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Siete millones de euros para producir biocarburantes con bio-líquidos y bajo riesgo de CIUT

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CIUT es el acrónimo en castellano de cambio indirecto del uso de la tierra (ILUC en inglés). Es la clave de uno de los dos proyectos del programa europeo Horizonte 2020 que han comenzado su andadura recientemente. Biofuels production at low ILUC risk for European sustainable bioeconomy es el nombre completo de BIKE, y Turning low value crude bio liquids into sustainable road transport fuels el de EBIO, otro proyecto Horizonte 2020 que generará combustibles con alto contenido energético a partir de biomasas líquidas procedentes de las industriaa agroalimentaria y papelera.
Siete millones de euros para producir biocarburantes con bio-líquidos y bajo riesgo de CIUT

ETA-Florence Renewable Energies, consultora y ingeniería italiana, informa sobre la reciente puesta en marcha de dos proyectos Horizonte 2020, el programa de innovación de la Comisión Europa. El último es Turning low value crude bio liquids into sustainable road transport fuels (conversión de bio-líquidos crudos de bajo valor en combustibles sostenibles), cuyo acrónimo es EBIO, cuenta con un presupuesto de cuatro millones de euros y tiene una duración de cuatro años.

El núcleo central de EBIO consiste en el desarrollo de un proceso electroquímico de mejora de biomasa líquida para convertirla en bioaceites estables y densos en energía y el coprocesamiento adicional en biorrefinería para producir combustibles de transporte de alta calidad. El punto de partida son líquidos de pirólisis rápida con residuos agroalimentarios y licor negro procedente de la industria papelera.

“Solo con estos biolíquidos como materia prima –apunta la nota de prensa de ETA-Florence–, una implementación exitosa de la tecnología EBIO conducirá a la producción de al menos sesenta millones de toneladas de biocombustibles al año en Europa”. Añaden que “el concepto innovador de la tecnología electroquímica de EBIO permite operar evitando el uso de infraestructuras costosas mientras minimiza el impacto ambiental”.

Hidrotratamiento sin necesidad de una fuente externa de hidrógeno
También consideran que “esos bio-líquidos crudos son representativos del espectro completo de calidades de materias primas que estarán disponibles comercialmente en la próxima década, asociados a los procesos de licuefacción hidrotermal (HTL)”. “Tampoco necesitará una fuente externa de hidrógeno en la primera etapa de hidroprocesamiento del aceite de pirólisis, ya que los protones y electrones se generarán in situ a partir del agua”, apostillan.

EBIO echó a andar el pasado 7 de diciembre y cuenta con nueve socios de siete países, entre los que se encuentra el Consejo Superior de Investigaciones Científicos. Tres meses antes, el 1 de septiembre, y sin participación española comenzó el otro proyecto Horizonte 2020 del que también informa ETA-Florence: Biofuels production at low ILUC risk for European sustainable bioeconomy (producción de biocombustibles con bajo riesgo de ILUC para una bioeconomía europea sostenible), cuyo acrónimo es BIKE.

Biocarburantes con bajo impacto en el cambio indirecto del uso del suelo
En este caso el objetivo es conseguir que el mercado acepte e integre cadenas de valor de biomasas seguras y confiables, basadas en prácticas agrícolas mejoradas, así como en el cultivo en tierras abandonadas y degradadas, que pueden entregar alimentos, piensos, combustibles y otras materias primas con bajo riesgo de generar cambios indirectos de uso del suelo (CIUT, ILUC en inglés).

El proyecto parte de las medidas de la nueva directiva de renovables que premia el desarrollo y uso de biocarburantes bajos en CIUT y rechaza aquellos con una grado alto del mismo. En concreto, BIKE analiza, bajo el enfoque de la cadena de valor, cuatro estudios de caso que demuestran la producción económica, social y ambientalmente sostenible de biocombustibles de bajo riesgo de CIUT.

Biocarburantes con ricino, pastos, colza etíope y estiércol
Dos de esos estudios se centran en el cultivo de ricino y pastos perennes en tierras abandonadas y degradadas para producir hidrobiodiésel y etanol, respectivamente. “Otros dos casos ofrecen soluciones agrícolas que pueden proporcionar tanto alimentos como biomasa adicional, al tiempo que aumentan el rendimiento por unidad de tierra y simultáneamente secuestran carbono en el suelo”, afirma el comunicado de ETA-Florence.

De los dos últimos, uno se centra en la colza etíope (Brassica carinata) como cultivo oleaginoso para la producción de diesel renovable en rotaciones plurianuales con cultivos alimentarios tradicionales. El otro es la producción de biometano en unidades de generación de energía descentralizadas, utilizando tanto desechos animales como cultivos en rotación con cultivos alimentarios y su posterior conversión en diesel y metanol.

El presupuesto para el desarrollo de BIKE es de tres millones de euros y se estima que el proyecto concluya a finales de agosto de 2023. Además de ETA-Florence, hay otros doce socios de siete países (Italia, Grecia, Alemania, Hungría, Países Bajos y Finlandia) de la Unión Europea más el Reino Unido.


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