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Greenpeace no traga con todas las biomasas

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En esta semana ha coincido la presentación de dos informes directamente relacionados: La puerta de atrás de la incineración de residuos, de Greenpeace, y Reciclado y valorización de residuos en la industria cementera en España 2010, de la Fundación Cema. En el primero se cuestiona abiertamente la quema de combustibles derivados de residuos (CDR), una de las alternativas a los combustibles fósiles en las cementeras. La organización ecologista pide que los CDR no se consideren como biomasa y se prohíba su uso en plantas destinadas al aprovechamiento de la biomasa de origen forestal y/o agrícola.
Greenpeace no traga con todas las biomasas

“Las cementeras españolas ahorraron cerca de 500.000 toneladas de CO2 en 2010 gracias a la valorización energética de la biomasa”. Este titular encabezaba el comunicado de prensa de la Fundación Laboral del Cemento y el Medio Ambiente (CEMA) que presentaba el nuevo informe, elaborado por el Instituto Cerdá, sobre combustibles alternativos al coque de petróleo en las cementeras. Sin embargo, según reconoce el director gerente de la Fundación CEMA, Dimas Vallina, la biomasa pura supone en torno al 30% del total de esos combustibles alternativos, y está formada por lodos de depuradoras, harinas animales y residuos de origen vegetal. Por lo tanto, la reducción de emisiones achacables a la biomasa sería un tercio de las 500.000 toneladas de CO2. 

Dimas Vallina calcula que a este porcentaje se podría añadir “cerca de un 30% de los residuos con contenido parcial de biomasa, donde hay neumáticos usados, lodos de papelera y CDR, entre otros”. Es aquí por donde no pasa Greenpeace, al denunciar en su informe “la inviabilidad económica y ambiental de la quema de los CDR”, sea en cementeras o en otras industrias. El caso es que, a partir del informe de la Fundación Cema y de otro de la patronal del sector, Oficemen, los combustibles alternativos ganan cada vez más cuota con respecto al coque de petróleo, ya que en 2010 la sustitución fue del 16% y en 2011 alcanzó el 21,6%. Además de las dos partidas reseñadas (biomasa completa y parcial) hay otra que supone casi un 25%, que son los residuos fósiles (hidrocarburos, aceites minerales, plásticos…).

CDR fuera del régimen de primas y mejor reciclados o reutilizados
En La puerta de atrás de la incineración de residuos, presentado por Greenpeace como un análisis económico-ambiental de la utilización de CDR en España, concluyen que esos “costes económicos y medioambientales son negativos para el conjunto de la sociedad, y solo representa beneficios económicos para las instalaciones industriales que los consumen y para las administraciones gestoras de residuos”. Concretan que la producción de CDR, en las condiciones necesarias para ser aceptados por las instalaciones industriales, es altamente demandante de energía, debido a las restricciones en el contenido de humedad y que “el consumo de CDR en cementeras genera una dispersión de productos tóxicos incontrolable y de consecuencias desconocidas actualmente, al incorporar las cenizas de la combustión al cemento”.

En cuanto a las medidas que propone Greenpeace, destaca la de “dejar de considerar los CDR/CSR (combustible sólido recuperado conforme a la normativa europea) como biomasa y prohibir su uso en plantas destinadas al aprovechamiento de la biomasa de origen forestal y/o agrícola”. También piden “retirar esta fuente de generación de energía del régimen especial porque no debe ni puede considerarse una fuente renovable. La incineración consume materiales contenidos en los residuos que tienen que ser extraídos, transportados y producidos nuevamente, lo que deriva en un agotamiento de los recursos naturales”. Los CDR son combustibles elaborados a partir de residuos domésticos, comerciales o industriales no peligrosos, por lo que la ONG ecologista considera que deberían entrar en el circuito de reciclaje y reutilización.

Millones de euros y de toneladas de CO2 ahorradas con los CDR
Uno de los sectores afectados por estas peticiones de Greenpeace son las empresas productoras de CSR y CDR con una presencia en los mismos del 30% de biomasas de madera. Algunas de estas empresas están dentro de la Asociación Española de Gestores de Biomasas de Madera Recuperadas (Aserma), desde donde puntualizan que el documento de Greenpeace “estima que el uso del CSR, al sustituir al coque de petróleo, no supondrá una reducción de consumo de combustibles fósiles, ya que este inevitablemente se utilizará en otras aplicaciones, pero no considera que el coque puede desarrollar una aplicación más eficiente que su combustión”. Añaden que “España paga millones de euros por la compra de derechos de emisiones de CO2 a otros países por la combustión de coque y carbón y con la sustitución de CSR se reduce este coste”.

Aserma considera igualmente que “la fracción biodegradable depositada en vertederos genera emisiones durante años y con su destino a producción de CSR evitamos las mismas; y destacamos la función de los impuestos al vertido como estrategia económica para incrementar los objetivos de recuperación de materias primas secundarias, y reducir el depósito de material en vertederos, de modo que se genere una sinergia para el cumplimiento de los objetivos europeos de recuperación y valorización que son independientes”. Insisten, por último, al contrario de lo afirmado por Greenpeace, en que “los CSR son un combustible renovable, ya que evitan la extracción de combustibles fósiles al sustituir al carbón y sus derivados, y tienen un contenido de biomasa por su origen biogénico o por ser biodegradables”.

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