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Florent Marcellesi, ex europarlamentario y observador por los Verdes en la COP25

"Pedimos al gobierno español que se comprometa a reducir las emisiones al menos un 55% para 2030"

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Negociador principal de Los Verdes europeos para políticas energéticas y uno de los referentes en España en transición ecológica y justa, el político de Equo Florent Marcellesi asiste a la COP25 como observador a fin de comprobar in situ si los países están dispuestos realmente a poner más ambición sobre la mesa. Especialmente después de que haya quedado claro que con los compromisos actuales llegaríamos a un aumento de 3ºC a finales de siglo; es decir, el doble de lo que dice el Acuerdo de París.
"Pedimos al gobierno español que se comprometa a reducir las emisiones al menos un 55% para 2030"

Equo y los partidos Verdes de todo el mundo están reclamando a los negociadores de la COP25 mucha más ambición, empezando por la Unión Europea. Sobre todo después de la declaración de Emergencia Climática realizada por el Parlamento Europeo. Para ser coherente con esta declaración, ¿cuanto debería comprometerse a reducir la UE?

Pues debería comprometerse a reducir en un 65% al menos sus emisiones en 2030. Al gobierno español, le recordamos lo mismo, que es el momento de aumentar la ambición y de poner encima de la mesa una reducción de al menos un 55% para 2030 en España. Yo he oído al presidente en funciones, Pedro Sánchez, en la apertura de la cumbre,  y tuvo unas palabras acertadas, sobre todo con respecto al ecofeminismo y a la necesidad de actuar. Pues ahora debe pasar de las palabras a la acción. Estamos esperando a que eleve el compromiso español de reducción de emisiones, que ahora es del 20%, hasta ese 55% que es el porcentaje coherente para cumplir con el acuerdo de París. 



Que España y la UE amplíen sus objetivos y sean más ambiciosos, ¿serviría de motor de arrastre para que otros países hagan lo mismo?

Sí, por supuesto. Está claro que alguien tiene que empezar para que otros sigan el camino. Ahí está Estados Unidos, saliendo de los acuerdos del clima, de manera que necesitamos un fuerte liderazgo, y ese liderazgo tiene que venir de la Unión Europea. Ahora mismo, es la única región con la capacidad y la posibilidad de hacerlo. Si lo hace la UE, otros podrán venir detrás. En Estados Unidos hay elecciones el próximo año, y Nancy Pelosi, la presidenta del Congreso estadounidense, ha dicho durante su estancia en Madrid que si ganan los demócratas volverán al Acuerdo de París. Así que esperamos que Donald Trump solo sea un mal paréntesis en los acuerdos climáticos y EEUU vuelva a la senda positiva. Mientras tanto, la Unión Europea debe tirar del carro. En consecuencia, pedimos a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyer, que también pase de las palabras a la acción y que el Green Deal (Pacto Verde) que promueve incluya una ley climática europea verdaderamente ambiciosa, que incluya un 65% de reducción de emisiones de cara a 2030. Y que se haga de forma transversal.




Cuando habla de transversalidad, ¿a qué aspectos se refiere?

Por ejemplo, a la PAC, la Política Agraria Comunitaria. Hay que empezar con cosas muy concretas. ¿Vamos a hacer una PAC al servicio de las multinacionales, de la agroalimentación, o vamos a hacer una PAC al servicio de las personas y del medio ambiente y los agricultores? Hay que escoger el modelo, y el único compatible con el Acuerdo de París es un modelo de PAC hacia la agroecología y el cuidado de la Tierra.




El hecho de que haya otros países grandes emisores de carbono, como China o Rusia, que como EEUU no asisten a la COP, ¿puede repercutir en los acuerdos que se tomen en esta cumbre?

Desde luego necesitamos a China, también a Rusia, dentro del acuerdo final de esta COP. Creo que estarán, China ahora no tiene interés en romper las negociaciones, Rusia tampoco. Incluso Brasil no ha salido del Acuerdo de París pese a tener a un negacionista del cambio climático como presidente. Yo creo que esos países se van a sumar la semana que viene. Esta cumbre climática es una COP de transición hacia la de 2020, la COP de Glasgow, que será la más importante porque es cuando va a entrar en vigor el Acuerdo de París. Lo que necesitamos ahora es que se cierre la reglamentación del Acuerdo de París esta semana y que los países se comprometan a aumentar la ambición. Y que China y Rusia también lo hagan. 




¿Tiene la Unión Europea capacidad para convencer a los propios países europeos reticentes de la necesidad de aumentar la ambición climática? Por ejemplo, a Polonia.

Polonia es un buen caso dentro de la Unión Europea. En la cumbre de París, la llamábamos la Arabia Saudí de la UE. Sin embargo, se está produciendo un cambio importante en el país. Estamos viendo que el fin del carbón también va a llegar allí. Puede que algo más tarde que en el resto de Europa, porque tienen todavía más de 80.000 trabajadores que están en las minas en Polonia, con lo cual asumimos que si bien en España en los próximos años ya vamos a dejar las centrales térmicas de carbón, ellos van a utilizarlas hasta 2030 porque tienen una economía mucho más centrada en el carbón. Pero Polonia reconoce ya que la transición ecológica y justa es una necesidad, que no hay otro camino, de manera que también está entrando en esta senda. En cuanto a China, solo un bloque económico y político coherente como el nuestro, como el de la Unión Europea, puede hablar con ella.



China es en la actualidad el primer emisor de CO2 del mundo. ¿Significa esto que debe dejar de ser tratado como país emergente en los acuerdos que se tomen?

China tendrá también que aportar, no solo en cuanto a reducción de emisiones y aumento de la ambición, sino en cuanto a la contribución al Fondo Verde. No solamente tienen que ser los países más desarrollados los que contribuyan a este fondo, China también debe hacerlo, hace ya tiempo dejó de ser un país emergente. Ahora es un país con capacidad de aportar fondos a la reducción de emisiones.




¿La financiación del Fondo Verde es el hueso más difícil de roer en las negociaciones?

Sí, lo era hace cinco años, lo era hace tres y lo sigue siendo ahora. ¿Quién paga la factura? Los países que más han contribuido al cambio climático son los que más tienen que aportar. Ahí por supuesto está la Unión Europea, porque somos los que más emisiones hemos emitido en los últimos 150 años, así que tenemos una deuda ecológica que tenemos que pagar. Sin embargo, el papel de países como China, Brasil o Rusia no está tan claro como hace 20 años. Ahora mismo son los principales emisores a nivel mundial, con lo cual ellos también tienen que aportar. Es un debate que ya tuvimos en París en 2015. Es verdad que China ha tardado más en emitir tanto, pero ahora su nivel de emisiones hace que deban aportar al Fondo. Es de justicia que lo haga. 




Vd participa en la COP25 como observador. ¿Se están desarrollando las negociaciones de manera que nos permitan ser optimistas?

Ya no se trata de ser optimistas o pesimistas. Se trata de actuar. El Acuerdo de París se ha transformado en un pilar imprescindible para cualquier política a nivel europeo y cada vez más a nivel mundial. Hay una ola verde, que se está viendo con los jóvenes en la calle, pero también de muchas otras formas, hay una concienciación cada vez mayor con el cambio climático, ya casi nadie lo niega más allá de algunas personas concretas, con lo cual sabemos que lo recorrido en cuanto a concienciación es bueno. Ahora lo que hace falta es pasar a la acción. Decía Antonio Guterres (secretario general de la ONU) "ambición, ambición, ambición". Esto es lo que debe haber. Veremos en estas dos semanas si existe realmente esa ambición.




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