biomasa

La ciencia considera esencial estudiar la percepción social de la bioenergía

0
“La expansión del sector bioenergético dependerá, en parte, de los niveles de apoyo social. Una mejor comprensión de la opinión pública hacia la bioenergía y los factores que influyen en ella es crucial a este respecto”. El Programa Conjunto de Bioenergía de la Alianza Europea para la Investigación Energética (EERA Bioenergía) actualiza su Agenda estratégica de investigación e innovación 2020, centrándose especialmente en la sostenibilidad, los impactos socioeconómicos y la aceptación pública.
La ciencia considera esencial estudiar la percepción social de la bioenergía
Troncos dispuestos para ser procesados y tratados y convertirlos en biocombustibles

La bioenergía, en sus múltiples facetas, es la energía renovable más cuestionada. Primero los biocarburantes procedentes de cultivos y ahora las grandes centrales eléctricas que queman cientos de miles de toneladas de biomasa forestal al año son las muestras más evidentes de ese rechazo. En España hay incluso plataformas vecinales que están en contra de las redes de calor. ¿Por qué?

El Programa Conjunto de Bioenergía de la Alianza Europea para la Investigación Energética (EERA Bioenergía) y su Agenda estratégica de investigación e innovación 2020 se han puesto en marcha para contestar desde un ángulo lo más científico posible. La agenda, que fue presentada en marzo de este año, completa ahora el contenido de su quinto subprograma, el que hace referencia a la sostenibilidad, el análisis tecno-económico y la aceptación social.

Desde la plataforma tecnológica y de innovación Biomasa para la Bioeconomía (Bioplat), que gestiona la secretaría técnica de EERA Bioenergía, recuerdan que “la agenda está concebida como una guía para los responsables políticos y las administraciones públicas a todos los niveles, especialmente para los encargados de diseñar los programas marco de investigación e innovación, con el fin de asesorar sobre las prioridades científicas y tecnológicas del sector europeo de la bioenergía”.

“El apoyo social puede influir en la formulación de políticas”
En el mencionado quinto subprograma (los otros tienen que ver esencialmente con los desarrollos tecnológicos de la bioenergía) se afirma que “la expansión del sector dependerá, en parte, de los niveles de apoyo social”, y que “una mejor comprensión de la opinión pública hacia la bioenergía y los factores que influyen en dicha opinión es crucial a este respecto”.

Se reconoce también en el documento que “el apoyo social puede influir en la formulación de políticas y la disposición de los agricultores y propietarios de bosques para producir materia prima de biomasa adicional para bioenergía”. Por lo tanto, añaden, “esta línea de investigación tiene como objetivo proporcionar información sobre los principales factores que configuran y afectan al apoyo social hacia las tecnologías de bioenergía”.

La precepción varía según países e incluso regiones dentro de estos
La bioenergía es ya compleja en su percepción per se, ya que con ella se produce calor, electricidad y energía para el transporte a partir de materias primas y procesos muy variados. Por este motivo, la aceptación social se antoja aún más compleja y, según los primeros esbozos de la agenda, muy específica según las circunstancias locales y culturales.

“La aceptación en diferentes países europeos e incluso en diferentes regiones de un mismo país puede ser muy diversa”, se expone en la agenda. Consideran que “una revisión de estudios previos sobre opiniones y apoyos sobre la bioenergía, seguida de encuestas de casos específicos, ayudará a identificar y analizar los factores que influyen en el apoyo social”.

En esta primera aproximación tienen en cuenta los estudios y publicaciones que ya se han centrado en las percepciones sociales del público en general sobre la bioenergía y los biocarburantes para el transporte. Sin embargo, entienden que “la producción de biomasa es una actividad local, y los impactos directos de una biorrefinería, por ejemplo, ocurren en la zona circundante”.

Antecedentes con estudios desde Estados Unidos, Suecia y Alemania
Apostillan que “una buena comprensión de las opiniones públicas a escala local proporcionará información valiosa para definir estrategias que aumenten la aceptación social de las cadenas de valor”. Afirman que con este trabajo que se inicia ahora se aclararán algunas actitudes y preferencias pre-existentes en torno a la bioenergía.

Como antecedente local, en 2016 investigadores de la Universidad de Carolina del Norte llevaron a cabo un estudio sobre la percepción social de la bioenergía en los estados de Carolina del Norte y Tennessee donde consideraban necesario comunicar tanto los beneficios como los riesgos. Mucho antes, en 2004, investigadores de las universidades de Linköping (Suecia) y de Friburgo (Alemania) ya analizaron cómo mejorar la percepción social de la bioenergía en la Unión Europea.

Análisis del ciclo de vida social
Entre otras herramientas, se desarrollará el análisis del ciclo de vida social (SLCA en sus siglas en inglés), que va más allá de cuestiones ambientales y tecnológicas. “Es un instrumento para llevar a cabo evaluaciones sociales y socioeconómicas dentro de comparativas de productos, procesos y cadenas de suministro completas. Ofrece indicadores holísticos que satisfacen las necesidades de información de todas las partes interesadas, al tiempo que considera indicadores cualitativos en su evaluación”, concluyen.

Desde Bioplat consideran que “la versión actualizada de la agenda va un paso más allá y aborda el impacto de la bioenergía en la sociedad y la economía europea”. Añaden que además del análisis social, el mismo quinto subprograma incluye el análisis ambiental, tecno-económico y de procesos de innovación y comercialización de las tecnologías bioenergéticas y examina los marcos políticos y regulatorios de la bioenergía en Europa.

Por último, recuerdan que “es un documento en el que han trabajado investigadores de 42 organizaciones de 18 países europeos con gran experiencia en diversas áreas del ámbito de la biomasa, entre los cuales hay siete entidades españolas (Cener, Ciemat, CSIC, UPV/EHU, AIcia, Campus Iberus e IMDEA)”. Uno de los siete coordinadores de la agenda es Juan Carrasco, del Ciemat.
 


Añadir un comentario