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Los árboles caídos tras Filomena son hoy fuente de energía en hogares e industrias

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La última empresa en informar sobre el destino de los numerosos árboles y ramas caídos en Madrid tras la nevada durante el temporal Filomena ha sido Enso. En acuerdo con la empresa Biocompost, destina dicha biomasa a su central de producción de electricidad de Garray, en Soria. Ence y Burpellet también están aprovechando la misma biomasa para similares fines. Según datos del Ayuntamiento de Madrid, de los 1.700.000 árboles que tienen en conservación, aproximadamente 800.000 resultaron afectados con distintos grados de severidad.
Los árboles caídos tras Filomena son hoy fuente de energía en hogares e industrias
Árboles caídos sobre la calzada y los coches tras la nevada que vivió Madrid a principios de enero

La nevada que a principios de enero de 2021 dejó tras de sí el paso de Filomena, especialmente en el centro peninsular, arrasó con centenares de miles de árboles y arbustos, tanto en zonas urbanas como rurales. Aún hoy se ven en parques y jardines de ciudades como Madrid pilas de leña y ramas procedentes principalmente de talas y podas de pinos, los árboles más afectados.

"La mayor parte se convierte en compost, otra se lleva a empresas especializadas para transformarlo en energía y en la Casa de Campo se ha esparcido parte del material por el suelo para que se fertilice de forma natural". El Ayuntamiento de Madrid explica cuál son los destinos principales de esa biomasa, que incluye la producción de energía.

Enso colabora desde hace cinco años con Biocompost, una empresa que procesa restos vegetales de zonas urbanas y periurbanas de diversas localidades madrileñas. Debido a Filomena, se firmó además un acuerdo específico que permitirá que “el volumen de biomasa madrileña procesado por Bioeléctrica de Garray se multiplique por tres, hasta las 15.000 toneladas/año, generando la electricidad equivalente al consumo anual de más de 4.000 hogares”, señalan desde Enso, propietaria de dicha planta.

800.000 árboles dañados solo en la ciudad de Madrid
El Ayuntamiento de Madrid asegura que “la nevada afectó al 47,5 por ciento del arbolado”. De los 1.700.000 árboles que tienen en conservación, aproximadamente 800.000 resultaron afectados en distintos grados de severidad. Añaden que, de estos últimos, “el quince por ciento (120.000) serán irrecuperables a lo largo de este año y el que viene, bien porque se han caído, bien porque la gravedad de los daños hace que sea necesario talarlos. El 85 por ciento será recuperable (680.0000)”.

Como informó en su día Europa Press, Energía y Celulosa (Ence), la principal productora de electricidad con biomasa en España, también llegó a acuerdos para destinar parte de estos restos vegetales a sus plantas. Burpellet, uno de los principales productores de pélets en España también afirmó en Twitter estar “aportando nuestro granito de arena en el proceso de limpieza y transporte de todos los árboles caídos a causa del pasado temporal Filomena”.

Una planta de biomasa en Madrid
Estas mismas empresas son conscientes de que, con Filomena o sin ella, las zonas verdes urbanas de Madrid producen toneladas de restos vegetales susceptibles de ser energéticamente aprovechados. Dentro de los nuevos proyectos de plantas de Enso está la construcción de una de ellas en Madrid, para pegar al máximo la producción de energía al origen del recurso. La subasta de este año de potencia renovable, que sí reserva una cuota específica para la biomasa, al contrario que la de 2020, puede ser la llave que abra la puerta a este tipo de plantas más pequeñas.

Enso pertenece a T2 Energy Transition, fondo de capital privado lanzado en 2018 por Tikehau Capital y la petrolera Total, y anunciaba también recientemente el refuerzo de su estructura con el objetivo de consolidar su posicionamiento a nivel nacional e internacional y el incremento de su facturación en cincuenta por cien en los próximos tres años”.

Energía eléctrica y térmica, CO2 para la industria alimentaria y fertilizantes
La compañía está presente con plantas de biomasa en España y Portugal y ha desarrollado proyectos también en Reino Unido y Estados Unidos. Sin embargo, la planta de referencia es la de Garray, ya que está asociada a un proyecto LIFE, CO2IntBio, con el que ha puesto en marcha un proceso de captura, depuración y aprovechamiento del CO2 emitido en dicha instalación y destinado a la industria alimentaria y un invernadero cercano a la misma.

Desde Enso señalan también que “el proyecto de Bioeléctrica de Garray va a incorporar en una siguiente fase en desarrollo tanto la producción de fertilizante orgánico usando la propia ceniza de la caldera de biomasa, como el suministro de energía térmica y eléctrica al invernadero”.  

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