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Acusan al petróleo saudí de mover los hilos contra el etanol

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Desde principios de mayo, Americans United for Change (AUC), un grupo de presión situado en el ala progresista del Partido Demócrata de Estados Unidos, difunde un vídeo en el que acusa a la industria petrolera saudí y al American Petroleum Institute (controlado también por los magnates saudíes, según AUC) de estar detrás de las campañas contra el etanol. A su vez, la industria de los biocarburantes reaccionó con contundencia contra el estudio que cuestiona la reducción de emisiones del etanol de residuos de maíz y la utilización de sus conclusiones por parte de colectivos como el instituto mencionado.
Acusan al petróleo saudí de mover los hilos contra el etanol

La American Council on Renewable Energy (Acore) tiene claro que organizaciones como el American Petroleum Institute (API) han exagerado los resultados del estudio con el objetivo de servir a sus intereses. Así lo entiende Jeramy Shays, directora de la sección de Transporte de Acore, al valorar el estudio Biofuels from crop residue can reduce soil carbon and increase CO2 emissions en el que investigadores de la Universidad de Nebraska-Lincoln cuestionan la capacidad del etanol lignocelulósico derivado del aprovechamiento de residuos de maíz de reducir las emisiones de CO2, e incluso señalan que estas aumentan.

Las críticas y cuestionamientos al estudio han coincidido en el tiempo con el lanzamiento de una campaña promovida por Americans United for Change y otras organizaciones, como VoteVets.org, contra el API, al que acusan de estar detrás de las campañas de desprestigio de los biocarburantes (especialmente el etanol) y de la Renewable Fuel Standard, la legislación de EEUU que promueve su producción y consumo. En la actualidad, VoteVets.org abre precisamente su página web con la información de una campaña que defiende a ultranza esta normativa y la independencia energética y los trabajos que aporta, y llama a la firma y apoyo a la misma frente a la presión de la industria petrolera (Big Oil) por vaciarla de contenido.

API: menos estadounidense de lo que parece
La campaña audiovisual de AUC busca concienciar e informar al público y a los responsables de la toma de decisiones en Washington sobre quién “está realmente detrás de la campaña contra la  RFS y por qué y denunciar los intereses petroleros extranjeros que quieren mantener a Estados Unidos dependiente de su energía sucia”. Además de incidir en la presión de esta industria por no perder la cuota de mercado que le quita el etanol, la campaña presenta documentos que cuestionan el carácter pro-EEUU de la API, ya que la mayor empresa estatal de Arabia Saudí, Saudi Aramco, financia a este instituto y algunos de sus responsables se sientan en el consejo de administración del API.

Esta defensa de la RFS frente a los intereses petroleros ha aparecido al calor de la publicación y cuestionamiento del trabajo del equipo de la Universidad de Nebraska-Lincoln. Bob Dinneen, presidente de la Renewable Fuels Association (RFA) afirmó que “la metodología del estudio es errónea y sus conclusiones muy sospechosas; los autores no ofrecen una explicación sólida de por qué sus resultados contradicen investigación recientes de gran prestigio; y, en última instancia, este trabajo debe ser visto como lo que realmente es: un ejercicio de simulación de un escenario hipotético de que no tiene ninguna semejanza con la realidad".

El quid de la cuestión está en el porcentraje de rastrojo de maíz utilizado para etanol
Este último ha sido el aspecto más cuestionado del estudio, ya que según todas las críticas parte de un porcentaje de utilización de los rastrojos de maíz para producir etanol, y por no lo tanto de eliminación de carbono y nutrientes del suelo, que no se da realmente en el campo. El secretario de Agricultura, Tom Vilsack, fue uno de los que recordó que “ningún agricultor en el país recoge la mayor parte de estos residuos".  Desde Acore, Jeramy Shays, añade que el análisis del ciclo de vida que hace la Environmental Protection Agency (EPA) del etanol celulósico para determinar la reducción del 60% de emisiones de CO2 frente a la gasolina conlleva la eliminación de entre el 35 y el 50% del rastrojo.

Bob Dinneen también explica que "la tasa de eliminación de rastrojo de maíz se encuentra actualmente en un rango del 10 al 25 %, que como muy bien demuestra el estudio es suficiente para reponer los nutrientes del suelo, pero yerra al suponer una tasa de eliminación del 60 al 70%, un nivel que nadie cree que es sostenible". Shays apostilla que “este consumo de residuos no se da en la actualidad ni se dará nunca, debido al daño que le haría a las tierras de cultivo”.

Brooke Coleman, director ejecutivo Advanced Ethanol Council, se expresó en la misma línea: “el estudio confirma lo que ya sabemos, que la extracción excesiva de residuos agrícolas es malo para el suelo y tiene efectos negativos sobre el clima, pero aporta poco sobre la realidad del etanol de residuos de maíz, ya que estima tasas de eliminación muy por encima de los que se usan en el campo”.

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