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Los biocarburantes son cuestionados por sus impactos y escasos beneficios en países en desarrollo

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Varios informes y estudios, algunos generales y otros centrados en la conversión de jatropa en biocarburante, cuestionan la implantación de cultivos energéticos en varios países en desarrollo. Uno de los informes, de Ingeniería sin Fronteras, analiza pros y contras de tres casos y concluye que “ponen de manifiesto la insostenibilidad del modelo actual o, cuando menos, que dicho modelo no está adecuadamente definido y regulado”.
Los biocarburantes son cuestionados por sus impactos y escasos beneficios en países en desarrollo

“Biofuel jatropha falls from wonder-crop pedestal” (El biocarburante de jatropa cae de su pedestal de cultivo maravilloso). Así titulaba recientemente la agencia Reuters una noticia sobre las críticas que ecologistas, agricultores e incluso empresas de biocarburantes lanzan contra los resultados obtenidos del cultivo de Jatropha curcas. Con matices, todos están de acuerdo con las conclusiones de Jatropha: money doesn't grow on trees, un informe de Amigos de la Tierra que se une a otro que se presentó en la Cumbre de Cancún sobre cambio climático, titulado Biofuels, a failure for Africa, de African Biodiversity Network, Ethiopian Society for Consumer Protection y The Gaia Foundation.

En África, concretamente en Tanzania, Ingeniería sin Fronteras también ha investigado la repercusión de los biocarburantes. Lo ha hecho a través de un equipo de la Sokoine University of Agriculture de Tanzania, dirigido por el doctor Japhet Kashaigili, especialista en hidrología y medio ambiente. Este caso, junto a otros dos de Perú y Nicaragua, se presentan en La incidencia de los biocombustibles en los países del sur, un estudio en el que ha participado la Fundación Biodiversidad y cuya conclusión principal es que el actual modelo de desarrollo de los biocarburantes en estos países no es el más adecuado y precisa de una mayor regulación.

Mejorar las condiciones de vida sin amenazar derechos
Para el caso concreto de Tanzania, el informe es así de explícito: “Las tierras requeridas o asignadas a los inversores de biocombustibles incluyen áreas de importancia para la biodiversidad y hábitats naturales tales como bosques de miombo, bosques costeros, humedales y bosques de ribera. Los cultivos se encuentran en zonas de reproducción y en rutas de migración de la fauna salvaje (por ejemplo, el Parque Nacional de Saadani)”. En el apartado de impactos e influencia en el desarrollo social de las comunidades afectadas, los resultados varían de un país a otro, pero en todos los casos se habla de una necesidad de mejora.

Desde Ingeniería sin Fronteras reconocen que los casos estudiados y otros  más conocidos “ponen de manifiesto que la implantación de sistemas de producción de materias primas, transformación y puesta en el mercado de los biocombustibles en países en desarrollo tiene algunas oportunidades para mejorar las condiciones de vida de la población, pero también graves amenazas sobre la realización tanto de los derechos humanos como de los derechos económicos, sociales y culturales si no se cumple con determinadas prácticas sostenibles durante su producción y comercialización”.

Según las conclusiones del mismo informe, “el análisis de los casos de los tres países indica que las comunidades en las que se ubican plantaciones y plantas de procesamiento de biocombustibles son la que tienen mayor desarrollo económico y los salarios de sus empleados superan la media de la zona… las que reciben más tecnología y nuevos métodos de trabajo”. Pero también advierten de que son las que muestran mayor desequilibrio económico y social, “en las que las formas tradicionales de vida se han visto más afectadas entre la población no beneficiada por estos cultivos, en especial la población indígena. Por otro lado, en algunos casos los beneficios en su mayoría van a los intermediarios”.

Se desinfla el globo de la jatropa
Sobre la escasa afluencia de beneficios que dejan los biocarburantes en estos países hablan los dos informes mencionados al principio, especialmente  Biofuels, a failure for Africa, donde se destaca el malestar de gobiernos como el de Etiopía, al ver que los biocarburantes no satisfacen las necesidades nacionales de energía, sino que las empresas exportan sus productos hacia mercados internacionales. “Así, los biocombustibles no cumplen con los objetivos propios del gobierno en materia de seguridad energética”, resalta el informe.

Los comentarios surgidos a raíz de la publicación del otro informe (Jatropha: money doesn't grow on trees), los publica Reuters y dejan en muy mal lugar a Jatropha curcas, una planta que se llegó a vender como la salvación para los países pobres por sus bajas exigencias de agua y tierras fértiles. "Crece en tierras marginales, pero si utilizas tierras marginales obtienes rendimientos marginales", comenta Harry Stourton, directivo de la empresa británica Sun Biofuels, que cultiva jatropa en Mozambique y Tanzania.

Sun Biofuels estima que en su plantación de Mozambique, una vez que cumpla los dos años, se producirán dos toneladas de aceite por hectárea de jatropa, y tras utilizar  fertilizantes y pesticidas en una tierra fértil en la que antes se cultivaba tabaco. Expertos de otra empresa, D1 Oils, que trabaja en el procesamiento de este tipo de cultivos en Asia y África, opinan que "tal vez sea inapropiado ofrecer una rentabilidad segura a partir de una etapa de pruebas, cuando todavía queda mucho que aprender acerca de este cultivo".

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Juan Alberto Llaguno Betancourt
Es el sistema de siempre: las transnacionales se llevan los minerales, los hidrocarburos, los agrocombustibles, etc. y la población local solamente es un convidado de piedra que no se beneficia, más bien, pierde sus tierras de cultivo, le contaminan el agua y el aire, y tiene que importar alimentos.
Carlos AF
Para el caso concreto de Tanzania, yo destacaría esta cita de la página 45 del informe (bastante suavizada respecto a la exposición original): "Entre las mujeres que trabajaban en las granjas de biocombustibles se observó que dejaron de lado y rechazaban la realización de las tareas domésticas debido al incremento de su poder financiero. Algunas mujeres han cambiado sus hábitos y comenzaron a actuar de forma irresponsable con sus maridos y familia". Ahí es nada.