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La red de calor de Guadalajara afronta su primer invierno aguantando los efectos de Filomena

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Alberto Rojo, alcalde de Guadalajara, ha declarado que, tras analizar y valorar los daños ocasionados por el temporal de nieve y frío Filomena en la ciudad, pedirá la declaración de zona catastrófica. En estas condiciones se ha estrenado en su primer invierno la red de calor con biomasa de Recursos de la Biomasa (Rebi). Desde la empresa aseguran que la red “afronta su primer invierno sin incidencias, dando calor a más de 1.200 viviendas conectadas y a un hotel”. Añaden que “el temporal no ha afectado a la llegada de astilla a la central”.
La red de calor de Guadalajara afronta su primer invierno aguantando los efectos de Filomena
Sala de calderas de la red de calor de Guadalajara

En octubre del pasado año, cumpliendo con los pronósticos de puesta en marcha que se hicieron en mayo de 2018 en su presentación en sociedad, la red de calor con biomasa de Guadalajara comenzó a suministrar energía térmica a los primeros usuarios. Tras un otoño sin sobresaltos climáticos, el 8 de enero, como ocurrió en otros puntos del centro peninsular, Guadalajara sufrió una intensa nevada que alteró la vida cotidiana de la ciudad.

En la noche del 8 de enero, en plena nevada, el Ayuntamiento de Guadalajara ya decretó la obligatoriedad del uso de cadenas en toda la ciudad. Según informan desde Rebi, estas condiciones adversas, que se agudizaron con el paso del tiempo hasta motivar que el alcalde pidiera la declaración de zona catastrófica, “no han afectado a la llegada de la astilla a la central, porque está muy accesible desde la carretera A-2”.

De esta manera, las dos calderas de siete megavatios cada una y una tercera de catorce megavatios (28 MW en total), a las que hay que sumar una más de siete megavatios que funciona solamente de apoyo, “han afrontado su primer invierno sin incidencias, dando calor a más de 1.200 viviendas conectadas y al hotel Iris”, señalan desde Rebi.

Día y media de calor sin calderas
“Aunque hubiera ocurrido un desabastecimiento puntual de astillas, nuestro depósito de acumulación de 6.000 metros cúbicos nos daría más o menos para día y medio de calderas de biomasa apagadas”, añade la empresa, que con la red de Guadalajara suma ya cinco: dos en Soria (una en la capital y otra en Ólvega), una en Aranda de Duero (Burgos) y otra en la Universidad de Valladolid. La próxima que proyectan se ubicará en la ciudad de Cuenca.  

Rebi asegura también a Energías Renovables que “en el resto de redes tampoco hemos tenido problemas de suministro, ya que tenemos astilla almacenada en silos y fuera, en la calle, en Cabrejas del Pinar (Soria) que, aunque se humedezca la capa externa del almacenamiento, el interior se puede quemar sin problemas”.

El agua caliente circula a 90ºC por los tubos preaislados enterrados bajo las calles de Guadalajara que comunican la central térmica con las salas de calderas comunitarias de cada una de las instalaciones. Rebi añade que continúan con el trabajo comercial y la obra civil por las calles de la capital para continuar conectando comunidades de vecinos. “También avanzan los trámites para conectar los edificios públicos de la Junta de Castilla-La Mancha, el Ayuntamiento y la Diputación”, apostillan.

25.000 toneladas de astillas al año
Tras la puesta en marcha de la red, Alberto Gómez, consejero delegado del grupo Amatex BIE, al que pertenece Rebi, afirmaba que “la conexión no supone ningún sobrecoste ni derrama para los vecinos porque la pequeña obra en la sala de calderas corre a cargo de la empresa, mientras que el consumidor solo paga la energía térmica de biomasa que consume”.

Cada sala de calderas cuenta con una estación de intercambio de placas que hace el trasvase de la energía de los tubos de la calle al circuito del edificio, con un equipo de producción de calefacción y otro de agua caliente. La subestación de intercambio abastece de energía térmica al edificio y ésta se distribuye en el interior del mismo aportando calefacción y agua caliente sanitaria a cada una de las viviendas.

El consumo previsto de la central es de 25.000 toneladas de astilla al año. Gómez afirma que “los equipos de combustión queman astilla local y la central cuenta con más de cien kilovatios eléctricos de energía solar fotovoltaica para autoabastecimiento.



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