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Estocolmo y Gotemburgo, a la cabeza del poder bioenergético en Europa

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La Asociación Mundial de la Bioenergía (AMB) ha dado a conocer recientemente la publicación de dos informes: The important role of bioenergy in european cities y Global bioenergy statistics 2016 report. El segundo de ellos, referido a 2013, aporta poco más de lo que ya han desgranado informes previos (entre otros: World Biofuels, EurObserv’ER e Irena). El referido al papel de las ciudades destaca la importancia que dan a la bioenergía algunas del norte de Europa, como Estocolmo y Gotemburgo en Suecia, Copenhague en Dinamarca y Ulm en Alemania. “En la batalla contra el cambio climático, las ciudades desempeñan un papel decisivo”, concluye el informe.
Estocolmo y Gotemburgo, a la cabeza del poder bioenergético en Europa

En Estocolmo, menos del 20% de la energía procede de fuentes fósiles, y buena culpa de ello la tienen las redes de calor, en su mayoría abastecidas con biomasa. A ello se une que la práctica totalidad de la flota de autobuses públicos de la capital sueca reposta biometano, biodiésel o etanol. En Gotemburgo también dominan las redes de calor, ya que llegan al 90% de los hogares, y es una ciudad puntera en el aprovechamiento de varias líneas de residuos para enriquecer biogás y usarlo en el transporte.

Estocolmo y Gotemburgo son de las primeras ciudades que se ponen como ejemplo de desarrollo de la bioenergía en localidades europeas. Copenhague en Dinamarca, Ulm en Alemania, Pecs en Hungría, París en Francia y Graz en Austria son otras cuatro ciudades consideradas como modélicas en el informe The important role of bioenergy in european cities de la AMB, si bien es cierto que en el caso austríaco se habla más del potencial de sustitución de la dependencia energética actual de una central de carbón.

Ciudades que muestran cómo luchar contra el cambio climático con renovables
“En la batalla contra el cambio climático las ciudades desempeñan un papel decisivo y sin una política específica para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, su mitigación no puede tener éxito”, concluyen en el trabajo de la AMB. La alternativa son políticas, que, entre otras renovables, tengan en cuenta a la biomasa para reducir el uso de combustibles. Consideran que ya ha alcanzado un coste competitivo para sustituir totalmente a los combustibles fósiles en el suministro de calor y en parte en el sector del transporte y en la generación de electricidad.

Heinz Kopetz, presidente de la AMB, afirma que “los alcaldes de las ciudades de todo el mundo están haciendo planes para la transición a un crecimiento verde en el que la bioenergía, junto con otras energías renovables, desempeña un papel crucial”. Añade que las siete ciudades europeas mencionadas “están mostrando cómo se hace y las lecciones aprendidas pueden ser fácilmente replicadas”.

Ahorro de GEI, seguridad en el suministro y desarrollo local
Para que se lleve a cabo de forma adecuada esta réplica, el informe hace hincapié en unos criterios que deberán tener en cuenta los gobernantes de las ciudades: el impacto de la emisión de gases de efecto invernadero, la seguridad del suministro y el desarrollo local mediante soluciones energéticas locales, lo que facilitaría el incremento del empleo.

El informe Global bioenergy statistics 2016 report es más reciente, pero no ofrece muchos datos significativos que no se hayan publicado en otros trabajos. De hecho, muchos de esos datos se refieren al año 2013. En concreto, señala que en ese año la oferta mundial de biomasa aumentó a 57,7 EJ (exajulios), un 10% del suministro mundial de energía. “En términos de consumo de energía final –añaden–,la bioenergía se incrementó en 1,23 EJ, un modesto 0,05% respecto al año pasado”. La participación de la bioenergía en la energía final fue del 13,9%.

La bioenergía mantiene el dominio térmico y en biocarburantes
Por sectores, la bioenergía sigue dominando el panorama renovable en la generación de calor y en el transporte, aunque en este último aportara tan sólo un 2,5% en 2013. En cuanto a la materia prima, la biomasa forestal es el mayor proveedor mundial, con un 68% procedente directamente de la madera y un 10% del carbón vegetal. Por otro lado, se destacan como aspectos positivos el incremento del biogás, especialmente en la Unión Europea, y de la producción y uso de pélets.

Como conclusión, recuerda que la bioenergía crece a un ritmo constante y que se debería mejor la producción sostenible de carbón vegetal. En cuanto a la sostenibilidad, también en este informe la AMB pide copiar políticas forestales que se lleven a cabo en países como Suecia y Finlandia. Considera que existe un gran potencial de utilización de residuos agrícolas y forestales, que sigue existiendo una importante falta de datos actualizados y fiables en el campo de la bioenergíe y que esta “seguirá siendo un gran contribuyente a la matriz energética global y parte de la solución para una futura sociedad sostenible”.

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