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Biogás, biomasa forestal y biocarburantes de aceites usados en la estrategia de economía circular

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Tres de las setenta medidas de la futura estrategia española de economía circular tendrán a la bioenergía como protagonista. Así aparece en el borrador, con su correspondiente plan de acción 2018-2020, que hoy mismo ha sacado a exposición pública el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama). No es mucho porque no está muy presente entre los sectores prioritarios del documento, pero se abren huecos para el biogás, la promoción del uso público de la biomasa forestal para usos térmicos y los biocarburantes de aceites vegetales usados.
Biogás, biomasa forestal y biocarburantes de aceites usados en la estrategia de economía circular

“Setenta medidas encaminadas a lograr un modelo de desarrollo y crecimiento más innovador, competitivo y sostenible, reduciendo al máximo la generación de residuos, y dotado con más de 836 millones de euros de presupuesto”. Así presenta el Mapama la estrategia española de economía circular y el plan de acción hasta 2020 que lleva aparejado.

El borrador destaca cinco sectores prioritarios donde actuar: construcción, agroalimentación, industria, bienes de consumo y turismo. En ellos la presencia del aprovechamiento energético de las corrientes de residuos es testimonial, pero no obstante han logrado abrirse hueco en tres de las setenta medidas.

La primera de ellas es realmente una “submedida” de una principal denominada “incorporación de criterios de economía circular en la contratación pública y subvenciones”. Se trata de la “promoción de la utilización de la biomasa forestal como fuente de energía”.

 Potenciar la calefacción con biomasa forestal
“Producirá ahorros significativos en el gasto corriente de mantenimiento de los edificios públicos y viviendas”, se afirma sobre esta medida, que parte sin presupuesto, y también que “contribuirá a no incrementar los niveles de emisión de contaminantes atmosféricos”. Por todo ello, “se potenciará, en línea con la medida de contratación pública ecológica, la utilización de sistemas de calefacción que utilicen la biomasa forestal como combustible”.

En principio, el sector del biogás es el más beneficiado dentro del borrador. Por un lado (medida número 17) se apoya “la implantación de soluciones que permitan la recuperación de energía y nutrientes en las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR) y de reutilización de aguas regeneradas (ERAR), a través de la promoción de compra pública de innovación, así como de otros mecanismos de financiación”.

Biogás en todas sus vertientes: en red, en el transporte, electricidad, calor…
Sin salir de la misma medida, subrayan que “será interesante el apoyo al desarrollo de mecanismos que favorezcan la autosuficiencia energética y la mejor recuperación de productos procedentes de estas instalaciones, teniendo siempre en cuenta que estos mecanismos deberán realizarse en estrecha cooperación con las Administraciones públicas competentes en la operación y mantenimiento”. Tampoco cuenta con presupuesto de partida.

Por otro lado, el biogás vuelve a estar presente en la medida número 24, asociada a las ayudas para el Plan de Impulso al Medio Ambiente (PIMA) y el Plan Estatal Marco de Gestión de Residuos (Pemar). Promueven actuaciones de carácter piloto y demostrativo, como la “incentivación de la utilización eficiente del biogás (inyección en la red de gas, en transporte, en motores de cogeneración, producción de calor…) y de su generación”.

Aceite usado para combustible en el transporte
Dentro de la misma medida se quiere favorecer el “fomento de la recogida de aceite de cocina usado, generado en el ámbito doméstico, para destinarlo a la producción de biocombustible para el transporte”. En otro campo, incluye también el “fomento de la recogida separada de biorresiduos, del compostaje doméstico y comunitario, y la construcción de instalaciones de compostaje de biorresiduos”. Aquí se dispone de siete millones de euros de presupuesto.

El Mapama, y el otro ministerio involucrado (Economía, Industria y Competitividad), pretende “involucrar al sector empresarial, a la sociedad civil y al consumidor en este proceso de elaboración del texto definitivo de la estrategia”. Se puede consultar y hacer aportaciones hasta el próximo 12 de marzo de 2018.  

También recuerda que la estrategia “estará alineada, y adaptada a las condiciones de España, con el paquete de medidas y el plan de acción para una economía circular que presentó la Comisión Europea en diciembre de 2015”. De hecho, en lo que se refiere al apoyo a la bioenergía, la española casi calca a la europea, en cuyo primer informe de revisión se hablaba de potenciar el biometano y el biodiésel de aceites vegetales usados y grasas animales.

Habrá más planes de acción pero, ¿habrá más bioenergía?
La española se plantea desarrollar distintos planes de acción. La nota de prensa del Mapama explica que se aprobarán “conforme se vayan ejecutando las diferentes acciones, evaluando sus efectos y, en su caso, se puedan realizar los ajustes necesarios para conseguir los objetivos previstos para 2030” y “planificar el siguiente plan de acción”.

La bioenergía deberá seguir luchando para mantener su presencia en este y sucesivos planes de acción, ya que, desde un primer momento, tras la presentación del preámbulo a esta estrategia, el Pacto por la Economía Circular, no ha sido una de las protagonistas de la misma, a pesar del gran potencial de aprovechamiento de residuos que tiene.

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