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Entrevistamos a Chlinton A. Nielsen, consejero delegado de KK Wind Solutions

“El reto de la industria eólica es llevar sus plataformas a un nuevo nivel de modularidad, customización y simplificación”

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El Eje Bilbao-Pamplona, la calidad de la ingeniería española, las soluciones de almacenamiento que su empresa está desarrollando para su incorporación en el interior de las turbinas... De todo ello nos habla el consejero delegado de KK Wind Solutions, Chlinton Arendahl Nielsen, en esta entrevista exclusiva que ha concedido a Energías Renovables. Arendahl, que conduce la empresa líder global de suministro de sistemas y de soluciones de electrónica de potencia para eólica, gasta verbo firme: "la industria ha probado que no hay límites tecnológicos, solo restricciones prácticas de logística. Incluso me atrevería a decir que tampoco hay restricciones a la viabilidad económica de tecnologías de almacenamiento, teniendo en cuenta la radical curva de bajada de coste de las baterías".
“El reto de la industria eólica es llevar sus plataformas a un nuevo nivel de modularidad, customización y simplificación”

¿Qué tiene Dinamarca que no tenga el resto del mundo? Porque en todas partes sopla el viento, pero no en todas partes surgen marcas como Vestas, que es el fabricante de aerogeneradores número uno del mundo; LM, que es el fabricante de palas número uno del mundo; ó KK Wind Solutions, que es número uno del mundo en suministro de sistemas electromecánicos y de soluciones de electrónica de potencia para eólica.
Dinamarca y, en particular, la península de Jutlandia, tienen una larga historia de más de 130 años en el aprovechamiento de energía eólica para la generación de electricidad, que empezó con la turbina del profesor Poul La Cour y su equipo en 1891, financiada por el gobierno danés. Un buen ejemplo, por cierto, de la importancia del apoyo estatal a la creación de nuevas industrias. Pero, sin mirar tan lejos, la industria eólica despega en nuestro país verdaderamente a finales de los setenta, como respuesta a las crisis del petróleo de los años 1973 y 1979, lo que es ejemplo de cómo la eólica es imprescindible para asegurar la soberanía y la seguridad energéticas. Nuestra empresa acompañó el desarrollo de la industria en el clúster eólico en Jutlandia, clúster que incluye no solo a Vestas, sino también a Bonus Energy, que se convirtió más tarde en Siemens Wind Power (ahora SGRE, con Gamesa). Nuestros fundadores, Kai F. Pedersen y Knud V. Jensen (los K originales) desarrollaron en 1978 los controles eléctricos para una de las primeras turbinas conectadas a la red (Christian Risager de 22 kW) y establecieron a kk-electronic poco después. Es curioso que el clúster eólico se localice dentro de un radio de 300 kilómetros en el que se incluyen todas las empresas relevantes del sector, excluyendo a España. Posteriormente, han aparecido otros clústers semejantes, como el eje Bilbao-Pamplona, que es un poco más reciente, pero de importancia también global; por eso tomamos la decisión hace un año de estar presentes allí.

¿Y qué tiene KK que no tengan sus competidores? ¿Cuál es su elemento diferencial? ¿Cuál es su valor añadido?
Bueno, tenemos que remarcar nuestros más de 35 años especializados en la industria eólica. Nacimos en Dinamarca, enfocados en sistemas electrónicos. Ahora somos globales, con fábricas de sistemas electromecánicos en ubicaciones tan dispersas como Polonia o India. Nuestra principal diferenciación es que somos fuertes en tecnología y cadenas de suministro customizadas que reducen el coste de energía y el tiempo de comercialización para nuestros clientes. Tenemos la capacidad de encargarnos de todo: desde la tecnología avanzada de tarjetas de circuitos integrados hasta complejos sistemas electromecánicos de más de 60 toneladas, que son fabricados en nuestras plantas robotizadas de industria 4.0 para eólica.

Esta ya es una industria global, y de escala, y nosotros estamos con los fabricantes OEM [original equipment manufacturer] de primera línea, que son las estrellas del desarrollo de las máquinas. Entendemos nuestro posicionamiento como discretamente de línea de apoyo (tier 1), ayudándoles a concretar esas visiones de futuro como “magos de la eólica”… Creemos que la sostenibilidad de esa posición se basa en perseguir nuestra visión de constantemente retarnos como equipo para exceder las expectativas de nuestros clientes, de ir más allá con ellos en la vanguardia en sistemas eólicos. En la práctica, esto se traduce en que la energía eólica sea más competitiva y fiable que cualquier otra energía, fósil o alternativa. El objetivo ya fue sobradamente conseguido, tanto para aerogeneradores de onshore [eólica terrestre] como para los de offshore [eólica marina], ya que en el presente son energías más económicas que las tradicionales y que las alternativas (con pocas excepciones puntuales).

¿Qué oferta exactamente KK Wind Solutions? ¿Qué productos, qué servicios, qué soluciones, ofrece a sus clientes?
Los entendidos de la industria nos conocen desde hace muchos años por la electrónica de potencia eólica, que se materializa en software avanzado, armarios de control, convertidores, controladores, subsistemas como UPS [uninterruptible power supply; sistemas de alimentación ininterrumpida] y de orientación, etc. El hardware es lo más visible, pero nosotros preferimos remarcar que hacemos soluciones, que hoy en día son sistemas completos de varias plantas que pueden pesar más de 60 toneladas, ya que contienen no sólo la parte eléctrica y electrónica, sino también la mecánica envolvente. Esos sistemas se transportan tanto a fábricas de nacelles de clientes, para su ensamblaje final; como directamente a su emplazamiento final, para su incorporación en la turbina eólica in situ, en localizaciones que pueden ser tanto offshore como onshore. Pocos tienen esta capacidad, no solo por dimensión, sino también por la experiencia requerida en producir y transportar sistemas de dimensiones significativas que sí o sí tienen que ser fiables. Y claro, no nos podemos olvidar del software que controla ese hardware, la invisible “savia vital”, que es sin duda la parte esencial para todos los OEMs líderes del sector. Tenemos también un conjunto de soluciones que a final de cuentas se orientan a asegurar servicio a nuestros clientes y propietarios de parques eólicos a larguísimo plazo, ya que también tenemos la responsabilidad de la fabricación de los repuestos (y actualizaciones) para más de 2 décadas allá de la fabricación original. Nuestras nuevas soluciones de servicios incluyen algoritmos que permiten tanto evaluar el estado general de los sistemas de la turbina como predecir el fallo a nivel de componente.

KK comenzó, como lo hicieron todos sus competidores, buscando los vientos de tierra firme. Pero la eólica, desde principios de los noventa, ha buscado también su horizonte mar adentro. Hoy, el 65% de la potencia eólica marina global está equipado con soluciones KK. ¿Hay mucha diferencia entre las soluciones terrestres y las marinas?
Ahora mismo la eólica marina solo es accesible a una élite de OEMs (casi todos ellos, clientes nuestros), por sus requisitos extremos de escala y fiabilidad (los costes de arreglar algo en el mar siguen elevados). Las turbinas offshore son típicamente múltiplos en potencia y dimensión de las onshore. Por ejemplo, máquinas de ocho o diez megavatios, con rotores de 170 metros en offshore, frente a máquinas de tres o cuatro megas, con rotores de 120 ó 140 metros en onshore. Hay OEMs que están trasladando experiencias entre soluciones, pero el trasvase es menos arriesgado del offshore al onshore. Hay barreras de entrada fuertes y de dificultad creciente. No es un mercado para startups, hay que tener muchas tablas y experiencia, y nosotros somos de los (muy) pocos proveedores tier 1 certificados en esa liga.

KK tiene fábricas en Polonia y en la India, y oficinas en Corea, en China, en Estados Unidos; en Dinamarca, por supuesto. En 2017, desembarcaron en España. ¿Por qué?
España es un mercado clave en eólica, y uno de los hubs de conocimiento clave en el sector. Las operaciones de fusión con fabricantes de prestigio lo ponen en evidencia, y era importante para nosotros apalancar el extenso conocimiento local y acompañar a nuestros clientes. Nuestra plantilla ya contaba con varios españoles, y en Dinamarca su preparación, conocimiento técnico y dedicación es bien conocida... La oficina en España tiene ahora doble función: acompañar a los clientes (actuales y potenciales) y ser el germen de un nuevo hub de ingeniería. Tenemos la ambición de hacerlo crecer rápidamente, y sumar españoles excepcionales a nuestro viaje global.

Implementar soluciones nuevas implica seguramente en la mayoría de los casos sustituir soluciones obsoletas. ¿Recicla KK?
El reciclaje es solamente un ejemplo de nuestro compromiso con la sostenibilidad. Hemos publicado hace poco nuestro informe de Responsabilidad Social Corporativa 2018, que apunta a un conjunto de Objetivos de Desarrollo Sostenible definidos por Naciones Unidas. Por ejemplo, ya reciclamos (total o parcialmente) un 95,7% de nuestros residuos. Pero entendemos nuestra RSC como un proceso de mejora continua, y tenemos el compromiso de seguir trabajando en sus principales vectores: derechos humanos, colaboradores, medio ambiente y anticorrupción.

La compañía está trabajando, en colaboración con Vestas, PowerCon y la Universidad de Aalborg, en un proyecto de almacenamiento de energía eólica. El objetivo es desarrollar una solución de almacenamiento modular para su integración en la propia turbina. ¿En qué situación se encuentra ese proyecto?
El proyecto, ya concretado en varias vertientes, tiene como objetivo desarrollar una nueva solución de almacenaje, integrada en la propia turbina. La solución se basa en una combinación de tecnología de baterías de vanguardia y algoritmos de software que monitorizan y controlan dichas baterías de acuerdo con las necesidades del aero. Aun así, su diseño modular permite instalar el almacenaje en “cualquier parte” permitiendo gran variedad de potencias. El proyecto, que fue extremadamente exitoso, es uno de entre los varios proyectos relacionados con el almacenaje en los que estamos trabajando.

Desde el año pasado, KK patrocina un programa de estudios sobre Energía en la Universidad de Aalborg. ¿Cuánto le queda por aprender al sector eólico? O, ¿qué horizontes nos esperan: máquinas de 20 megavatios? ¿Dónde está el techo? ¿Eólica flotante? ¿Instalaciones híbridas eólica-solar-baterías? En fin, ¿por dónde va a ir el futuro de la eólica, según KK?
La industria ha probado que no hay límites tecnológicos, solo restricciones prácticas de logística. Incluso me atrevería a decir que tampoco hay restricciones a la viabilidad económica de tecnologías de almacenamiento, teniendo en cuenta la radical curva de bajada de coste de las baterías. Pero el reto para la industria no es diseñar una nueva máquina que sea killer en el mercado. Ya existen, y son más competitivas que otras tecnologías. El reto real es llevar sus plataformas a un nuevo nivel de modularidad, customización y simplificación que permitirá ahorros significativos en su producción y mantenimiento. Los OEMs líderes tienen una visión de futuro muy clara y cuentan con nosotros como “magos de la eólica” para ayudarles a concretarla…

Por último, cabe destacar el paralelismo de la industria eólica con otras industrias, como la aeroespacial, la automoción y la electrónica personal, en que hay una entidad/marca que conduce todo el proceso (por ejemplo, Airbus, Volkswagen, Apple), y empresas Tier 1 que ayudan a concretar esas visiones con sistemas completos. La industria eólica está claramente madurando a este respecto, y KK Wind Solutions, dentro de ese proceso de maduración, ayuda a sus clientes a todos los niveles; siendo una de las empresas desarrolladoras del APQP [Advanced Product Quality Planning] para energía eólica junto con Siemens Gamesa Renewable Energy, Vestas y LM.

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