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Glefaran para con el objetivo de incrementar la producción de electricidad y reducir el consumo de biomasa

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Una de las centrales de biomasa más cuestionadas, la de la antigua papelera de Pastguren, ubicada en el municipio vizcaíno de Zalla, comenzó a finales de enero una parada técnica que tiene el objetivo de incrementar la producción de energía y reducir el consumo de biomasa para “culminar el proceso de puesta al día de los sistemas de combustión, transformación y filtrado”. Con ello se busca mejorar también unos niveles de contaminación muy cuestionados por la plataforma vecinal Güeñes-Bizia, que considera que “los arreglos y correcciones que piensan hacer en esta nueva parada son absolutamente insuficientes; y sobre todo llegan más de tres años tarde”.
Glefaran para con el objetivo de incrementar la producción de electricidad y reducir el consumo de biomasa
Descarga de biomasa forestal en las instalaciones de la planta de Glefaran en Zalla (Bizkaia)

En julio de 2018 Glefaran anunció la firma de un contrato con las ingenierías Babcock Montajes y Gestamp Biomass Solution para la mejora de su caldera "mediante un revamping de la misma, lo que unido a otras mejoras supondrá una inversión aproximada de un millón de euros”. Y en esas está ahora la propietaria de una de las plantas de biomasa de España más cuestionada por la emisión de cenizas y partículas.

A finales del pasado mes de enero, Glefaran Biomasa, ubicada en las antiguas instalaciones de la papelera Pastguren, comenzó una parada técnica que se alargará más de un mes y sube el presupuesto a 1,5 millones de euros “al objeto de lograr una importante mejora de la productividad, con un incremento en la producción de energía del doce por ciento y una reducción de consumo de biomasa del diez por ciento”. La intención es llegar a una producción mensual de 3.600 megavatios hora (MWh).

Mejorar los sistemas de combustión, transformación y filtrado
Según la empresa, “con las mejoras realizadas en esta parada técnica se prevé culminar el proceso iniciado en 2018, que supone una puesta al día de los procesos y los sistemas de combustión, transformación y filtrado”. Especifican que “se ha concluido ya el nuevo sistema de extracción y llenado de silo utilizado como almacén de astilla a cubierto y el sistema de extracción y dosificación de biomasa a la caldera”.

“Nuestra prioridad en esta parada no es reducir la contaminación, porque actualmente, tras anteriores reparaciones, estamos en una media de emisiones de partículas en torno a los 28 microgramos por metros cúbico”, explica la compañía a Energías Renovables. Según la normativa europea, estos niveles están por debajo de lo que se exigirá en 2025 (30 mg/m3) para plantas de las características de la ubicada entre los municipios de Zalla y Güeñes, con una potencia eléctrica de doce megavatios.

Emisiones de partículas
Las emisiones de partículas y cenizas han sido motivo constante de quejas del vecindario y de las consiguientes exigencias de mejora por parte del Gobierno vasco. Los primeros, a través de la plataforma Güeñes-Bizia contestan que “con los datos del opacímetro (medidor que detecta dichas partículas), que facilita el propio Gobierno vasco, a nosotros las matemáticas nos dicen que los suyos son erróneos”.

Según esta plataforma, la empresa “elimina de las medias los valores más altos, los picos producidos en las constantes arrancadas, pero evidentemente no es el dato real de lo que respiramos. Con la simple ayuda de una calculadora para ir sumando todas las cifras horarias y dividir por 24 vemos cómo se saltan la ley la mayoría de los días, y desde luego sobrepasan de largo las normativas europeas”.

Desde la empresa responden que ninguna de las demandas y acusaciones contra la planta, incluida otras referidas a su ubicación cercana a viviendas y la concesión de la autorización ambiental integrada, les ha quitado la razón. Desde Güeñes-Bizia mantienen “la esperanza de pararlo judicialmente”. “Para ello tenemos la documentación médica, administrativa y ambiental necesaria que demuestra las irregularidades en cada uno de tales aspectos”, añaden.

Subproductos forestales del entorno
Durante la actual parada técnica Glefaran ha aprovechado para incidir en que la actividad de la central “ha evitado la emisión de 9.080 toneladas de CO2 con una producción de 37.061 MWh” y ocupa a 35 profesionales de forma estable y estima que da trabajo de forma indirecta a otras cien personas.

En cuanto a la procedencia de la biomasa, afirman que el ochenta por ciento llega desde bosques situados a no más de cien kilómetros. “La mayoría son subproductos derivados de la corta de árboles y su descortezado”, sostiene la empresa. Según sus datos, 128 proveedores se ubican en Bizkaia, de los cuales veintidós están en la comarca de Las Encartaciones, a la que pertenece Zalla.

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