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Baleares quiere salir del furgón de cola de la biomasa en España

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Nuevas ayudas para que las administraciones locales instalen calderas y la creación de la Associació Balear de la Biomassa i Energies Renovables buscan el doble objetivo de impulsar el mercado de equipos de combustión y de biocombustibles y de mejorar la gestión de los bosques de las islas. Según el avance de la Estadística Forestal 2018 de España solo el 5,48 por ciento de la superficie forestal de las Islas Baleares está sujeta a algún instrumento de ordenación. Por otro lado, es la tercera comunidad autónoma por la cola en número de equipos modernos de biomasa instalados.
Baleares quiere salir del furgón de cola de la biomasa en España

“La industria de la biomasa en las islas es casi inexistente, con apenas tres o cuatro negocios familiares, con tecnología precaria y maneras de trabajar anticuadas. También hay algunas empresas que tratan de sacar partido del combustible vegetal, pero chocan contra el muro del desconocimiento de una energía con enorme potencial, pero poca publicidad, y contra la desidia institucional”.

El periodista Urko Urbieta pintaba este panorama en un artículo reciente publicado en el diario Última Hora. Días antes, otra publicación local, El Diario de Mallorca, se hacía eco de la creación de la Associació Balear de la Biomassa i Energies Renovables con el objetivo general de “reactivar la economía local y promover la sostenibilidad de las islas", y el concreto de "involucrar a las administraciones públicas en un plan de aprovechamiento de los recursos naturales locales".

La semana pasada, la Conselleria de Transición Energética y Sectores Productivos recogía el guante en la presentación de una línea de ayudas para instalar calderas de biomasa. “Se está colaborando con esta plataforma  recientemente creada para establecer una red de contactos con empresas y productores que permita impulsar esta energía renovable, siempre que se elabore con producto local”, expresaban en una nota de prensa.

“Se desaprovecha más del noventa por ciento de la biomasa que crece anualmente”
La nueva asociación también recordaba que en las islas se desaprovecha más del noventa por ciento de la biomasa que crece anualmente en los bosques. Urbieta incidía igualmente en su artículo de Última Hora que “hay nueve millones de metros cúbicos de combustible vegetal acumulado (…) con una gestión insignificante (…), con una tasa de aprovechamiento de solo el tres por ciento. Un dato que palidece si tenemos en cuenta que en Catalunya o la Comunitat Valenciana aprovechan el 20 por ciento”.

El avance de la Estadística Forestal 2018, elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), corrobora esta falta de atención a los bosques. Solo el 5,48 por ciento de las 220.000 hectáreas de superficie forestal que hay en Baleares cuenta con algún instrumento de ordenación y ni una sola hectárea está certificada como sostenible dentro de los dos estándares existentes: FSC y PEFC. Todo hace que esté a la cola en ambas cuestiones entre las comunidades autónomas.

La antepenúltima en instalación de estufas y calderas
En una misma posición rezagada se encuentra Illes Balears en la instalación de estufas y calderas modernas de biomasa. El anuncio de una nueva convocatoria de ayudas pretende reactivar el mercado, que siempre repunta en los años en que se dan este tipo de subvenciones, aportadas al cincuenta por ciento por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder).

Según el censo que realiza anualmente la Asociación Española de la Biomasa (Avebiom) en 2018 esta comunidad autónoma contaba con 4.288 instalaciones y 158.634 kW. Esto supone que sea la tercera por la cola en ambas medidas, solo por delante de Cantabria (3.546 instalaciones y 121.629 kW) y La Rioja (2.825 y 142.556).

A pesar de todo, en 2018, que también tuvo convocatoria de ayudas por parte del Govern, Illes Balears fue una de las siete comunidades autónomas donde subió el negocio asociado a estos equipos. El incremento fue del 19,3 por ciento, debido principalmente a que en 2017 la instalación de calderas de más de cincuenta kilovatios fue mucho menor (diez) frente a los veinte de media que venía registrando. En 2018 fueron dieciocho.

300.000 euros para dos años
La convocatoria actual es plurianual y tiene un presupuesto de 100.000 euros para 2020 y 200.000 euros para 2021, cantidad total (300.000 euros) que es lo que en otras convocatorias se ha repartido para un solo año. En esta ocasión están dirigidas exclusivamente a las administraciones locales y entidades públicas y tienen que ser instalaciones nuevas con una potencia mínima de veinte kilovatios térmicos de potencia nominal.

La conselleria que las promueve asegura que “la apuesta por la biomasa permite maximizar los recursos locales, como son los residuos forestales o agrícolas”. El reportaje de Urko Urbieta recordaba igualmente el efecto beneficioso que tendría una mayor y mejor gestión de estos recursos para evitar o minimizar el riesgo de incendios forestales.

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