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Greenpeace y Amigos de la Tierra contra el esquema de sostenibilidad del aceite de palma

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En febrero de este año se filtró un documento con el que trabajaba la Comisión Europea de cara a establecer una nueva normativa sobre biocarburantes en la UE. En él se aseguraba que tres tipos de biodiésel elaborados con aceites de palma, soja y colza emiten más CO2 que la gasolina convencional. La última noticia que se ha tenido es que el decimotercer esquema de sostenibilidad aprobado por la CE es uno que certifica el aceite de palma. Greenpeace y Amigos de la Tierra han criticado abiertamente la aprobación. Algunos de sus miembros la tildan de vergüenza y que huele a hipocresía. La industria la considera crucial para avanzar en sostenibilidad.
Greenpeace y Amigos de la Tierra contra el esquema de sostenibilidad del aceite de palma

Desde que en julio de 2011 la CE aprobara los siete primeros esquemas de sosteniblidad de biocarburantes, la resolución satisfactoria sobre los cinco siguientes había pasado casi desapercibida, incluidos los cuatro que entraron en el pasado mes de julio (Red Tractor, Scottish Quality Farm Assured Combinable Crops, Red Cert y NTA 8080). Ha sido recientemente, con el visto bueno al Roundtable on Sustainable Palm Oil RED (RSPO RED) cuando ha saltado la voz de alarma en dos de las principales asociaciones ecologistas mundiales, Greenpeace y Amigos de la Tierra.

El 23 de noviembre se publicaba la decisión de la CE sobre el reconocimiento del régimen RSPO RED para demostrar el cumplimiento de los criterios de sostenibilidad de conformidad con las directivas europeas. El texto de la aprobación es escueto: “el régimen voluntario Roundtable on Sustainable Palm Oil RED, cuya solicitud de reconocimiento se presentó a la Comisión el 10 de febrero de 2012, demuestra que las partidas de biocarburantes cumplen los criterios de sostenibilidad establecidos en el artículo 17… de la Directiva 2009/28/CE (energías renovables) y en el artículo 7… de la Directiva 98/70/CE (calidad de gasolina y  gasóleo”.  Ambas directivas están pendientes de modificación tras los “recortes” a los biocarburantes de cultivos (como el aceite de palma) propuestos por la propia CE.

Deforestación y cambio climático vs consolidación de la sostenibilidad en la producción
La misma CE manejó durante el estudio de la modificación de estas normativas documentos donde los aceites de palma, soja y colza no salían muy bien parados tras aplicarles las emisiones procedentes del cambio indirecto del uso de tierras. Con los cálculos estimados, el biodiésel procedente del aceite de palma emite 105 g CO2e/MJ, una cifra sustancialmente superior a los 87 g CO2e/MJ de la gasolina convencional. Es ese informe el que ahora esgrimen Greenpeace y Amigos de la Tierra para criticar la decisión de la CE. Entienden que hay “evidencias de que su producción (biodiésel con aceite de palma) contribuye a la deforestación, la degradación de las turberas, las disputas sobre derechos de la tierra y el cambio climático”.

Sini Harkk, director de campañas de Bosques de Greenpeace, afirma que “la decisión de la Comisión es una vergüenza y huele a hipocresía”, y achaca tal decisión a la presión de la industria. Ambas ONG piden a la CE que suspenda todas las autorizaciones concedidas a los sistemas de certificación de biocarburantes que provoquen cambios indirectos intensivos en el uso de tierras hasta que las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de esos cambios sean contabilizadas por ley. Desde la RSPO celebran la decisión de la CE y defienden la sostenibilidad del biodiésel bajo su esquema. “Su desarrollo es crucial para avanzar de verdad hacia la oferta y demanda de bienes básicos sostenibles”, aseguran, y concluyen que “la aprobación de la RSPO-RED facilita a los productores de biocarburantes que usan aceite bajo esta certificación el acceso al mercado europeo en concordancia con las leyes de la UE”.

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