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Sube la emisión de CO2 de los combustibles fósiles y baja la del bioetanol

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Entre 2005 y 2012 las emisiones de CO2 del bioetanol de maíz de Estados Unidos (el más producido en todo el mundo) se han reducido un 26,2% con respecto a las de gasolina. Un estudio de Life Cycle Associates encargado por la Renewable Fuels Association confirma estos datos, que incluyen las emisiones derivadas del cambio indirecto del uso del suelo (ILUC, en sus siglas en inglés). En las conclusiones se advierte de que esta diferencia irá a más, ya que cada vez se utilizan fuentes de hidrocarburos (gas no convencional a través del fracking y arenas bituminosas) más intensas en emisiones de carbono.
Sube la emisión de CO2 de los combustibles fósiles y baja la del bioetanol

La media de emisiones de combustibles derivados de hidrocarburos pasó de los 96,46 gramos de CO2 equivalente por megajulio (gCO2e/MJ) de 2005 a los 96,87 gCO2e/MJ de 2012. Por su parte, el etanol procedente de maíz cultivado en Estados Unidos ha pasado en el mismo período de 76,34 a 65,54 gCO2e/MJ (ILUC incluido). Las emisiones correspondientes al que utiliza también los residuos derivados del cultivo de maíz han bajado igualmente, pasando de 76,23 a 65,18 gCO2e/MJ. En ambos casos supone una reducción media del 26% con respecto al combustible fósil, diferencia que en 2012 se sitúa en el 32,3% y para 2022 se prevé que llegue al 42,7%. En la directiva sobre renovables la Unión Europea marca un 35% de reducción para 2012 y un 50% para 2017.

Aunque no lo precisa el informe elaborado por la Life Cycle Associates (LCA) para la patronal del etanol en Estados Unidos, la Renewable Fuels Association, muy probablemente el biocarburante analizado sí cumple actualmente la directiva europea, ya que, a la espera de su modificación, esta no obliga a incluir las emisiones procedentes del ILUC. Seguro cumple los límites establecidos en la Renewable Fuel Standard de su país, ya que esta ley exige una reducción del 21% de emisiones del etanol de maíz frente a la gasolina para 2022.

Grandes diferencias en las metodologías que miden el ILUC
El informe presenta el análisis del ciclo de vida de varios tipos de bioetanol y combustibles fósiles en los que se confirma que mientras las emisiones de estos siguen creciendo, las de los biocarburantes mantienen un progresivo descenso.  Sin salir del ILUC, se confirma la gran diferencia que existe según las evaluaciones que se tomen como modelo, que pueden ir de los 19 a los 100 gCO2e/MJ.

Si la directiva europea incluyera el ILUC en los criterios de sostenibilidad los cumpliría el etanol derivado del cultivo de maíz y sus residuos leñosos en 2022 (60,3% de reducción) y ahora mismo cualquiera de los dos analizados comparados con los combustibles fósiles derivados de dos tecnologías al alza, el fracking y la extracción de arenas bituminosas. La media de reducción actual de gases de efecto invernadero (GEI) con ILUC en estos dos últimos casos está entre el 37 y el 40%.

Exigencias de sostenibilidad a los combustibles fósiles
Tanto productores de biocarburantes como asociaciones ecologistas mostraron recientemente su rechazo al nuevo paquete de medidas de energía y cambio climático que presentó la Comisión Europea porque no pone límites concretos a las emisiones de carbono en el transporte y abre las puertas a combustibles de peor calidad, como los derivados de las arenas bituminosas. Abel Esteban, portavoz de Ecologistas en Acción, considera un error que desaparezca el objetivo de reducción del 6% de las emisiones de carbono en el transporte y añade que “es cierto que los biocarburantes que entren en el objetivo del 10% para 2020 tienen que cumplir con los criterios de sostenibilidad y otros combustibles no, y por eso debemos buscarlos para todos, pensando en el clima y en otros impactos socioambientales, como el fracking.

El estudio de la LCA confirma que “a medida que más fuentes poco convencionales de extracción de hidrocarburos entran en el suministro de petróleo de Estados Unidos y los procesos de producción de etanol de maíz se vuelven más eficientes los impactos de carbono de uno y otro continúan su divergencia”, llegando a situarse entre el 43 y el 60% en 2022. Auguran que “cuanto menos biocarburantes se utilicen más combustibles procedentes del fracking y las arenas bituminosas entrarán en las refinerías estadounidenses”.

En una lectura europea y española del estudio, Abel Esteban recuerda que, “al contrario que en Estados Unidos, tanto en España como en UE consumimos principalmente biodiésel (más del 81% en España en 2011) y la dieselización va a más, por lo que se agravarán los principales problemas de cambios indirectos de uso del suelo (emisiones, deforestación…) que se dan por la expansión de las plantaciones de palma en el sureste asiático”. Apostilla que “el bioetanol siempre ha tenido (independientemente de la metodología) valores de emisiones directas e indirectas bastante mejores que el biodiésel”. En el estudio de LCA se comparan emisiones con ILUC de diferentes biocarburantes a partir de los datos de la Air Resources Board de la California Environmental Protection Agency y las cifras van de los 30 gCO2e/MJ del etanol de maíz a los 62 gCO2e/MJ del diésel de soja cultivada en el medio oeste de Estados Unidos.




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