dimos cuenta de que despertaba interés. Algunos ingenieros aeronáuticos nos hicieron sugerencias de mejoras que estamos incorporando, y varios empresarios se interesaron. Curiosamente, ni uno solo español. También te contaré que me resultó muy curioso el hecho de que las delegaciones francesa, italiana, peruana, etcétera… recibieran la visita y el saludo de sus cónsules respectivos, mientras que… el español no apareció. Y no es que yo “guste de besar mano de rey”, pero… bueno, son detalles.

Las televisiones de nuestro entorno hicieron amplios reportajes de los inventos. Pues bien, TVE se limitó a sacar una taza de WC de un italiano que hacía que descendieran unas escobillas al tirar de la cadena. Y eso que los inventos de la delegación española, a mi entender, eran muy, muy buenos. Tanto es así que obtuvieron un amplio reconocimiento del jurado [4 medallas de oro, 3 de plata y una de bronce sobre un total de 8 representantes españoles, según la OEPM].

En fin, que, cuando en la entrega de premios nombraron “Aerogenerador de eje vertical”… es una descarga de adrenalina que genera gran emoción, pues la vanidad, el ego y la autoestima se sienten reconfortados plenamente. Es una satisfacción pasajera, pero… bueno… no está mal. Y así es, amigo Antonio, que, tras un peregrinaje de cuatro años, se obtiene el premio al mejor invento español, una medalla de oro y un diploma con la mención especial del jurado. Ahora confío en que las empresas españolas dediquen cuanto menos algún tiempo a estudiar esta nueva máquina. Sería penoso que las simulaciones de ordenador, que han sido todo un éxito, se cumplieran en la realidad [eso es lo único que falta, capital para construir un prototipo] y que el proyecto se desarrollara fuera de nuestro país.

Un saludo

José Antonio».

El viento, por tres
El "Aerogenerador de eje vertical para la producción de energía eléctrica” de José Antonio Torrecilla ha obtenido una Medalla de Oro en el último Salon International des Inventions de Genève (celebrado entre los días 10 y 14 de abril en Suiza) y, por otra parte, el Premio Especial de la Oficina Española de Patentes y Marcas. José Antonio Torrecilla dice que, “según las pruebas hechas sobre el papel, el aerogenerador de eje vertical puede triplicar la producción de un aerogenerador convencional”. El inventor no ha recibido ayuda económica de ninguna institución para acudir a Ginebra. La OEPM y la Fundación García Cabrerizo le ayudaron en términos de asesoramiento y le facilitaron un intérprete.

Más información
joseantonioluz777@gmail.com

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Piloto
En éste asqueroso país, estimado José Antonio, funcionan las cosas así. Lo he experimentado en carne propia varias veces. Incluso te dire que yo por denunciar a un sinvergüenza que se aprobechó de un registro mío en la propiedad intelectual, además de perder un juicio y un recurso, se me condenó en hasta en costas. No quiras saber cuánto dinero me costó y cuanto sufrimiento. Pero en fín; como te he dicho y podría contarte muchas más cosas del estilo, en éste asqueroso país se funciona así. No obstante, te deseo toda la suerte del mundo con tu proyecto.