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“El indispensable papel de la biomasa”

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Dos foros se han encargado en los últimos días de insistir en el “indispensable papel de la biomasa” para afrontar la urgencia de la lucha contra el cambio climático. La 25th European Biomass Conference and Exhibition, que cerró sus puertas el 15 de junio en Estocolmo (Suecia), lo tenía como lema e incidió muy especialmente en reforzar la sostenibilidad de la biomasa, con un documento conjunto con la FAO e Irena. Por otro lado, en la jornada sobre cultivos forestales organizada por la Plataforma Tecnológica Española de la Biomasa (Bioplat) se fue contundente sobre la apuesta de nuestro país: “España obvia un combustible renovable como la biomasa”.
“El indispensable papel de la biomasa”
Momento de una de las sesiones de la EUBCE celebrada en Estocolmo

En este portal llevamos unos días recgiendo el debate abierto para posicionar a la biomasa ante la reforma de directiva de energías renovables, con propuetas tanto bien recibidas como mal recibidas por el sector. La vigésimo quinta edición de la European Biomass Conference and Exhibition (EUBCE), la mayor reunión de expertos anual que se celebra en el continente, cerró sus puertas con dos mensajes: el carácter indispensable de la biomasa y su sostenibilidad, algo que pesa, y mucho, en la mencionada reforma.

Al eslogan, y declaración de intenciones, elegido para este año por la EUBCE (El papel indispensable de la biomasa) lo avalan dos informes que se dieron a conocer antes y durante la cumbre. En ambos, los de la World Bioenergy Association y de REN21, red que trabaja en el marco del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, se destaca que la bioenergía en sus diferentes modalidades (quema de madera tradicional y biomasa, biogás y biocarburantes) mantiene el liderazgo como fuente de producción de energía renovables

El futuro, con opciones más rentables, también es de la bioenergía
Dicho liderazgo, según los propios estudios, no se limita a constatar que tres cuartas partes de la demanda de renovables se cubren con bioenergía (calor, electricidad y transporte), sino que “representa la mitad de las opciones más rentables para duplicar el uso de energías renovables para 2030”.

“Todas las alternativas disponibles a los combustibles fósiles son necesarias y la biomasa es un componente esencial en la transición a una sociedad cien por cien renovable”, afirmó David Baxter, hasta hace poco miembro del Joint Research Centre de la Comisión Europea.

Más vehemente fue Gustav Melin, director general de Svebio, asociación sueca de bioenergía, quien mandó a los científicos varios mensajes, entre ellos el de que “dejen de hablar de la bioenergía como un recurso limitado; todos los hechos demuestran que hay suficiente biomasa para todas las necesidades energéticas”.

“La bioenergía puede tener impactos negativos si no se desarrolla adecuadamente”
Sin embargo, el tono global de la conferencia fue más moderado y así quedó plasmado en un documento sobre la sostenibilidad de la biomasa que también contó con las aportaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Agencia Internacional de las Energías Renovables (Irena) y la sección de Bioenergía de la Agencia Internacional de la Energía (IEA).

El documento, titulado Bioenergía para un desarrollo sostenible, no oculta que esta forma de producir energía “también puede tener impactos negativos sino se desarrolla y despliega adecuadamente”. En este sentido consideran claves tres aspectos: la seguridad alimentaria, los riesgos de que el uso o cambio del uso de la tierra con la expansión de la bioenergía aumenten las emisiones de carbono o reduzan la biodiversidad y los desafíos para lograr la competitividad económica y proporcionar servicios energéticos de alta calidad y asequibles.

Importante para los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de París
“Las opciones específicas de bioenergía no son buenas o malas por sí mismas; los impactos son específicos del contexto y dependen de la ubicación y manejo de los sistemas de producción de materias primas” aclaran en el documento. Y concluyen que “afortunadamente, existen conocimientos y competencias para gestionar la expansión de la bioenergía y aprovechar sus oportunidades y minimizar los riesgos de impactos negativos”.

A partir de aquí enumeran una larga lista de medidas y campos donde lograr una sostenibilidad adecuada, señalando que “la bioenergía puede desempeñar un papel importante y constructivo en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y en la aplicación del Acuerdo de París sobre cambio climático, promoviendo así los objetivos climáticos, la seguridad alimentaria, el mejor uso de la tierra y una energía sostenible para todos”.

De la madera no aprovechable a los cultivos forestales
Uno de esos campos es el forestal, donde consideran que “a medida que la producción de madera en los bosques se expande para satisfacer la creciente demanda de productos forestales tradicionales como madera y papel, existen oportunidades significativas de utilizar residuos de proceso y fabricación”. “Se pueden utilizar volúmenes significativos de madera forestal que actualmente no tienen uso industrial, como la de calidad inferior o la generada en desastres naturales”.

En la jornada organizada el 6 de junio por Bioplat y el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), se habló preferentemente de cultivos forestales. La primera dio a conocer la semana pasada las conclusiones de un debate sobre la viabilidad y oportunidad de estos en un encuentro enmarcado en el proyecto del INIA Biomasa para la Bioeconomia (BiBi): Produciendo, valorando y cuantificando cultivos forestales.

El sector forestal, clave para la bioeconomía
El debate, muy centrado en el concepto de bioeconomía, sirvió para recordar que “el sector forestal tiene potencial para desempeñar un papel clave en la Estrategia Española de Bioeconomía, desde la selvicultura hasta el desarrollo de las biorrefinerías lignocelulósicas, pasando por la mejora de las especies forestales a través de herramientas que vienen de la mano de la biotecnología”.

“Los expertos entienden que España obvia un combustible renovable como la biomasa, que es un recurso propio y autóctono” aseguran en el documento de conclusiones. A continuación señalan dónde residen las oportunidades para aprovechar ese recurso: “los cultivos forestales pueden constituir una oportunidad para terrenos forestales poco productivos, pero también para ser implementados en terrenos marginales o excedentarios en determinadas zonas de nuestra geografía”.

Volviendo a la sostenibilidad, señalan que “existe margen para el avance en su curva de aprendizaje, lo que garantizaría la rentabilidad económica y la sostenibilidad”. Aseguran también que “la presión de la UE por abandonar el uso de cultivos agrícolas (tradicionales-alimentarios) para uso energético, convierte a la biomasa forestal y a la procedente de cultivos forestales (lignina) en oportunidad para desarrollar biocombustibles y bioproductos futuros”.

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