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Calderas de metal para pelets y refractarias para astillas

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Grupo Nova Energía ha comenzado a difundir entre usuarios e instaladores artículos que mezclan lo divulgativo con lo técnico con el objetivo de orientar lo máximo posible en la elección de la caldera idónea para cada necesidad. En su primer artículo hablan sobre los principios para la correcta elección según sea la cámara de combustión: metálica o con materiales refractarios, como el ladrillo. Si solo se quema pélet o hueso de aceituna seco recomiendan la primera; pero si se queman astillas o cáscaras de almendras orientan la compra hacia las segundas.
Calderas de metal para pelets y refractarias para astillas
Caldera con cámara de combustión metálica

De entrada, ahora que arrecian las críticas sobre la supuesta alta contaminación de la quema de biomasa para producir energía, Josep Vergés, responsable técnico y de formación de Grupo Nova Energía, aclara algunos puntos a tener en cuenta. “Como norma general, las cámaras de combustión tienen un rango de temperatura de trabajo óptimo situado entre los 600 y 900ºC”, explica Vergés, y añade que “por debajo de esa temperatura los inquemados y CO (monóxido de carbono) aumentan de forma muy patente; y en el caso contrario, por encima de esa temperatura, se disparan los niveles de NOx (óxidos de nitrógeno) por oxidación del nitrógeno del aire, y también provocan la necesidad de usar materiales más resistentes y costosos en la construcción de las cámaras”.

Una vez conocida la repercusión ambiental que tiene una cámara de combustión toca elegir entre las dos existentes en el mercado. “Las distintas partes de la cámara de combustión están típicamente formadas de metales, a las que se les puede añadir o no un recubrimiento de material refractario en función de las necesidades”, expone el técnico de Nova Energía. En cuanto a las de metal, advierte de que “pueden existir grandes diferencias en las características del metal en las que han sido producidas, pues dependiendo de los otros elementos aleados con el hierro, su comportamiento frente al uso cotidiano puede variar drásticamente”.

Metálicas o refractarias con algunas puntualizaciones
Las cámaras de combustión con materiales refractarios están formadas por “piezas fabricadas con cemento refractario, a las que se le dan una forma concreta para que se adapten al equipo, o, en el caso de las calderas grandes, ladrillos con los que se forma un muro”. Según Vergés, aquí también existen distintos tipos de materiales y su comportamiento varía mucho en función de las temperaturas y elementos químicos de la combustión. “Un refractario que funciona perfectamente con pélet –prosigue–, se puede deshacer usando hueso de aceituna, y otro no tener ningún problema con ambos combustible; por este motivo, también es muy importante su correcta elección”.

Como conclusión, desde Nova Energía recomiendan que “si solamente quemamos pélet o hueso de aceituna seco, una cámara de combustión metálica puede ser una buena opción, siempre que los metales y el diseño sean los adecuados”, y, si por el contrario, entran en la calderas biocombustibles más húmedos (como las astillas), con baja densidad (como la cáscara de almendra) o con bajo poder calorífico (biomasas varias), “optaremos por materiales refractarios”. Además, añaden que “si necesitamos poder quemar indistintamente materiales con alta y baja temperatura de llama en el mismo equipo será necesario el refractario, pero con un sistema de recirculación de humos para controlar de forma óptima la temperatura”.

Una última cuestión aportada por Josep Vergés a tener en cuenta: “En todos los casos, es importante destacar que el ladrillo refractario es de fácil y rápido arreglo mientras que la corrosión en una cámara de combustión de chapa requerirá, muy probablemente, el cambio de la caldera”.

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