sergio de otto

Un portaaviones gasístico, unas prospecciones en Canarias, una nuclear obsoleta…

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….allanar el camino para el fracking, renovación de las ayudas al carbón, dos o tres disparates más y –no podía faltar– una nueva vuelta de tuerca para ahogar a las renovables. Así estamos, no, perdón, así “están” construyendo el futuro energético de este país. Y uno se pregunta ¿qué más se les puede ocurrir? para seguir avanzando con paso firme hacia el pasado, hacia el precipicio, hacia el suicidio colectivo. Permanezcan atentos a la pantalla porque seguro que algo se les ocurrirá para acelerar la ruina, eso sí, con una rancia receta del pasado que es su especialidad.

Empecemos con el gas: con ese globo lanzado por el Consejero Delegado de Gas Natural que ha sacado de la chistera el conejo de la suerte para nuestro país. “La crisis de Ucrania es la gran oportunidad para España”. Ahora resulta que somos la alternativa a Rusia para abastecer de gas a Europa. Oiga, pero si no tenemos gas. “No, pero tenemos infraestructuras y podemos convertirnos en el gran portaaviones gasístico para Europa con nuestras desaprovechadas plantas de regasificación”. ¡Ah!, que la apuesta es convertirnos en una Ucrania del sur, surcar el país de gaseoductos y sacar un poco de provecho a esas plantas que –como en el caso de los ciclos combinados– se equivocaron al dimensionar. ¡Vale!

Me da la impresión que es una operación más de imagen –en esto los de la mariposa son unos genios, empezando por el nombre de la empresa– para poner en valor el gas como  la energía del futuro. Da igual que no tengamos recurso, da igual que nuestros principales proveedores sean en la mayor parte de los casos países muy inestables que nos pueden ofrecer todo menos garantía de suministro y, sobre todo, da igual que su combustión emita CO2 (390 g por kWh producido) porque “eso del cambio climático” lo dejamos para las memorias de responsabilidad corporativa, en todo caso para el capítulo de diagnósticos pero nunca, nunca, se tendrá en cuenta para las recetas a aplicar. ¡Faltaría más!

Pero por si acaso esto del gas no es suficiente vamos a perforar el Atlántico cerca de las Canarias para ver si encontramos el oro negro, que ya sabemos todos que es inocuo tanto en la extracción (Golfo de México) en el transporte (Prestige) y su combustión (nada, para empezar el Cambio Climático). La luz verde la ha dado ya el Ministerio de muchas cosas menos de Medio Ambiente para satisfacer el entusiasmo de un canario y ministro de Turismo para más INRI. Sin comentarios.

Pero estas dos apuestas lo son a medio plazo. Para el corto plazo el Gobierno tiene la solución milagrosa con la reapertura de la que será la central nuclear más vieja de Europa en operación, una obsoleta planta hermana gemela de la que en Fukushima está gestando una catástrofe de la que el mundo no quiere enterarse. Los propietarios de la planta que no quieren reabrirla porque saben que dentro de quince meses un gobierno de signo contrario la cerraría al día siguiente, de momento le hacen el juego pidiendo la reapertura en lo que sin duda es un intercambio de cromos de cuyo resultado nos enteraremos cuando lo leamos en el BOE. ¡Al tiempo!

Mientras tanto el lobby del fracking sigue con su potente campaña (en unos meses se han gastado ya más dinero en “influir” en la opinión pública que el sector renovable en los últimos quince años) para hacer apología de una tecnología cada día más cuestionada en el país que pone como ejemplo, a la hora de alcanzar la ansiada independencia energética, a los Estados Unidos dónde la actualidad habla de sentencias condenatorias por los efectos en la salud, de errores de bulto en los cálculos sobre las reservas del recurso y de retirada masiva de inversores que confirman que estábamos ante una burbuja.

Ante tanta actualidad pasa casi desapercibida la noticia de que el Gobierno no descarta pedir a Bruselas que se prorroguen las ayudas al carbón. ¡Más CO2! El problema es que Obama no le ha enviado a Rajoy el informe de ochocientos veinte folios sobre las consecuencias del Cambio Climático que le han elaborado los más prestigios científicos y que tiene “acojonado” (como decía acertadamente José M. de la Viña) al presidente de Estados Unidos.
¿Nosotros? tan contentos con nuestro viaje al pasado.

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