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Juan Virgilio Márquez, director general de la Asociación Empresarial Eólica (AEE)

La eólica vuelve a ser imprescindible para nuestro sistema

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El viento es la fuente de energía renovable que, en España, más kilovatios hora produce cada año. Y ese es solo el principio, porque la tecnología eólica está llamada a liderar, junto a la fotovoltaica, el crecimiento del parque eléctrico nacional en las próximas décadas, las de la transición. De momento, y, tras unos años de congelación, el sector ha vuelto a mostrar su fuerza en 2018, el año de la inflexión. Energías Renovables le ha pedido a la Asociación Empresarial Eólica un balance del ejercicio que acabamos de cerrar y una previsión del que viene. Esto nos ha contado su director general, Juan Virgilio Márquez.
La eólica vuelve a ser imprescindible para nuestro sistema

La energía eólica es la principal fuente renovable de generación eléctrica en España y la segunda de nuestro mix energético, con 23 gigavatios (GW) instalados y un ritmo de crecimiento para los próximos años constante.

El sector eólico español se encuentra entre los mayores casos de éxito en la economía española. Desde la primera década de su desarrollo (2000-2010), con un crecimiento de potencia superior al 10% anual, hasta la actualidad, se ha desarrollado una potente industria, líder a nivel mundial en esta tecnología, y capaz de desarrollar una fuerte actividad competitiva y un referente en investigación y desarrollo.

España es el quinto país en potencia instalada en el mundo, el segundo en Europa y el cuarto exportador de aerogeneradores a nivel mundial. Otro indicador clave es que somos el sexto país por patentes eólicas. Estos datos, y la competitividad de la industria eólica en España, nos sitúan como líderes en el sector a nivel mundial. Nuestras empresas están presentes en todos los países con desarrollo eólico.

Recientemente, la AEE ha presentado los principales indicadores de la aportación de la energía eólica a la economía española. Entre las principales cifras para 2017, destaca la aportación de la eólica al Producto Interior Bruto español, alcanzando 3.394,7 millones de euros. Este valor supone un 0,31% entre contribución directa e indirecta. Además, hay que señalar la actividad en el sector exterior por un valor de 2.390 millones de euros, lo que ha contribuido a la mejora de la balanza de pagos. Estas son algunas de las cifras que sitúan al sector eólico como un referente para la economía del país.

Respecto a su contribución al mix, actualmente, la posición de la eólica es la segunda en la clasificación de tecnologías que más aportan al sistema español. Algunos meses ha sido la primera. Por ejemplo, en el mes de noviembre, la producción eólica ha alcanzado los 4.578 gigavatios hora (GWh), un 15,7% superior a la del mismo periodo de 2017, y ha supuesto el 21,6% de la producción total, convirtiéndose en la tecnología líder de generación durante noviembre. Incluso algunos días del mes, la eólica ha producido más del 28% de la demanda de electricidad.

Faltando pocos días para cerrar el año 2018, podemos afirmar que la eólica ha cubierto el 20% de la demanda eléctrica peninsular. Un año más, la energía del viento ha sido imprescindible para el sistema. La cobertura del sistema depende también de las variaciones en la demanda de energía eléctrica. En los primeros once meses de este año, 2018, la demanda peninsular de energía eléctrica ha crecido un 0,8% respecto al mismo periodo del año anterior.

La potencia de energía eólica, tanto terrestre como marina, a nivel mundial, presenta crecimientos a ritmos superiores al 10% anual desde 1997. Según las previsiones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la potencia eólica instalada en el mundo ascenderá a 1.305 GW en 2040, lo que supondría un incremento del 142% (de 765 GW) respecto a 2017. A 2025, se espera una potencia instalada de 842 GW, con un incremento de 302 GW. España se encuentra en quinto lugar en potencia eólica instalada a nivel mundial, con 23.092 megavatios (MW), tras China (188 GW), Estados Unidos (89 GW), Alemania (56,1 GW) e India (32,9 GW).

En España, y tras las subastas renovables celebradas en 2016 y 2017, el sector eólico tiene el compromiso de instalar 4.600 MW en la península, más el cupo canario a 2020. La instalación de esta potencia es una oportunidad para el crecimiento del mercado y tendrá un efecto positivo. Si a este compromiso le sumamos la necesaria potencia eólica que será implantada para llegar a cumplir los objetivos climáticos europeos que se fijen para 2030, las expectativas de crecimiento son muy positivas.

Para el cumplimiento de los objetivos europeos de reducción de emisiones y el asumido por España, es necesario llevar a cabo una fuerte reducción de las emisiones que debe basarse en varios pilares, tales como la eficiencia energética o la electrificación de la demanda. Pero la generación de electricidad mediante energías renovables es sin duda el más importante. El borrador del Anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética recoge ya para 2030 el objetivo de un 70% de electricidad renovable y un 35% de renovables en energía final. Para cumplir con dicho objetivo, la media de crecimiento anual prevista para la eólica es de 1.700 MW hasta 2020, pudiéndose alcanzar en la próxima década medias anuales de 2.000 MW hasta 2030, para acercarnos a 2050 con un mix energético formado sólo por energías renovables.

Como conclusión, las compañías españolas han conseguido mantener niveles de actividad y de relevancia considerables a nivel mundial y son capaces de aprovechar las oportunidades derivadas de los incrementos de potencia a nivel global. Los agentes del sector eólico español han alcanzado un alto nivel de competencia y reputación para aprovechar estas oportunidades. No obstante, el mercado interno debe mantener un nivel de actividad alto, estable y predecible, para poder mantener el nivel tecnológico alcanzado. El sector eólico tiene una gran relevancia en España ya que, a su contribución en términos de contribución al PIB, generación de empleo y mejora de la balanza de pagos, debe añadirse la reducción en la dependencia energética y en los gastos en importaciones de combustibles fósiles, la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y otros contaminantes, y la reducción en los precios de la electricidad. La aportación de la eólica se incrementará cada año de una forma lineal y constante, consolidándose como una de las tecnologías líderes de nuestro sistema.

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