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Los biocarburantes saltarán del 2% actual al 27% en 2050

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Los biocarburantes pueden alcanzar el 27% de uso en el transporte a nivel mundial en 2050 (ahora es del 2%), según indica un informe reciente de la Agencia Internacional de la Energía. Eso sí, el mismo texto advierte de que, para llegar a ese porcentaje, es importante reducir el uso de combustibles fósiles en el cultivo, transporte y fabricación y evitar los cambios de uso del suelo, directos o indirectos.
Los biocarburantes saltarán del 2% actual al 27% en 2050

El informe de la Agencia Internacional de la Energía (IEA, sus siglas en inglés) está en la línea del que presentó a principios de año la Comisión Europea (Future transport fuels), elaborado por el European Expert Group on Future Transport Fuels. En ambos se pronostica una importante participación de los biocarburantes para 2050 en todas las formas de transporte: carretera, aviación, navegación y ferrocarril. En este caso, el informe de la IEA cita una cuota concreta para los biocarburantes: pueden alcanzar el 27% de combustible para el transporte a nivel mundial para el año 2050.

Para la elaboración del Technology roadmap biofuels for transport se ha consultado a representantes de gobiernos, industria, ciencia y ONG. La conclusión principal es que el consumo mundial de biocarburantes puede aumentar de manera sostenible (con balance positivo en el ciclo de vida y sin comprometer la seguridad alimentaria) de los 55 millones de toneladas equivalentes de petróleo (Mtep) de hoy a los 750 Mtep de 2050. En porcentajes, se pasaría del actual 2% mundial al 27%.

Menos combustibles fósiles y evitar los cambios de uso del suelo
Con este porcentaje, los beneficios en forma de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) serán significativos, pero siempre que se contemplen las recomendaciones de la hoja de ruta planteada por la IEA. Por ejemplo, se ha de reducir el uso de combustibles fósiles durante el cultivo, transporte y conversión de las diferentes biomasas en biocarburantes y evitar los cambios de uso del suelo, directos o indirectos, y se cita expresamente la conversión de bosques en cultivos. Sobre este asunto, sigue pendiente que la Comisión Europea se pronuncie a favor o en contra de incluir esos cambios indirectos del suelo en el cómputo de reducción de GEI de los biocarburantes.

Sobre los cultivos energéticos, el informe pide que haya una mayor amplitud de miras, ya que “muchas críticas sobre la sostenibilidad de los biocarburantes son en realidad cuestiones relativas a todo el sector agrario”, y concluye que “las políticas que les afecten deben estar acordes con las de la agricultura, la silvicultura y el desarrollo rural”. “Una estrategia global de gestión sostenible del uso del suelo de todas las tierras agrícolas y forestales –afirman– sería la única manera de evitar los cambios de uso con impactos negativos sobre el medio ambiente y las emisiones de CO2 y apoyar así la amplia gama de demandas en los diferentes sectores".

La mayor parte de la cuota en 2050 será de segunda generación
En la misma línea de producción sostenible, el informe recuerda que la mayoría de la producción de biocarburantes actuales (producidos a partir de maíz, caña de azúcar, soja o aceite de palma) “debe ser mejorada en términos de eficiencia de conversión y uso de la tierra para conseguir una reducción considerable de los GEI”. Por este motivo, enfoca sus expectativas hacia los de segunda generación o avanzados: “estas tecnologías, actualmente en fase de demostración, deben ser implementadas comercialmente en los próximos diez años y proporcionarán la mayor parte de los biocarburantes en el año 2050”. Para ello, se considera imprescindible incrementar el apoyo a la investigación y demostración para mejorar la eficiencia de la conversión, reducir costes e impulsar las unidades de producción a escala comercial.

El trabajo de la IEA da algunas pistas más para rentabilizar económica y ambientalmente la producción, como el empleo de residuos y cultivos energéticos de alto rendimiento como materias primas y el uso eficiente de la biomasa, por ejemplo mediante la integración de la producción de biocombustibles y bio-materiales en biorrefinerías, “de vital importancia para reducir la competencia por la tierra”. Añade que la certificación sostenible de los biocarburantes será “un paso importante para asegurar que su producción y uso tienen un impacto ambiental, social y económico positivo.

Como se ha comentado en el caso de los de segunda generación, si no se incrementan las inversiones será muy difícil que la producción de biocarburantes se equipare en costes de competitividad con los combustibles fósiles, o incluso se produzcan a menor coste a largo plazo. En total, el informe cifra entre 11 y 13 billones de dólares (7,4 billones de euros) los gastos necesarios para cumplir con los objetivos de la hoja de ruta que plantea. "Esta cifra puede parecer excesiva, pero, incluso en el peor de los casos, los biocarburantes sólo aumentarían los costes totales de los combustibles para el transporte en un 1% en los próximos 40 años”, comentó Bo Diczfalusy, director de Sustainable Energy Policy and Technology de la IEA, en la presentación del informe.

Más información:
www.iea.org
Informe en:
www.iea.org/papers/2011/biofuels_roadmap.pdf

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Joaquín Ilzarbe Irízar
Lo siento Pablo no estoy de acuerdo contigo, discrepar es buemo y saludable. A día de hoy hay mucho suelo agrícola sin cultivar y la UE está subvencionando la retirada.En los próximos 10 años pueden ser usados para biocombustibles y luego ya vendrán las algas y syngas que serán los únicos biocombustibles (creo yo). La mayoría de los países en desarrollo tienen una fuerte base agrícola, tendrán una opción de cultivo más, depende como se haga, se puede hacer bien, rotando o intercalando cultivos energéticos y alimentarios.
Pablo
Sinceramente, espero que no sea verdad, los biocombustibles a partir de cultivos energéticos son el mayor engaño que he visto, tanto desde el punto de vista ético, como energético, social y medioambiental. Solo tienen sentido en el marco de millonarios subsudios de los países ricos. En un mundo donde 1000 millones de personas para hambre, es una locura dar prioridad al estómago de los coches que al de las personas. Estamos locos.