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Greenpeace ve un papel limitado para la bioenergía en la transición hacia un 100% renovable

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Proteger el medio rural es protegernos del fuego. Así titula Greenpeace su último informe sobre incendios forestales. El aumento de grandes incendios espoleados por los efectos del cambio climático y el abandono de la España rural, derivada de la “desidia, desconocimiento y falta de comprensión de la realidad de este medio” son los ejes del informe. Sin embargo, al contrario que otros sectores (forestales y energéticos), no creen que el aprovechamiento energético de la biomasa forestal sea una de las principales vías para aliviar tanto la presión de las llamas como la de la despoblación. “La bioenergía puede formar parte de esta transición, pero de manera limitada”, resaltan.
Greenpeace ve un papel limitado para la bioenergía en la transición hacia un 100% renovable
Portada del último informe sobre incendios forestales de Greepeace

En su informe sobre incendios de 2011, Greenpeace incluía el aprovechamiento energético de la biomasa forestal como una de las principales medidas para luchar contra ellos. En 2015 sacaba otro informe al efecto en el que dedicaba un capítulo (Biomasa: una manera de gestionar el paisaje antes de que lo hagan los grandes incendios) a la misma cuestión, advirtiendo la incongruencia de gastar 55 millones de euros en importar energía mientras solo se aprovechaba el 30,5 por ciento del incremento anual de la biomasa forestal.

Este bajo porcentaje de aprovechamiento no ha crecido mucho, y en algunas regiones nada. Así lo hace saber la Mesa Intersectorial de la Madera de Castilla y León con respecto a esta comunidad autónoma, la de mayor superficie forestal de España. En una nota de prensa en la que solicita la incorporación del sector al ámbito del Pacto por la Reconstrucción de la región recuerda que en ella se corta el treinta por ciento del crecimiento, por debajo de la media española (37 por ciento) y europea (65 por ciento).

En su informe de 2020 Greenpeace ya no se muestra tan abiertamente partidaria de la opción de la bioenergía. Sigue apareciendo el aprovechamiento de la biomasa como una de las actividades que previenen incendios forestales, al igual que el pastoreo en extensivo, la agroecología o la extracción de corcho, resina y setas. Sin embargo, le ponen más límites.

“Solo se puede garantizar una cantidad relativamente pequeña para biomasa”
Afirman que “la bioenergía puede formar parte de esta transición (hacia un escenario cien por cien renovable), pero de manera limitada a los recursos disponibles, a las necesidades de regeneración del suelo y otros condicionantes”. “Sólo puede ser una alternativa ecológica si proviene de fuentes, prácticas y usos del suelo responsables y sostenibles”, advierten.

El informe incide en el papel limitado para la bioenergía porque consideran que “solo se puede garantizar una cantidad relativamente pequeña” de producción basada en aprovechamientos con gestión forestal adaptativa al cambio climático y no aprovechable por otro tipo de industrias. “Su uso será aceptable –añaden–, siempre y cuando no compita con otro uso más ventajoso siguiendo el principio de uso en cascada”.

Simbiosis entre la industria forestal y la bioenergía
Según el principio de uso en cascada, tienen preferencia otros usos, como la fertilidad del suelo con la incorporación de nutrientes y la producción de alimentos, piensos y materiales que almacenan carbono a largo plazo (industria del tablero, mueble, etcétera). Hace unos días, la Asociación Española de la Biomasa (Avebiom) destacaba que “la simbiosis entre la industria forestal y la bioenergía existe y funciona muy bien desde hace años en varios sectores”.

Ponían como ejemplo que “la actividad de fábricas de tableros o plantas de celulosa combinada con la cogeneración de energía eléctrica y térmica –en general, para autoconsumo– a partir de sus propios subproductos aumenta la eficiencia global del aprovechamiento de recursos y es una clara muestra de economía circular”.

También cita Avebiom las plantas de productos derivados de la madera (aserraderos, bobinas, palets, etc), “donde los subproductos de peor calidad se utilizan para generar calor de proceso, los siguientes en calidad para fabricar pellets y la materia prima principal para obtener el producto final”. Y, en fin, recordaba “la sinergia entre generación de electricidad y reducción del riesgo de incendios que deriva del aprovechamiento de la biomasa forestal, que acumulada en los montes se convierte en un material altamente inflamable y peligroso”.

En la urgencia actual la biomasa tiene hueco
Greenpeace reconoce que “en la urgencia de construir paisajes agroforestales menos vulnerables al fuego y los rigores climáticos, la gestión forestal adaptativa puede requerir la reducción de la carga de combustible en los montes y la densidad de los árboles en pie”. La extracción de biomasa sujeta a las limitaciones ambientales expuestas es una de las medidas incluidas por la ONG dentro de esa gestión.

Recientemente Greenalia dio a conocer que su planta de cincuenta megavatios de producción de electricidad de Curtis-Teixeiro (A Coruña) ya se encuentra en la fase final de pruebas, conectada a la red y con previsión de que en unas semanas esté a plena capacidad. Será una de las de mayor consumo de biomasa forestal: medio millón de toneladas anuales a pleno rendimiento.

La planta de Greenalia quemará el 25% de los residuos forestales de Galicia
La empresa afirma que toda esta biomasa procederá de explotaciones certificadas y recuerda que “en Galicia se realizan anualmente más de 100.000 explotaciones forestales de las que se extraen casi diez millones de metros cúbicos de madera, fundamentalmente eucalipto y pino, con una generación de residuos de más de dos millones de toneladas, por lo que hablamos de que la planta de Curtis podría tratar el veinticinco por ciento del total”.

En relación con el tema del informe de Greenpeace, Greenalia recuerda que su actividad va a contribuir a “la limpieza de los montes gallegos al recoger y valorizar esta biomasa, que de no ser así, en la mayoría de los casos, quedarían en los montes, con el riesgo de provocar incendios y plagas”.

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