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La bioenergía frena su progreso a escala mundial

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Dos informes, uno de la Agencia Internacional de la Energía y otro de Freedonia Group, empresa estadounidense especializada en investigación de mercados industriales, auguran un descenso del ritmo de crecimiento del uso de biocombustibles en la producción de energía, acorde con la tendencia observada en 2013. Este frenazo afecta especialmente a los biocarburantes para el transporte, y dentro de estos al bioetanol, aunque el acceso de la población de muchos países a modernos sistemas de calefacción también hará bajar el ritmo de la biomasa térmica y eléctrica. Por este mismo motivo, los biocombustibles a los que se pronostica un futuro más halagüeño son los pélets.
La bioenergía frena su progreso a escala mundial

Aparte de los informes de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y de Freedonia Group, RISI, empresa líder en la provisión de información sobre la industria mundial de productos forestales, ha publicado otro estudio sobre la demanda mundial de pélets en el que concluye que esta llegará a los 50 millones de toneladas en 2024, más del doble de la que se espera para 2014, que rondará los 23 millones de toneladas. Seth Walker, autor del trabajo y economista experto en bioenergía de RISI, afirma que “estamos en un excelente momento para participar en el mercado mundial de los pélets de madera”.

Canadá y Estados Unidos como principales productores y la Unión Europea como principal consumidora. Así se ve en el estudio de RISI el panorama de crecimiento mundial. “Vemos una fuerte demanda dentro de la calefacción europea, motivado principalmente por los altos precios de la energía, que hace que los consumidores se decanten por alternativas más baratas”, señala Walker, quien destaca las políticas de incentivos al uso de pélets en centrales de carbón. La irrupción de países asiáticos como Corea de Sur y Japón también está estimulando el mercado.

Menos biomasa pero más eficiente
Estos datos sobre los pélets de RISI palian en parte los pronósticos sobre la bioenergía derivados del informe Renewable Energy.Medium-term market report, de la AIE. En él se prevé un descenso en el ritmo de crecimiento del uso de biocombustibles en la producción de energía dentro de un momento de incertidumbre general sobre la evolución de las renovables. Bien es cierto que en el caso de los biocombustibles sólidos para usos térmicos dicha desaceleración se debe a una mayor eficiencia en la generación, que responde a un acceso a fuentes más modernas que disminuirán la cantidad de biomasa que ahora se emplea en los hogares de los países menos desarrollados.

En el resumen del informe de la AIE se prevé un fuerte incremento de la calefacción renovable debido principalmente a los costes más competitivos alcanzados frente a los combustibles fósiles. En términos absolutos, se espera que la capacidad global de la bioenergía aumente de 88 GW en 2013 a 133 GW en 2020. Para este año predice que habrá 2.555 GW de capacidad de energía renovable que, además de la bioenergía, incluye 1.360 GW hidroeléctricos, 630 GW eólicos, 403 GW de solar fotovoltaica, 11 GW de solar térmica, 16 GW geotérmicos y 1 GW marinos.

3,5% de biocarburantes en el transporte mundial
Con todo, los peor parados de los pronósticos de la AIE son los biocombustibles vinculados al transporte. La tendencia actual, especialmente significativa en el descenso del consumo en la Unión Europea, según los últimos datos de EurObserv’ER, no afecta aún al mercado mundial, capitaneado principalmente por Estados Unidos y Brasil con la producción de etanol. El informe de la AIE refleja un aumento de la producción mundial de biocarburantes del 7% en 2013 (115.000 millones de litros en total), ligeramente superior a los pronósticos del mismo informe para ese mismo año.

Ajustados al contenido de energía de los biocarburantes, la AIE calcula que en 2013 representaron el 3,5% sobre la demanda mundial de combustibles para el transporte por carretera, solo un 0,1% más que en 2012. En el informe se reconoce que el escenario mundial de apoyo a los biocarburantes está cambiando, con mayores restricciones en los tres consumidores principales: Unión Europea, Estados Unidos y Brasil. Solo la implantacióin de ese apoyo en países del sudeste asiático que están fuera de los mercados de la OCDE impide que el consumo mundial, como el europeo, también aparezca en rojo.  

Se estanca el bioetanol, aguanta el biodiésel y no despegan los avanzados
A parecida conclusión llega el informe World Biofuels de Freedonia Group, ya que sostiene que la desaceleración de la demanda procedente de Estados Unidos hará que el crecimiento previsto para el período 2013-2018 será modesto en comparación con el de 2008-2013. En este caso afirman que serán países de Asia, África, Oriente Medio y América Central y del Sur los que mantendrán el ritmo, lento, pero de crecimiento global.

Uno y otro informe citan el cuestionamiento de la sostenibilidad de los biocarburantes y las políticas de reducción de objetivos en el transporte como principales responsables, una vez que se superaron problemas coyunturales de mercado y de cosechas. Con todo, la AIE prevé que la producción mundial alcance los 139.000 millones de litros en 2020, con pronósticos corregidos a la baja para 2018 con respecto a informes anteriores. La mayor parte del reparto va para el etanol, con 104.000 millones de litros, aunque es en el biodiésel (33.000 millones en 2020) donde hay ligeras correcciones al alza, precisamente por el consumo esperado en Asia.

El informe de la AIE tampoco prevé grandes aportaciones desde el campo de los biocarburantes avanzados o de segunda y tercera generación. Citan que la capacidad de producción podría pasar de los 2.000 millones de litros de 2013 a solo 4.000 millones en 2020 y siempre que los proyectos en desarrollo entren en funcionamiento en las fechas previstas. Aquí también aseguran que el crecimiento es más lento que en predicciones anteriores debido a que ya se han cancelado algunos proyectos al no tener clara la rentabilidad de las inversiones dentro de un marco de políticas inciertas en los dos principales mercados: Estados Unidos y la Unión Europea.

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